miércoles, 17 de septiembre de 2008

Escuadristas con micrófono

Quedaba por nacer el escuadrismo televisivo y ya está aquí. Lo ha parido el grupo Intereconomía, conglomerado mediático que va camino de convertirse en emporio con una receta simple: ideología ultramontana (la Cope es de izquierdas a su lado), demagogia de bazar, cultura general por debajo del certificado de estudios primarios, osadía ilimitada y desprecio absoluto por la ética periodística más elemental.


No contentos con hacer tertulias donde los presentes van atizándose lingotazos de vino en las narices de los espectadores, su sentido de la innovación les ha hecho crear una especie de hooligans con micrófono que se dedican a acosar a los reporteros de otras cadenas. La primera víctima ha sido una antigua compañera de Radio Euskadi, Estibaliz Gabilondo, actual integrante del equipo de Caiga Quien Caiga, que esta temporada emite La Sexta.


Los hechos están en decenas de crónicas, pero os los resumo. Estibaliz fue enviada por el programa a un pleno de la Diputación de Castellón, presidida por el barón regional del PP Carlos Fabra, que tiene varias causas judiciales abiertas por presuntos delitos de bolsillo creciente. Como en los tiempos de las Camisas Pardas, la Banda de la Porra y otros angelitos del pelo, en el jolgorio se presentaron unos fulanos acreditados por Intereconomía que putearon a la periodista para evitar que se acercara a su político protegido.


El baranda de la cadena, un tal Xavier Horcajo, juraba ofendidísimo que él no había mandado a nadie a ningún sitio y menos, a boicotear, pero como a más de un serial killer o, sin ir más lejos, a los niñatos que cuelgan sus palizas en Youtube, el narcisismo le delató. Con un par, esa misma noche soltó en su programa estrella (el de los contertulios que se animan con jumilla y otros caldos) el making of de la ekintza, que es el que ilustra este apunte.


En el pastiche comprobaréis, aparte de la suficiencia de los gamberretes y su fidelidad chuchesca al patrón, que el concepto de telebasura debe ser revisado para incluir esta zafiedad que consiste en hostigar a los periodistas que van a incordiar al señorito. El final del video es de novela de gángsteres de a duro: “Ahora ya sabe lo que se siente cuando alguien es atosigado con incómodas preguntas”. Faltó añadir que esto era sólo un aviso y que la próxima vez utilizarían medios más convincentes.