domingo, 13 de abril de 2008

Porque sí

There's a lady who's sure all that glitters is gold.
And she's buying a stairway to heaven.
And when she gets there she knows if the stores are closed.
With a word she can get what she came for;
And she's buying a stairway to heaven.
(Led Zeppelin: Stairway to heaven)



Aún hay quien me pregunta si no tengo otra cosa mejor que hacer con mi tiempo que convertirlo en letras y espolvorearlo -a veces como azúcar glass; otras como pimentón picante de La Vera- sobre vuestros ojos y tal vez también sobre vuestras conciencias. Otros ni siquiera me lo preguntan. Dan por supuesto que mi vida es tan vacía y mi ego tan grande, que lo que pongo aquí me sirve lo mismo como aguaplast para los socavones vitales que como templete verbenero para montarme un impúdico Full Monty. Y luego, claro, están los que me miran con una mezcla de pasmo y pena, después de echar cuentas sobre la pasta que, si fuera más listo, me podría llevar facturando a tanto la línea de acuerdo con la tarifa oficial.


A falta de una explicación convertible en palabras contantes y sonantes más allá de lo evidente, os pondré un ejemplo de lo que me hace sentir que alimentar este blog o cualquiera de los que leáis y/o escribáis no es pasar el rato ni sacar brillo a la vanidad. Si tengo que compararlo con algo, se me parece más a dejar miguitas para que Pulgarcito encuentre el camino de vuelta o, con medio gramo de lirismo añadido, hacer peldaños de una escalera al cielo de uso prioritario para quien lo tiene un poco más jodido que los demás. Y voy con el ejemplo:


Iratxe Molinuevo, nuestra Moli, la soñadora que pese a serlo (o quizá por ello) no despega los pies de la tierra, nos vino un día a la Mesa a Tres Bandas de MQP con una proposición muy decente: darle aire -así lo decimos en la jerga de los piadores- a un acto que estaba preparando el Centro de Iniciación profesional de Sestao. Se trata de algo tan simple como sacar a la calle el trabajo de esas chavalas y esos chavales a los que parte de la sociedad -mayormente los que no saben poner un enchufe o interpretar la burbuja de un nivel- mira por encima del hombro y no pocas veces con recelo. Los que aprenden albañilería pondrán ladrillos, mientras los carpinteros tirarán de sierra, lija y martillo, los de peluquería harán mechas y los de cocina, pinchos... ¡y chocolate con bizcochos!


Evidentemente, no es un megacongreso de listillos en nosequé pagado con la Visa pública, ni un superhappening cultureta requetepatrocinado, así que las posibilidades de salir en cualquier medio convencional eran entre escasas y nulas. Pero en eso llegó Julen a dar la primera voz, vino después Boquitas, seguida de Mak, Jaio... y así hasta una docena de llaneros blogguitarios (perdón a los no citados, pero gracias a todos) que gritaron a los cuarenta vientos la nueva, de forma que ahora mismo a este lado del Volga todo el mundo sabe que tiene un motivo para dejarse caer el viernes, 18 de abril, por la Plaza del Kasko de Sestao a partir de las once de la mañana y durante todo el día.


Es posible que haya algún contable con tres MBAs capaz de traducir a vil metal el impacto publicitario de un movimiento así, pero seguro que no tiene bemoles a calcular el cariño y el apoyo que han sentido las personas que pusieron en marcha la iniciativa. Y la suma continúa porque, afortunadamente, seguimos siendo muchos los que hacemos ciertas cosas porque sí. Garabatear en la nada es una de ellas.