miércoles, 28 de noviembre de 2007

¿Qué digo?

Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir. Que hable el mundo y calle el hombre, calle el hombre y vuélvase a callar. (El Último de la Fila: Cuando el mar te tenga)

Esto no lo ha hecho Imanol Gillen. Es un auténtico Oier, pieza que jamás se quedaría sin vender en Sotheby's, y premio simbólico para todas las almas nobles que me ayuden a encontrar las palabras que deberán salir por mi boca el próximo martes en el Liceu. El qué me pongo, que decía Sonia, ya me lo ha resuelto (o así) mi asesora habitual de vestuario. Ahora el agujero que tengo que llenar es el de las palabras de agradecimiento. Francamente, los primeros borradores no son muy halagüeños. Juzgad:
  • Moltes gracies, eskerrik asko, gracias. (Reiterativo)
  • Que conste que yo no quería presentarme. (Demasiado Vizcaino's Style para ser creíble)
  • Me llena de orgullo y satisfacción. (Muy real)
  • Desde que en quinto de EGB hice un programa de radio para la asignatura de lengua, siempre he querido tener el Ondas. (Es mentira)
  • Con las alas de este caballo mi pueblo volará hacia la independencia. (A lo peor me lo quitan)
  • Va por tí, Federico. (La ironía no se entiende en la radio)
  • Por cierto, mañana sale a la venta el libro. (Pelín comercial)
Dios mío. La cuenta atrás está en marcha, y yo sin discurso. Encima, algunos andan metiéndome presión. Por favor, ¡ayudadme!