jueves, 17 de abril de 2008

Alrededor de la Memoria

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
(José Agustín Goytisolo / Paco Ibáñez: Palabras para Julia)



Acabo de llegar de Donostia roto y feliz. Roto, porque ha sido uno de los días más largos y más duros que recuerdo (30 horas sin dormir); feliz, porque ha merecido la pena dejarme los cuatro granos de voz que me quedaban en la mesa redonda que he moderado -o similar- en el Centro de Cultura Ernest Lluch. Es mucho más que un privilegio compartir la misma mesa con Assumpta Montellá, Miquel Torner y Toni Strubell. Que enfrente estuvieran Marieta, Mugu, Iturri, Giorgio, Sorkun, Cristina Lagé, Txaro, Iker, Alicia... ha sido el bálsamo que necesitaba. Vale, de acuerdo: también necesitaba la estupenda cena en el Via Fora!, porque había salido de la radio sin comer... Y de propina, encontrarme, según he bajado del coche, con mi adorada Mari Carmen Arregi, tan fiel a MQP ahora en su juvenil jubilación como cuando nos comandaba la parte técnica al otro lado del cristal.


De la Mesa, con la Memoria de nuevo haciendo de mantel, me traigo la emoción de Toni y Assumpta, la sencillez optimista de Miquel, y la pregunta de por qué la media de edad entre los asistentes superaba los cuarenta... y tal vez los cincuenta. ¿No interesa rescatar el pasado a los jóvenes? ¿Les hemos cansado? ¿Les falta base y se pierden cuando hablamos de los caminos del exilio, las fosas comunes o los campos de concentración? ¿No han escuchado a sus abuelos o es que tal vez sus abuelos ya son de la generación que no vivió todo aquello?


Me gustaría dormirme pensando en todo eso, aunque sospecho que tengo lista de espera de pensamientos. ¿Qué tal si seguimos hablando mañana? Dulces sueños... y mejores despertares.