miércoles, 2 de julio de 2008

Oigo, patria, tu afición

Gure selekzioak
Partehartzearen lehia
Euskal selekzioak
Nortasunaren deia
Gure selekzioak
Munduari begira
Euskal selekzioak
Gure gureak dira.
(Gozategi:
Euskal Selekzioa)


Confieso que en el partido de cuartos, del que sólo vi los penaltis, apoyé a Italia. De la semifinal pasé bastante porque estaba hasta el cuello de trabajo y ni tuve tiempo de pensar quién quería que ganara. En la final, que me tragué a trocitos, me dejé llevar por mi sentido de la justicia y tuve claro que España había bailado a Alemania y, por tanto, mereció el triunfo.


Lo que vino después lo he mirado con curiosidad profesional -ayer y hoy he escrito sobre ello en Público-, pero también personal, sin dejar de hacerme una pregunta: ¿Qué habría pasado si en lugar de la ahora llamada roja, la gesta la hubiera conseguido la verde?


Sí, hablo de esa que no sabemos si llamar Euskadi o Euskal Herria. ¿Os lo imagináis? Yo tengo una aproximación en mi cabeza y no es muy diferente, cambiando el color de las banderas, del espectáculo que estamos teniendo desde el domingo, incluyendo alucinógenas interpretaciones en clave política. ¿No os parece?