jueves, 23 de octubre de 2008

Sexo sin compromiso



Roxanne,

You dont have to put on the red light.
Those days are over.
You dont have to sell your body to the night.
Roxanne,
You dont have to wear that dress tonight,
Walk the streets for money.
You dont care if its wrong or if its right.
(Police: Roxanne)




No sé si es verdad que es el oficio más viejo del mundo, pero sí que es uno de los que más va a tardar en desaparecer, si a estas alturas del tercer milenio siguen quedando hombres que aflojan el bolsillo antes de aflojarse las urgencias inguinales con la coartada de "buscar sexo sin compromiso". Son, concretamente, el 46 por ciento de los tipos que, como diría mi viejo y facha profesor de latín, pagan por pecar en el mercado de la carne de Bizkaia, que es donde ha hecho sus cuentas y sus cábalas la asociación Askabide. Otro 22 por ciento, amantes de la innovación, por lo visto, se pulen los cuartos en el alivio de bajos “para realizar prácticas sexuales diferentes a las que mantienen con sus parejas”. Me falta un 32 por ciento para completar la suma, pero me temo que tendrán excusas como que les aburre la programación de la tele o que pasaban por allí.


Ya. No juzgues y no serás juzgado. De hecho, aún mordiéndome la lengua, me abstengo de hacerlo. Enunciar los motivos de los llamados en lenguaje guay usuarios de servicios sexuales me parece suficiente retrato. Me preocupa más la situación de las 373 personas que prestan los tales servicios y que han participado en el estudio. El 90 por ciento son mujeres e inmigrantes. ¿Hace falta añadir algo más?