viernes, 7 de marzo de 2008

Ocurrió

Ez hori bakarrik bizitza.
Bizitza bizitza da,
handiena;
kentzen duenak
kentzen du dena.
(Bernardo Atxaga / Jabier Muguruza: Bizitza bizitza da)



No creo que haya una sola persona de entre los que posáis los ojos en estas páginas que no haya tenido estos días el temor, en forma de pálpito o de probabilidad estadística, de que iba a ocurrir. Durante esta semana, al despertarme buscaba en la voces que me llegaban desde la radio un confortante tono de normalidad. Si hablaban de otras cosas y el tono era desenfadado, no había pasado nada... por lo menos, nada grave. Derio fue el aviso. Van a intentar algo más gordo que esto, le escuché el otro día a una persona que tenía bastantes más datos que yo. Y lo han hecho. ETA, la previsible y asesina ETA, ha acabado a la una y media de esta tarde con la vida de Isaías Carrasco delante de su esposa y su hija. Y lo ha hecho porque sí.

Quisiera escribir algo más lúcido, pero mis sentimientos y mi capacidad de análisis ahora mismo no encuentran mejor forma de expresarse que un silencio, el que media entre el momento en que mi compañera Arantza García le da la noticia en directo a Miguel Buen y la respuesta de éste. Podéis escuchar aquí el pasaje. Comprenderé que después no os apetezca decir nada.