martes, 1 de enero de 2008

¿Veinte años no es nada?

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
(Carlos Gardel: Volver)


Buscando otra cosa -suele suceder- me he encontrado a mí mismo. No os apresuréis a felicitarme ni a pedirme entrevistas, porque si esa es la buena noticia, la mala es que no me sirve de mucho, pues se trata de un yo mismo en conserva y, me temo, caducado desde hace tiempo.
En todo caso, me ha hecho gracia recordar que hace veinte años ya tenía un blog... o sea, un bloc de tapas azules donde iba garrapateando -con una letra sorprendentemente clara comparada con mi actual criptografía- lo que se me pasaba por la cabeza, que tenía un tono entre negro y negrísimo.
Ese ha sido el primer impacto: descubrir que ahora soy un optimista redomado al lado de aquel semi-niño capaz de escribir “Lo he probado todo, incluso ser feliz, y ni eso me ha llenado”. Hay otras frases aún más lúgubres, que ni me atrevo a reproducir, lo mismo que la narración de cómo empecé aquel año decisivo en mi vida -1988- corriendo de esquina a esquina para pasar alternativamente un cuarto de hora con dos chicas a las que acababa de conocer y había jurado amor eterno.
Pero dejemos el narcisismo. No os cuento todo esto sólo para hablaros de mí, sino para poneros etxekolana: ¿Recordáis quiénes erais y donde estabais hace veinte años? ¿Os reconocéis en aquellas personas? Aguardo las respuestas...