jueves, 10 de enero de 2008

Un asunto muy delicado

Y el mundo no aprende nada, es analfabeto
y hoy suena tu piano, sólo que en otros guetos
Si yo estoy afuera y tu estabas adentro
fue sólo cuestión de lugar y de momento.
(Jorge Drexler: El pianista del guetto de Varsovia)


No creo que nadie albergue dudas respecto a lo ocurrido con Igor Portu. Por eso me abstengo de escribir lo que yo pienso que pasó. Si aparentemente hay dos opiniones y dos actitudes opuestas es, sencillamente, porque el episodio no ha ocurrido en el vacío, sino en un escenario podrido de sobreentendidos, consignas, justificaciones de lo injustificable, claudicaciones, indiferencias bien cimentadas, mentiras, verdades a medias, impotencia, desgana, cansancio, hartazgo y todo el campo semántico de la palabra hastío.

¿He dicho que son dos actitudes? En realidad, son tres: quienes denuncian, quienes niegan y quienes se encogen de hombros. Insisto: todos tienen la plena seguridad de lo que ha pasado, matiz arriba o abajo. Sin embargo, se comportan de forma totalmente diferente. Preguntémonos por qué, pues quizá tengan motivos sólidos para hacer esto, aquello o lo de más allá.