viernes, 11 de abril de 2008

Al mal tiempo...

I met a white man who walked a black dog,
I met a young woman whose body was burning,
I met a young girl, she gave me a rainbow,
I met one man who was wounded in love,
I met another man who was wounded with hatred,
And it's a hard, it's a hard, it's a hard, it's a hard,
It's a hard rain's a-gonna fall.
(Bob Dylan: It's a hard rain's a-gonna fall)


Me consta que no ha sido nada fácil tomar la decisión de aplazar el World Cafe. Todos los que hemos tenido algo que ver con esta chaladura en rojo, incluso los que en un primer momento no cogimos la copla y aún hoy no estamos seguros de haber aprobado ese parcial, empezábamos a tener cuerpo de noche de reyes. Yo cerraba los ojos y os imaginaba ya en esa peculiar coreografía a medio camino entre las verbenas con sabor (¡Cambio de pareja!), el juego de las sillas, mahai eztabaidagunea y la asamblea de majaras que, mirad por dónde, esta vez ha decidido que el domingo no habrá ni sol ni buen tiempo. Pongo, bien doblado, el sueño bajo la montañita de estímulos positivos que me aguardan en las próximas semanas (Elna, Venezuela, Sartaguda, Senpere, Reset) y volveré a desplegarlo poco antes del 18 de mayo.


Esperamos veros ese día. Sabemos, en realidad, que os veremos, porque la frase que más hemos escuchado esta mañana ha sido Cuenta conmigo. Será que tengo la sensiblina en máximos históricos, pero ha sido emocionante notar que para vosotros la cita era algo más que un plan cualquiera para un domingo de primavera cualquiera. Y también ha sido de récord Guiness de nudo en la garganta la avalancha de ofrecimientos de ayuda de las compañeras y los compañeros de Radio Euskadi para sacar adelante el programa del domingo, que habíamos concebido desde el primer al último minuto como transmisión Urbi et Orbi del World Cafe.


Serán las famosas gafas nuevas, pero gracias a esas reacciones -y a palabras bonitas como Un besito, Ven, o Es una suerte escucharte- a la hora en la que escribo he conseguido hacerle la zancadilla al disgusto (gracias, Julen, por iniciarme en el judo mental) y juraría que mis labios ensayan algo parecido a una sonrisa. No es gran cosa, pero os la regalo, y con envoltorio especial para las personas de la casa que más ojeras han dejado en esto.