martes, 4 de diciembre de 2007

¡Allá voy!


I així navego pel teu cos deixant camins en el teu pit amb la saliva dels meus llavis (Lluis Llach: I amb el somriure, la revolta)

Creedme: todavía no sé qué diré, aunque sí en quién -en quiénes- pensaré. Os llevo en la maleta. No os lastiméis con la punta un tanto excesiva de mis zapatos ni me arruguéis la americana de pana marrón. Hablad bajito en el control de equipaje y, si os quedáis dormidos, no ronquéis, no vayan a pensar que llevo, qué sé yo, unos blogueros polizones con apnea del sueño. Si, pese a las precauciones, os descubren, utilizad vuestros recursos, haced una llave de karate, montad una escena, cantad A las barricadas, enseñad el libro de familia numerosa o el carné de socio de la Real. Decid, si queréis, que no me conocéis y aprovechad el primer despiste para salir por piernas. Si nos dispersamos, el punto de cita es el Liceu a partir de las siete y media. Ojo: por la tele lo echan más tarde y todos tenéis que madrugar.