viernes, 4 de enero de 2008

Un año por aquí arriba

Dejo sangre en el papel y todo lo que escribo
al día siguiente rompería si no fuera porque creo en ti.
A pesar de todo, tú me haces vivir.
Me haces escribir dejando un rastro de mi alma
y cada verso es un jirón de piel.
(Víctor Manuel: Soy un corazón tendido al sol)

Un año desde el primer apunte. Si llegasteis después, os animo a echarle un vistazo. Creo que he conseguido, con vuestra ayuda, ser fiel a esas líneas escritas con una mezcla de ilusión, incertidumbre y, desde luego, ignorancia sobre lo que es un blog. Aún hoy sigo sin tener mucha idea, pero se mantienen la ilusión y la incertidumbre cada vez que os echo unas letras a los ojos.

Me gusta mucho esto que estamos tejiendo sin saber si nos saldrá una bufanda, una sábana o -lo más probable- un calcetín. Creo que Julen, Jaio, Noe y el resto de los aprendices aventajados lo llaman sinergias macramentales. Es un nombre tan extravagante como el grupo, siempre abierto, que hemos ido formando. Convergemos en la divergencia y viceversa, surfeamos entre sobreentendidos y hasta malentendidos, ponemos nota o la damos. La misma palabra lo dice: sinergia macramental.

Entre las espinitas, las toneladas de desesperación técnica que nos proporcionó el -llamémosle- blog original, aún a la espera de acogernos de nuevo en las condiciones que merecemos. Todo lo demás, toreo con trolls y semitrolls incluido, ha merecido la pena. Cuento con vosotros para seguir haciendo algo que, aunque se llame oficialmente así, hace tiempo que dejó de ser el blog de Javier Vizcaíno.