domingo, 10 de agosto de 2008

Pensamientos de vacaciones

Hay demasiados profetas,
profesionales de la libertad,
que hacen del aire, bandera,
pretexto inútil para respirar
en una noche infinita
que va meciendo a este gran ataúd
donde olvidamos que el día
sólo es un punto, un punto de luz.
Que no, que no, que el pensamiento
no puede tomar asiento,
que el pensamiento es estar
siempre de paso, de paso, de paso...
(L.A. Aute: De paso)


Os veo perfectamente preparados para superar cualquier reto... aunque me temo que el que os tendí tampoco era el más difícil del mundo. Efectivamente, ese día que empieza a quedar lejano en mi recuerdo, estuvimos en la playa de La Isla (Colunga), Oier se aburrió en el para mí apasionante museo de la sidra de Nava e hicimos una doble parada en Villaviciosa, que significa "villa fértil" y no lo que parece.


Esta vez, sin embargo, no va de enigmas, sino de simples pensamientos que pasan por mi cabeza de skinhead (¡sí, es la de la foto!) mientras conduzco, dormito en la arena, arrastro mis pies por parajes pintorescos, espero que nos traigan el combinado o los bocadillos reglamentarios o fumo al fresco fresquísimo de la noche asturiana.


Lo de los elogios debilitadores que surgió entre los comentarios de un apunte anterior me ha dado bastante juego, y cuando ordene las ideas, ya en mi próximo destino más al sur, las compartiré con vosotras y vosotros. Además de ese, que considero fuera de concurso, el pódium de mis pensamientos de estos días queda compuesto de la siguiente manera:


Medalla de bronce: ¿Te cansas más de vacaciones que trabajando? Físicamente, sí, desde luego. Yo empiezo a estar para el arrastre.


Medalla de plata: Por tremendas que sean, las cifras de muertos en carretera son pequeñas... al lado de los méritos que hace el personal para dejarse los cuernos en el asfalto. Si el cálculo de probabilidades se cumpliera, los cincuenta o sesenta tipos a los que he visto salvarse por los pelos acabarán saliendo en esos números negros. No lo sentiré demasiado por ellos, pero sé que es inevitable que se lleven por delante a unos cuantos. Luego, claro, está la excusa del estado de la red viaria y bla, bla, bla. A mí no me cuela.


Medalla de oro: Sigo sin tragar con lo de la crisis. O, bueno, trago porque no se puede estar ciego ante los números, pero me da que somos una cuadrilla de suicidas gastando la última pasta que tenemos... o la que nunca tendremos. Hordas y más hordas de turistas en Gijón, Llanes, Ribadesella, petando todos los locales de hostelería y sacando alegremente ronda tras ronda; colas en las gasolineras, como anticipo a las interminables caravanas en fechas que no son precísamente días punta de veraneo... No, definitivamente, no me cuadra con las vacas flaquísimas.


Por supuesto, todo esto tendrá gracia cuando digáis lo que os parece, así que pliego yme despido hasta el próximo trozo de wifi o de cobertura de mi módem USB de Orange (¡¡¡ni se os ocurra picar!!!) que sea capaz de cazar por ahí. Que nos/os sea leve.