sábado, 13 de septiembre de 2008

Mejor no tener ideas



Soy el hombre delgado que no flaqueará jamás

Querías ser libre pero que no te pasara nada
Siento una simpatia natural y espontánea
hacia las cosas extraordinarias.
(Bunbury, con una frase prestada de Pedro Casariego: El hombre delgado que no flaqueará jamás)




Mira que no ando sobrado de tiempo precisamente, y sin embargo no he podido evitar invertir unos cuantos minutos -ya habrá sido algo más- en la historia de un tipo llamado Kane Kramer que, por esas bromas del destino, anda ahora tieso como la mojama, cuando pudo haber sido uno de los hombres más ricos del planeta.


Tiene pelotas, haber inventado -o por lo menos soñado con bastante precisión- el Ipod, y encontrarse treinta años después sin pasta para comprarse uno. Las cosas de adelantarse a su tiempo, imagino, sumadas a unas pésimas cualidades para los negocios. Si no es porque Apple necesitaba al pardillo para demostrar que fue a él y no a una firma llamada Burst.com a quien le pimpló el artilugio, ni nos enteramos.


¿Cuántos padres y madres de ideas andan por ahí, mano sobre mano, mientras otros se llevan la gloria y la pasta?