martes, 15 de abril de 2008

Han vuelto

Hau dena aldatu nahi nuke,
Alferrik bizi ez naizela uste.
Bainan soilik amorrua senti dezaket
Zuen kontra botatzeko.
Eta ezin dut indar gabe eta, bakartua naho, edo.
Beharbada
Drogatuegia egongo naiz bainan...
Errepikatzen dut, eta berriz diot,
Berriz diot:
Hau dena aldatu nahi nuke.
(Hertzainak: Hau dena aldatu nahi nuke)


[Pronúnciese el título del apunte con el soniquete de la niña de Poltergeist]


Bonita conmemoración de la República. Tuvo que ser ayer, 14 de abril, cuando la primera plana de todos los periódicos digitales nos mostrase ese par de jetas (tómese en el sentido que se quiera) casi superpuestas. Es madrugada cuando escribo, pero me apuesto lo que sea a que hoy las ediciones de papel repetirán la jugada, dejando en las hemerotecas la consabida lección: todos somos iguales, aunque unos son más iguales que otros. Tienes que echarle mucha miel a la democracia para que acabes de tragarla. Y a veces, ni aún con toda la granja San Francisco te llega.


Berlusconi gana por mayoría absoluta. ¿Respetamos la decisión del pueblo que lo ha votado? Roca, el que decoraba wáteres con fieras disecadas, compra la libertad por un kilo de euros. ¿Respetamos la decisión de los jueces que han puesto el precio? Qué dilema. Si respondes no a las dos preguntas, pasas por un totalitario que no cree en la soberanía popular y por un disolvente que no cree en la independencia judicial. Si respondes sí es que has entrado en este blog por error.