miércoles, 9 de enero de 2008

Independencia II

Hay quién dice que puede ser perjudicial,
sin embargo, a mí no me hace mal,
la mentira está escrita
en los periódicos de mañana.
(M Clan: Los periódicos de mañana)


La inefable Encarna Sánchez tenía por divisa Periodismo valiente dirigido a la verdad. Hasta anteayer El País se definía como Periódico independiente de la mañana. Aunque a pedrojota no le guste recordarlo, cuando se presentó la sucursal vasca de El Mundo, la frase promocional fue El País Vasco ya tiene la independencia. Hace unos años hubo un periódico efímero llamado El Independiente. ¿Sabéis lo que veo detrás de esos lemas pomposos? Pues, además de ganas de marcar paquete, un complejo de legitimidad de origen talla XXL.

No hay periodistas independientes, del mismo modo que no hay veterinarios, sexadores de pollos, protésicos dentales, auxiliares administrativos o agentes de seguros que no guarden alguna dependencia respecto a algo o alguien. Me asustaría que un cirujano se amparase en su presunta independencia para operar sin anestesia y con serrucho. Otra cosa sería que se aferrase a la deontología de su profesión y a sus valores éticos para no aceptar la orden de un superior de trabajar en un quirófano con cucarachas.


Quiero decir, simplemente, que si ser independiente consiste en hacer de cada capa un sayo, yo no estoy censado ahí. ¿Sería independiente si me diera por convertir MQP en un programa especializado en cine Dogma? ¿Os imagináis? Cinco horas los sábados y otras cinco los domingos hablando de las pelmadas de Lars Von Trier y sus correligionarios, que son aún más chapas que él. Lo lógico es que me echaran y que hasta mi gato se riera si yo saliera clamando que se ha atropellado la independencia periodística por ponerme de patitas en la calle.


Quecaro no puede gastar treinta talonarios de recetas en una mañana. Mikel no puede cambiar el programa -ahora llamado currículo- por unas sesiones de tao-zen. Mikel Azkorra no puede sacar a quince tíos al parqué al mismo tiempo ni jugar con tres porteros. ¡Menuda falta de independencia y qué poca personalidad, qué cobardía, qué bajeza de miras, que no son capaces de dar un puñetazo en la mesa y hacer lo que les sale de la sobaquera!


Un razonamiento absurdo, ¿verdad? Pues en periodismo y/o comunicación, lo mismo. Pedidnos honradez, que tratemos de llegar lo más cerca de la verdad que sea posible, que no inventemos bulos, que no aireemos los que ya existen, que tratemos de desenmascarar farsantes, que rectifiquemos cuando metemos la pata, que no os llevemos a engaño, que no os aburramos, que huyamos de los tópicos, que demos voz a quienes menos voz tienen. Evaluadnos uno a uno y sed también vosotros honrados al hacerlo. No nos cateéis sólo porque a esa hora, en ese minuto y ese segundo no hemos atinado con la frase que queríais leer o escuchar. Comprobaréis que no hay matrículas de honor ni sobresalientes, tal vez ni notables. Con suerte, alguno, esforzándose mucho, raspará el aprobado. Decidid libremente si esos merecen vuestra confianza, pero si me admitís el consejo, descartad a los que os juren que son independientes. Si os mienten en eso, os mentirán en todo lo demás...