lunes, 27 de octubre de 2008

Hasta aquí hemos llegado

Aunque éste sea el último dolor que me causa... y éstos, los últimos versos que le escribo.


Sí, exactamente hasta aquí. Cuando ponga el punto final a este apunte, el trocito de mi que ha habitado estas páginas empezará a caminar entre la niebla sin la menor intención de mirar atrás... y sin la menor idea de hacia dónde va. Y me temo que no tengo fuerzas ni ganas para seguirle. Él fue quien se empeñó en levantar todos estos castillos en el aire, y él, quien hace unas horas -largas horas de insomnio y taquicardia- ha decidido que ya no tiene nada más que decir en este blog. Me pasa a menudo con los yos libremente asociados a mi personalidad confederal y anárquica: cuando menos lo espero, presentan la dimisión y marchan a inmolarse donde nadie les vea. Creen, seguramente, que es heroísmo, aunque salte a la vista que es inconstancia, inmadurez, y falta de valor para enfrentarse a sus propios fracasos fraguados a pulso.


Os pido disculpas en su nombre y, sobre todo, os agradezco la paciencia infinita con la que a lo largo de este año -y los nueve meses en el anterior blog- os habéis acercado a dar sentido a lo que iba escribiendo. Supongo que es demasiado tarde para confesar que en buena parte de las ocasiones, las sílabas, las palabras, los sintagmas y las oraciones completas no eran más que puntos suspensivos disfrazados.


Sinceramente, no creo que sea una gran pérdida. Ya hay ruido suficiente y, desde luego, cálidos blogs que no juegan a ser lo que no son. En ellos seguiremos viéndonos... y espero que también a través de las ondas.


Perdonadme que, como símbolo equivalente a apagar la luz y cerrar la puerta, desactive la posibilidad de hacer más comentarios. Si queréis decirme algo, os dejo mi redundante y (falsamente) ególatra dirección de correo electrónico: javiervizcaino@javiervizcaino.net. (Me dicen que falla. Probad en javiervizcaino@euskalnet.net) En la medida de lo posible, procuraré contestar cada correo... pero dadme tiempo.


No os miento si os digo que os quiero. Gracias, de verdad, por haber pasado por aquí.