sábado, 1 de diciembre de 2007

Como siempre, ETA

Al cuerno con la Historia y sus delirios,
no apuesto por la batalla campal,
que acaben los troyanos y los tirios
casándose, que son tal para cual.
(Aute: Va, va, va)




Como si todo formase parte de un guión que nadie escribe pero que todos somos capaces de leer, ETA sale al quite. Su plomo da la razón a los que ayer celebraron que la Justicia anduviera sin venda, cierra del todo la boca de los que la entreabrieron para protestar con tibieza, nos pone peor cuerpo a los que quisimos gritar un poco más alto y -qué triste- provoca la sensación de gol del honor a los que se saben derrotados y piensan quemar el campo antes de entregar el partido. Más acción, más reacción, más acción. Al fin y al cabo, siempre habrá alguien a quien encarcelar y alguien a quien matar. Este hastío no es nuevo. Ni este asco. Ni esta pena. El guardia civil muerto tenía 24 años; el herido grave, 23.