lunes, 1 de septiembre de 2008

Tres, dos, uno... ¡de septiembre!


Ba de ya - say do you remember

Ba de ya - dancing in September
Ba de ya - never was a cloudy day
(Earth, Wind & Fire: September)



Pues sí, y además, lunes, para más inri de los que tienen motivos para padecer eso que los milongueros bautizaron (y coló, vaya si coló...) como síndrome postvacacional. Yo, como el gran Ortiz, -y también porque tengo sangre gallega- ni lo sufro ni lo dejo de sufrir. ¿Que se me ha quedado adherida al cuerpo la pereza? ¡Nos ha jo..robado! ¡Como a todos! Pero puede bastante más la curiosidad, que además de matar gatos, empuja de lo lindo a tipos de arranque cansino como servidor. Y no veáis la curiosidad que tengo por ver cómo de dura viene este año la piedra que intentará que vuelva a tropezar en ella. Espero que la penúltima cura de espanto -en la mismita UCI estuve- me haya servido para aprender de una vez por todas que dos y dos no son cuatro.


De momento, aquí estoy, de plácido trasnoche casi póstumo, echando a los dados qué tuercas aflojo y cuáles aprieto, dónde zurzo, dónde hilvano o dónde meto tijera. Estoy tranquilo, paradójicamente, porque a estas alturas sigo sin tenerlo claro. Nada me aterra más que la absoluta seguridad. En mi próxima vida tal vez consiga ser uno de esos seres que lo llevan todo atado y bien atado antes de dejarse caer a la piscina. Yo, si me dejo el acojono en casa, simplemente no salto.


Si mi conciencia no me conociera, andaría dándome la vara con que he tenido tiempo más que de sobra. Me recuerdo a mi mismo con nueve, diez, once años, terminando los ejercicios de vacaciones la misma noche antes de la vuelta al cole. El que nace lechón, muere gorrino (capullos, no os toméis el refrán al pie de la letra) y sé que no habrá curva de mi vida que no decida tomar hasta el último segundo... o hasta que ella me tome a mi.


Valorad todo esto como puros ejercicios de calentamiento. Tengo montañas de cosas que teclear en los próximos meses y hay que ir haciendo dedo. Gracias por hacer de sparrings... y por acompañarme en este nuevo intento de darles una buena manta de hostias a la rutina y a su prima la decepción. Esta vez, con un poco de suerte, las mantenemos a raya hasta noviembre...