jueves 31 de enero de 2008

Bendita serendipia

Los errores no se eligen
para bien o para mal;
no fallé cuando viniste... y tú, y tú
no quisiste fallar.
(Coti: Nada fue un error)


Colón se encontró un continente cuando buscaba otra cosa. Un cristal de microscopio sucio le reveló a Fleming la existencia de la penicilina. Un chaval palestino tiró una piedra en una cueva y al ir a comprobar por qué había hecho un ruido raro se dio de morros con los manuscritos del Mar Muerto. A un empleado de 3M le salió una birria de pegamento y ahí nació el post it. Seguramente porque chamba es una palabra demasiado vulgar, los finos le dicen serendipia, y de paso tienen excusa para adornarse con la historia de tan sonoro vocablo, que en esencia viene a significar que la casualidad o el error le han echado más de una mano y más de dos al llamado progreso.

La última aportación de la chapuza al auxilio de la ciencia ha tenido lugar en un hospital de Toronto. Unos neurólogos que de pequeños no debieron practicar mucho con el electro-L trataban de provocar un cortocircuito para -literalmente- engañar el hambre de un pobre diablo con obesidad mórbida y al despertarle resultó no sólo que el tipo seguía teniendo un apetito de caballo, sino que le había vuelto la memoria perdida hacía unos lustros. El País lo cuenta de una forma menos exagerada, pero eso es, coma arriba coma abajo, lo que ocurrió. Esa cantada, que vaya a usted a saber si pudo haber frito para siempre los sesos de la cobaya humana de 190 kilos, ha dado pie a investigaciones que podrían servir para devolver sus recuerdos a los enfermos de Alzheimer.


Moraleja: la próxima vez que metas la pata puedes estar más cerca del Premio Nobel. No sabéis cómo consuelan estas noticias a alguien como servidor, que tiene por hobby coleccionar errores.

martes 29 de enero de 2008

¿Abrimos las listas? II

Say the right things
When electioneering
I trust I can rely on your vote
(Radiohead: Electioneering)


Aunque la actualidad nos apunta que hay debates más candentes y menos teóricos, completo el que ya hemos iniciado sobre las listas abiertas con las aportaciones de los representantes habituales del Parlamento de las Ondas de MQP. En el futuro mi intención es plantearles otros asuntos siguiendo este mismo esquema. Transcribo las respuestas en orden de llegada. (Espero recibir pronto la de PP)

Oskar Matute (Ezker Batua)

Vivimos en un sistema con una ley electoral que favorece la representación de sólo dos partidos como exponentes de la voluntad popular. Una manera de acercar a los electores a los elegidos sería que éstos pudieran optar de manera directa por aquellos candidatos que consideraran más adecuados. Si bien esta es una medida interesente, debería ir acompañada de otro tipo de modificaciones del sistema electoral que equiparen el valor del voto de cada ciudadano, con independencia de cual sea su circunscripción electoral, así como de unas modificaciones para superar la ley D’ Hont hacia un sistema proporcional puro. Ahí es donde se podrían contemplar, también, las listas abiertas.

Nekane Erauskin (Ezker Abertzalea)

La democracia es un concepto relativo. Lo que hace un siglo se llamaba democracia, ahora no lo sería porque no podríamos votar las mujeres. Y lo que ahora se llama democracia dentro de unas décadas provocará estupor. Sobre todo la Democracia a la española, donde Euskal Herria no tiene derecho a existir ni la ciudadanía tiene derecho a decidir su futuro, donde las opciones políticas que buscan un camino para la independencia son ilegalizadas, donde se tortura sistemáticamente…

Desde la Izquierda Abertzale abogamos por una democracia participativa, construida de abajo arriba, en la que los movimientos populares y la gente tengan más protagonismo que los políticos-marionetas de las multinacionales que tenemos hoy en día. Quizás el abrir las listas acerque más al político a sus electores, pero sigue dejando sin responder la cuestión principal, que la democracia es el gobierno del pueblo, que el pueblo tiene el poder de cambiar lo que no le gusta. No como ahora, que sólo nos dejan elegir entre opciones que no pongan en cuestión el marco jurídico-político actual, lo mismo con listas abiertas que cerradas, y dudo mucho que a eso se le pueda llamar democracia o libertad.

Aintzane Ezenarro (Aralar)

No es un tema importante por cuanto de hecho las costumbres políticas hacen que las listas abiertas funcionen también como listas cerradas. Además la democracia tiene en el estado español problemas previos originados por el retroceso democrático que supuso la ley de partidos.

José Antonio Rubalkaba (EAJ/PNV)

En primer lugar, habría que explicar qué se entiende por listas abiertas. ¿Es el sistema que se utiliza en las elecciones al Senado en el Estado español? ¿o nos estamos refiriendo a un sistema parecido al británico? En cualquier caso, hay que tener en cuenta que el nuestro es un sistema de partidos políticos y, por tanto, parece lógico que sean las formaciones políticas las que elijan a los candidatos. Los partidos definen un programa y, en función de ese programa, se determina el equipo que mejor lo puede desarrollar. En nuestro caso concreto (PNV), las Ejecutivas proponen pero son los afiliados los que tienen la última palabra. Es decir, es un sistema plenamente democrático.

José Antonio Pastor (PSE-EE)
Ya hay listas abiertas en el Senado, donde cada ciudadano pone una cruz en la persona que más le gusta, aunque es cierto que casi siempre coincide el voto del Senado con el del Congreso de los Diputados No creo, hoy por hoy, en las listas abiertas, porque servirían para que los más populares o los que tuviesen más recursos económicos se colasen en las instituciones. Ha habido ejemplos de personajes que se valen de la popularidad y de su dinero para defender intereses que tienen poco que ver con los problemas de la gente. La solución podría pasar por fomentar la participación política de la ciudadanía y democratizar más el funcionamiento interno de los partidos políticos.

Rafa Larreina (EA)

Creo que lo fundamental es que las listas electorales garanticen la igualdad de todas las personas a la hora de ejercer el derecho de participación política. Desde este punto de vista las listas de partidos garantizan que no sólo se puedan dedicar a la política los ricos que son capaces de financiarse su propia campaña electoral.

La segunda cuestión que se plantea en el debate sobre las listas es el sistema de participación de la gente a la hora de decidir la composición de las candidaturas. En Eusko Alkartasuna hemos sido partidarios de las listas cerradas no bloqueadas: el partido con sus sitema de participación interna propone la lista de personas que componen la candidatura y la gente con su voto decide el orden de salida de las personas electas.

lunes 28 de enero de 2008

Ojalá se te caiga el pelo

Es un gran necio,
un estúpido engreído,
egoísta y caprichoso,
un payaso vanidoso,
inconsciente y presumido,
falso enano rencoroso
que no tiene corazón.
(Rocío Jurado: Ese hombre)


Despreciable Tomás Delgado Bartolomé:

Mira que soy de los que intenta no tener prejuicios y no guiarse por estereotipos físicos, pero en cuanto vi tu jeta de chulo de lo que tú ya sabes y escuché tu insufrible soniquete de gañanazo de club de carretera, supe que eras exactamente lo que me han contado que eres. No está tan lejos Santo Domingo. Sólo hay que bajar y preguntar por tí. ¿Lo de industrial va por tus bisnes a rayas? No encuentro ese epígrafe en el listado del IAE. Ah, ya... que lo blanco se pule en negro con un poco de ayuda de otros colores; sí, algo había oído, aunque no sé por qué me da que a partir de ahora te vas a tener que preguntar, como los Duncan Dhu, cien gaviotas dónde irán.

Lo que os pierde a los tontos muy tontos es que os pasáis de listos. De momento, los veinte verdes que les pides a los padres del chaval que te llevaste por delante están rindiendo mucho en la red: pon tu nombre en Google y verás las infinitas maneras de acordarse de tu calavera que circulan. Esta vez ni los pedaguays se han atrevido a defenderte con la martingala de la infancia dura que suelen tener a punto de caramelo para violadores múltiples, asesinos en serie, achicharradores de mendigos y demás hijos de... la falta de educación en valores. Como me apuesto lo que sea que eres incapaz de resolver una ecuación de primer grado, so merluzo, yo te despejo la equis: para el común de los mortales lo que has hecho es peor que lo peor.

Rezo para que los que llevan toga no encuentren en los estancos de costumbre papel de fumar y sí un puro del tamaño suficiente como para que al caerte encima se te queden la moral y el bolsillo como dices tú que quedó tu puñetero Audi A8 después de haber matado a Enaitz. No pido siquiera que reabran la ducha de Alcatraz para tí. Me basta con que comprendas que hay tiros que salen por la culata. Y cuando lo tengas claro, no te asombres si las palabras más cariñosas que escuchas son jódete y baila, Tomasín.

Con la mayor de mis repugnancias, JV

PS.- La botella de sidra que guardo en la nevera para descorchar cuando te emplumen me sabría mejor si también se llevaran una pedrea los indeseables responsables de todos los programas de televisión que te han ofrecido, te están ofreciendo o te ofrecerán pasta por tus regüeldos.

domingo 27 de enero de 2008

¿Abrimos las listas?

Habla, pueblo, habla,
habla, pueblo sí.
No dejes que nadie
decida por ti.
(Vino Tinto: Habla pueblo, habla)


El Dios de los blogs también escribe derecho en renglones torcidos. Lo acabo de comprobar leyendo vuestros siempre nutritivos comentarios al apunte anterior, que me han dado materia para poner las neuronas a hacer estiramientos y, de propina, para empezar a escribir esta entrada en la que nuevamente os dejo una patata caliente en forma de pregunta: ¿abrimos las listas?


Podéis empezar objetando que sobra la primera persona del plural en el verbo, pues digamos lo que digamos, nos van a hacer el mismo caso que un peine a Gadafi. Pasad eso por alto. Imaginad que sí está en nuestra mano cambiar algo y daos el capricho de argumentar a favor o en contra. Yo, que a veces pienso que sí, otras que tal vez y en ocasiones que no, me limitaré a anotar algunas de las ideas -por llamarlas de alguna manera- que han hecho eslalom en mi cabeza durante la tarde.

De saque suena bien, ¿verdad? Las siglas pasan a segundo plano sin dejar de estar ahí y las personas se hacen con el protagonismo. En teoría, no habría que votar -como dicen algunos que hacen- tapándose la nariz, porque en cada papeleta o papelón pondríamos cruces junto a los nombres y apellidos que más nos convencen. Sería esperable también que quienes aspiran ganarse nuestra marca en su casilla se empleasen a fondo para convencernos y que, de alguna manera, sintieran nuestro aliento en el cogote cada vez que tuvieran que actuar. Se tendrían que ganar el respaldo popular con el sudor de su frente y no haciendo pasillos o genuflexiones en la sede del partido. Hay motivos para pensar que cambiaría significativamente la forma de hacer política.

Hasta ahí pinta de cine, pero pensemos un poco: ¿Llegaríamos a conocer de verdad a los seres humanos susceptibles de ser votados? Algo me dice que lo tendrían más fácil los más mediáticos y/o los que tienen más posibles. Tenemos una comparación fácil en los clubs de fútbol: en teoría, cualquiera puede ser presidente de la Real o el Athletic, pero si vemos la relación de nombres que han ocupado esos cargos, nos damos cuenta de que no hay auxiliares administrativos, carteros o profes de secundaria. La pega es mayor si pensáis en que la libertad de elección no es necesariamente sinónimo de acierto. ¿Qué pasaría si se presentaran Fernando Alonso, Bisbal, Federico Jiménez Losantos o Karlos Arguiñano? Sospecho que todos obtendrían el número suficiente de sufragios como para ganarse el escaño. Trasladadlo a unos comicios locales y nos encontraríamos en los ayuntamientos con los tres o cuatro xelebres del pueblo y, por supuesto, con los que más pasta manejan. ¿La vuelta al caciquismo?

Se me ocurren más pros y, desde luego, más contras, pero no me alargo más. Es vuestro turno. Recordad la pregunta: ¿abrimos las listas?

sábado 26 de enero de 2008

Clase de lenguas

video
Por si sois de los que no podéis con todo el Cocidito, os he puesto en el tupper que véis cuatro bocados que no nos harán ningún mal. Incluso, si os queda alguna gota de humor, seréis capaces de reíros -inmediatamente después de asombraros- con la desbaratada clase de lenguas que se marcaron hace unas noches en Onda Madrid. A mí me llegó envuelta en papel de regalo con una tarjetita firmada por Dani Álvarez, que ya en su época emecupera presidía el club de fans del hoy presentador de un programa llamado El rompeolas. (Como os aficionéis, me tendréis que escuchar: ya peco yo por vosotros...)

Lo mejor es que lo degustéis por vuestra cuenta, pero como no es descartable que veáis esta página desde un lugar donde daríais el cante con el audio, me tomo el trabajo -es un decir- de transcribir las cuatro lecciones de este alucinante cursillo de lingüística parda:

LECCIÓN 1: CATAÑOL

Los niños catalanes hablan catañol, que es una mezcla de catalán y español; más catalán que español, pero que es una mezcla, vamos. Y si lo hablan, no me imagino ni cómo lo escriben... El español.

LECCIÓN 2: IKER NO HABLA ESPAÑOL

Tertuliano: En Astún, en el Pirineo aragonés, un monitor con media docena de niños de seis-siete años, que era incapaz de hacerse entender con uno de ellos... Se llamaba Iker o algo así, porque el niño, que había estado en una ikastola -y así se lo explicó el padre al monitor de esquí- desconocía en castellano lo que era la derecha o lo que era la izquierda o lo que era un canto porque en su vida el niño había oído una palabra que no fuera el batua o el normalizado y el pobre niño se veía privado de las instrucciones del monitor, pero este es el retrato...
Conductor: La vuelta al baserritarra...

LECCIÓN 3: LOS ANDALUCES MANCILLAN EL ESPAÑOL

Los niños andaluces están educados en el acento andaluz; es decir, se creen seguramente que la singular forma de hablar de los andaluces, en algunos casos difícil de entender si te hablan muy rápido, es el castellano tal cual, el castellano de Cervantes. Y a mí me parece que esa idea se está generalizando, es decir, que ningún niño andaluz, ningún niño de Andalucía, hace el mínimo esfuerzo por hablar un castellano más o menos correcto.

LECCIÓN 4: EL ASTURIANU Y LES PATATES

Y llega el príncipe, y el niño está llorando, y el príncipe le dice '¿por qué lloras?'... Esto es real, sucedió el otro día... Y el niño le dice '¿Tienes patates?'. Y entonces, cuando yo me enteré de esta cuestión dije, bueno, vamos a ver: si yo fuera niño ahora, nunca le diría al Príncipe '¿Tienes patates?' Le diría '¿Tienes patatas?' Pero es que este niño seguramente ha asimilado que lo correcto y la única manera de hablar es decir patates. No conoce la corrección del castellano. Seguramente los profesores le animan a hablar en asturiano y de esa forma.

jueves 24 de enero de 2008

Su bolsa y nuestra vida

¿Va mal el negocio? ¡Manda la caballería!
La bolsa de Nueva York controla este mogollón.
La bolsa de Nueva York, a la mayor gloria de dios.
(La Polla Records:
El 7º de Michigan)

Con dos o tres excepciones, mis pasiones se caracterizan por lo intenso pero aún más por lo efímero. Inconstante por naturaleza y fácilmente decepcionable, los amores de mi vida -salvo un par- y mis vocaciones irrefrenables -salvo una- han acabado en un gigantesco vertedero de indiferencia. Os lo cuento para que conozcáis mejor al tipo cuyas memeces leéis, pero también porque sé que nunca imaginaríais que uno de mis cuelgues temporales más lisérgicos fue la bolsa.

Tal vez si aquel bonsai no se me hubiera muerto ahogado o si hubiera sido capaz de terminar aquella iglesia prerrománica escala 1:100 con minúsculos ladrillos que no encajaban ni a tiros, jamás me habría dado por probar con los chicharros, los blue chips, los análisis chartistas, los splits y otra jerga variada que, según escribo, compruebo que felizmente he ido olvidando. Antes de que os hagáis una idea equivocada, me apresuro a aclararos que no soy uno de tantos escaldados por querer meterse a tiburón de las finanzas cuando se da justo justo la talla para sardina. De hecho, en los once meses que me duró la ventolera convertí cincuenta mil pelas en bastante más de medio kilo... del que la Hacienda de Bizkaia se llevó un buen mordisco sin necesidad de dedicarle un segundo a la evolución de Acciona.


Esa pasta que fundí en mis vicios tecnológicos no fue, ni de lejos, lo más valioso que saqué de la inmersión controlada en las procelosas aguas del capitalismo. La verdadera rentabilidad estuvo en el aprendizaje y, más que eso, en el descubrimiento de la inmensa mentira que se disfraza con trajes, corbatas, gráficos, páginas color salmón, palabros, megaprogramas informáticos y demás parafernalia. Todo para ocultar lo que no es más que un casino a escala mundial, cuyo principio básico es el mismo que el de cualquier tómbola de pueblo: la casa siempre gana. Como me contaba el jugador profesional Gonzalo García Pelayo, que ahora se dedica a desplumar al prójimo en partidas de poker por internet, para que los que dominan la estadística se forren, hace falta un número equis de pardillos... y esos nunca faltan.


Estos días de pánico en el edén bursátil, con hostiazos históricos contados por voluntariosos expertos que saben del asunto lo mismo que Bisbal o servidor de hermenéutica, habréis oído que tal o cual supercorporación ha perdido nosecuantísimos millones de maravedíes. No os lo traguéis del todo: no son más que ceros virtuales que con el tiempo volverán al redil. Los que de verdad están palmando son los pardillos de los que hablaba el capo de los Pelayo, empezando por ese primo listillo que oyó campanas y se tiró de cabeza con su capitalito a comprar Coloniales y siguiendo -he aquí la mala noticia- por todos los que, sin tener un céntimo directamente en bolsa, patrocinamos a los ludópatas autorizados de las diversas entidades que guardan nuestro dinero. Y si creéis que no tener un duro os pone a salvo, esperad a la próxima negociación colectiva o al próximo recorte de personal.

martes 22 de enero de 2008

Escudella con chorizo español

Si tu menges pa amb tomàquet,
Si tu menges pa amb tomàquet,
Si tu menges pa amb tomàquet, whatsikei.
(Esplai: Yuppi-ia)


Como si no tuviera suficiente con los atracones de ondas putrefactas que me pego para hacer el Cocidito tal y como lo conocéis, últimamente me vuelven a reclamar que incorpore al catálogo lo que alguien bautizó como Marmitako de Don Sabino. Ya dije en su día que seguramente habría material, pero que mis neuronas no daban para más, así que con gusto cedía el formato al primero o la primera que levantasen la mano. Lo único que le pedía a quien se embarcara en tamaña epopeya es que respetara la que, digan lo que digan los que tienen mal perder, es la norma fundamental del potaje: prohibido sacar de contexto.

Hoy doy un paso más: suministro un primer ingrediente para ese cocidito con otros sabores y hedores, si bien aclaro que fue el multidisciplinar Mikel Iturria quien me dio el soplo. Se trata de una hilera de palabras expulsadas al aire en RAC 1 por el exdirector de TV3 (el último de la era CiU) Joan Oliver. Transcribo literalmente: “Valorem una mica també la competència tècnica, la intel·ligència, el treball i l'esforç, perquè els espanyols són espanyols i són xoriços, pel fet de ser espanyols, des del meu humil punt de vista.” Creo que se entiende, pero por si hay dudas, traduzco: “Valoremos un poco la competencia técnica, la inteligencia, el trabajo y el esfuerzo, porque los españoles son españoles y son chorizos por el hecho de ser españoles, desde mi humilde punto de vista.”

Tras darse cuenta de la sobrada que había salido por su boca y, sobre todo, después de que la frase empezara a circular, Oliver intentó quitarle grasa argumentando que lo decía con ironía, lo que tampoco le deja en buen lugar, pues como alguien repite sin cansancio, esa figura retórica no se entiende en la radio. Federico y la santa compaña andan poniendo el corte desayuno, comida y cena. En esta ocasión, no tengo nada que criticarles.


Si los hados técnicos no fallan, este enlace os permitirá escucharlo.

lunes 21 de enero de 2008

Las tetas y el Paraíso

Voy mirándome en los charcos;
yo no necesito espejos.
Sé que soy mucho más guapo
cuando no me siento feo
(Fito y Fitipaldis: Feo)


Nos contaba ayer Jabier Muguruza que a una amiga suya le ha escandalizado que una serie de televisión pueda llamarse Sin tetas no hay paraíso. Reconozco que cuando lo leí en los periódicos, se me pusieron los ojos como ruedas de tractor y mi sector interno políticamente correcto trató de emitir algún tipo de protesta, inmediatamente diluida por la facción más sincera y realista de mi personalidad que, además de aplaudir la habilidad para crear un título difícilmente olvidable, encontró en el rotundo enunciado una verdad como la copa de un baobab. El paraíso -el de la tierra, que es el que importa- tiene reservado el derecho de admisión y es más probable que entre un camello por el ojo de una aguja que alguien que llegó tarde al reparto de caretos y figuras por la puerta de ese edén hecho a la medida de los cuerpos Danone.


Nuestra tendencia a hacernos trampas en el solitario nos hace cantar a la belleza interior y a la hermosura de espíritu, pero en cuanto nos ponen a prueba, el instinto nos lleva -da lo mismo que seas hombre o mujer- detrás de un culo bien torneado, un abdomen con galletita o unos ojos de profundidad oceánica. Que tire la primera piedra quien no haya practicado una especie de discriminación positiva hacia los físicos agraciados. Lo divertido y a la vez sintomático es que quienes son homologables al pobre Picio, canon universal de la fealdad, se destacan en esta forma de actuar que margina a los que no llegan a la media estética.


Como Fito, yo no necesito espejo para saber en qué equipo me toca jugar y, la verdad, llevo tanto tiempo haciéndolo, que he llegado a tomármelo con una mezcla de cinismo y deportividad. Hace mucho que no me afecta convertirme en invisible si al lado está alguna fotocopia de George Clooney. Me limito a guardarme una sonrisa sardónica para el momento en que quien me ha hecho luz de gas se ponga a pontificar sobre, por ejemplo, la igualdad de oportunidades. De sobra sé que sin tetas -o su equivalente- no hay paraíso.

sábado 19 de enero de 2008

Erabaki(ko genuke)

Berriz nongoa nintzen galdetu zidaten;
berriro aho bete hortz geratu ziren.
Abertzaleak baditugu ere
hor aberririk ez.

Egunkarietan gaude
baina mapetan ez

(Zarama: Zoaz Euskal Herrira!)


No tengo vocación de abajofirmante. Si a veces me cuesta estar de acuerdo con algo que acaba de salir de mi puño y letra, respaldar un texto escrito por manos ajenas me resulta prácticamente imposible y no son pocas las veces que he pedido que apartaran de mí cálices de los que, siendo menos tiquismiquis, habría podido beber. ¿Por qué, entonces, he puesto mi nombre junto a otros setenta y nueve en el documento de la Plataforma Erabaki? Dejémoslo en que ha sido por instinto y, tal vez, porque me agrada mucho la compañía.

Por lo demás, tengo la sensación de haber firmado una obviedad, lo que señalo no como crítica a la redacción y a su contenido, sino como dolorosa constatación de que en este país -el que sea- hasta lo obvio es precisable, matizable y apostillable. Proclamar que una comunidad tiene derecho a decidir sobre la forma de organizar su convivencia me parece tan irrebatible como sostener que los melones tienen pepitas. Añado, aunque no esté en el escrito, que acepto de antemano el resultado de esa decisión y que sería el primero en sacar los colores a quien sólo diera por bueno un marcador favorable. Uno de los aspectos que más me gusta del manifiesto es que insiste casi en cada párrafo en que esta sociedad tiene muchas formas de sentir y de sentirse. No seré yo quien diga que la mía es la buena.


No me alargo en lo que hasta a mí mismo me empieza a oler a autojustificación o, como poco, examen público de conciencia. Sólo llamo vuestra atención sobre el punto clave de la iniciativa, el que podría convertirla en un brindis al sol o en otro de tantos papeles mojados sobre los que hemos puesto nuestras huellas digitales. Dice el texto que se pretende abrir el camino hacia una Paz basada en un final dialogado de la violencia, propiciada por la manifestación inequívoca de ETA de abandonar la lucha armada. Me temo que hoy, víspera de San Sebastián de 2008, lo último es un tren que no figura ni en los horarios más optimistas. Y sin eso, lo demás se convierte en condicional. Decidiremos es, de momento, decidiríamos.

jueves 17 de enero de 2008

Alguien te está mirando... siempre

There's always someone looking at you.
S-s-s-s-someone.
They're looking at you.
(Boomtown Rats: Someone's looking at you)


Mientras Julen Iturbe-Ormaetxe se deja la garganta y las yemas de los dedos clamando por una empresa abierta donde los pajarillos canten y las nubes se levanten (¡alupé, sentadita me quedé!), los esbirros de Bill Gates se afanan en poner a punto la versión informática del auténtico Big Brother. Si la cosa es como la cuentan The Times, El Mundo o -barramos para casa- Eitb24, los barandas amigos de los jueguecitos tecnológicos están a un cuarto de hora de ver cumplidos sus más lúbricos sueños de control sobre sus subordinados.

Allá por la prehistoria, en lo que hoy me parece una vida anterior, tuve un jefe que iba poniendo la palma de su mano en cada silla vacía que encontraba para que la temperatura le chivase cuánto tiempo hacía que se habían despegado de allí los glúteos de su ocupante. Lástima que se haya jubilado, porque nadie disfrutaría tanto como él comparando sus paranoias con los soplos de este espía hecho a base de ceros y unos, que es capaz de detectar la frustración y el estrés del currela con sólo tenerlo a tiro. Supongo que la lectura del pensamiento es el paso siguiente... si no se ha conseguido ya.

Podéis achacárselo a ese pesimismo del que ya os he hablado, pero me da que pronto se nos va a terminar la fiesta de las Nuevas Tecnologías al servicio de lo mejor de nosotros mismos. Aunque es muy bonito soñar que los blogs, las wikis o los facebooks van a traernos la libertad, la igualdad y la fraternidad prometidas dos siglos atrás, tiene toda la pinta de que estamos siendo las cobayas de un experimento. En cuanto se demuestre que es útil y rentable, tendremos que devolver el trigo a su dueño.

martes 15 de enero de 2008

Mentiras piadosas

Y asi fue como aprendí
que en historias de dos
conviene a veces mentir,
que ciertos engaños son
narcóticos contra el mal de amor...
(Joaquín Sabina: Mentiras piadosas)


Después de atizarme a palo seco las tertulias de este día y medio, tengo agujetas en las mandíbulas de tanto bostezar escuchando sin descanso el mantra del momento en las zahúrdas del dial, que en realidad es una letanía que nunca ha dejado de sonar: Zapatero, embustero. Como el mayordomo de uno de mis anuncios favoritos, los alpistados blanden un algodón manchado con la confesión que le arrancó en su entrevista-maratón Pedrojota al presidente del Gobierno español sobre la continuación de los contactos con ETA tras el atentado de la T-4.


Si hacemos flashback, es fácil comprobar que el inquilino de Moncloa y su escudero en jefe, Alfredo Pérez Rubalcaba, juraron por rojito vivo que la negociación había acabado tras el doble asesinato de Barajas. Por tanto, si después se siguió hablando con la banda, es irrefutable que se faltó a la verdad, que es una forma suave de decir que se mintió. Hasta ahí, todo claro. Ahora voy yo y lo lío, no por ganas de crear más confusión sino porque no soy capaz de formarme mi propia opinión: ¿Es realmente tan grave? ¿Un gobernante tiene la obligación de ser sincero respecto a todas y cada una de las cuestiones que maneja? ¿Y si ocultando datos o incluso mintiendo sin paliativos se consigue un bien superior, no ya para el interesado, sino para la comunidad? ¿Son aceptables en política las mentiras piadosas? Ahí os dejo la patata caliente...

lunes 14 de enero de 2008

Chicos malos de ayer y hoy

Chicos malos... ¡malos!
¿Por qué será? Algo marcha mal
Si somos malos, ¿Por qué será?
No comprendes, no lo entiendes.
¡Algo marcha mal!
(Pato de Goma: Chicos malos)


¡Vaya! Parece que ha vuelto a fallar la educación-en-valores. Estoy por telefonear a la escritora Gemma Lienas y preguntarle si son agresivos o violentos los mangarranes de entre quince y veintiún años que ayer dieron una paliza a dos seguidores del Sestao River. Los niñatos, vergüenza de la noble afición de mi querido Barakaldo, iban bien surtidos de cacharrería para hostiar, bates de beisbol y puños de hierro incluidos.

No haré el numerito de echarme las manos a la cabeza, porque recuerdo perfectamente cómo cuando yo todavía usaba pantalón corto, los más brutos de Astrabudua quedaban en fines de semana alternos en las mugas con Erandio y Leioa (entonces Lejona) para atizarse con el macarramen de esos pueblos vecinos. Aquellos quinquis llevaban Lois marcapaquetes atados con cinturones cuya hebilla era la cabeza de un león, mocasines negros, calcetines grises de rombos que servían para guardar el paquete de Ducados y, como eran los años de los tubazos insustanciales del hoy mitificado Bruce Lee, utilizaban nunchacos para abrir las cabezas, aunque también se estilaban los bates y los puños americanos. Si prescindimos de la estética setentera, no hay grandes diferencias entre los verracos de mi generación y la piara de manguis que a estas horas andarán hechos unos hombrecitos contando la hazaña a sus cerriles colegas.


Claro que, ahora que caigo, en aquel tiempo gris no había pedagogos guays, ni psicólogos que martirizasen a la chavalada con test copiados de una revista de crucigramas. Es cierto que empezaba a haber profes enrollados que permitían el tuteo y hasta algún lanzado que pretendió sustituir los exámenes por algo llamado evaluación continua y que paraba los pies a los padres y madres que les animaban a no cortarse con la vara en las nalgas de sus hijos, pero ni en las aulas, ni en casa ni en la tele en blanco y negro se hablaba de educación-en-valores. A ver si va a resultar que ese invento, vigente por lo menos desde hace dos décadas, no sirve para evitar que haya un porcentaje de cenutrios que, sencillamente, encuentra divertido apalizar al prójimo.

sábado 12 de enero de 2008

Sin pena ni gloria

La de la mochila azul, la de ojitos dormilones
me dejo gran inquetud
y bajas calificaciones.
(Pedrito Fernández: La de la mochila azul)

Si queréis reíros un rato, os recomiendo la primera parte del Cocidito de esta mañana (la segunda es un tanto heavy), trufada de lisonjas, caricias y cosquillas a vuestro seguro servidor. No sintáis reparo en carcajearos, incluso si me tenéis en buena estima, al escuchar de nuevo la cantinela de la descontextualización o la milonga de las supuestas dianas que ando colocando por ahí, pero sobre todo, regodearos sin rubor con el par de sambenitos nuevos que me cuelga mi fan número uno.

Documentada, como en ella es habitual, por los golondrinos de sus axilas, me calza la condición -palabras textuales- de doblemente converso y amoral y remata la faena inventándome un pasado académico gris, tirando a negro. Dice la mengana que pasé por la facultad sin pena ni gloria y, fijaos por dónde, eso sí ha conseguido hacerle un pequeño rasguño a mi ego, normalmente de tamaño bonsai. En aquellos años ni Leioa era Harvard ni yo lo que se dice un hincador de codos y es cierto que guardo más fotos de la época hechas en la cafetería que en las aulas, pero aún así, firmé un expediente lucidito... más que nada porque en mi precaria situación económica de entonces (Dickens podría haber escrito mi vida) dependía de una raquítica beca para no ser expulsado del paraíso educativo.


No me perderé en nostalgias inútiles. En realidad, todo esto era un preámbulo para llegar a la enseñanza que podemos extraer de la penúltima andanada de la sin par Angelita (O Angelines, como se presentaba cuando ella estudiaba) la Fantástica: sus opiniones, que podrían ser muy respetables, dejan de serlo en el instante en que las basa en toscas invenciones. ¿Necesitaba el otro día inventarse que la llamó Benedicto XVI en persona para interesarse por la manifestación del día 30? ¿Para ponerme a escuadra y decir que no le gusta lo que hago y cómo lo hago hace falta crear un bulo sobre mis notas? Es tan ridículo, que me ruborizo con sólo escribirlo.

jueves 10 de enero de 2008

Un asunto muy delicado

Y el mundo no aprende nada, es analfabeto
y hoy suena tu piano, sólo que en otros guetos
Si yo estoy afuera y tu estabas adentro
fue sólo cuestión de lugar y de momento.
(Jorge Drexler: El pianista del guetto de Varsovia)


No creo que nadie albergue dudas respecto a lo ocurrido con Igor Portu. Por eso me abstengo de escribir lo que yo pienso que pasó. Si aparentemente hay dos opiniones y dos actitudes opuestas es, sencillamente, porque el episodio no ha ocurrido en el vacío, sino en un escenario podrido de sobreentendidos, consignas, justificaciones de lo injustificable, claudicaciones, indiferencias bien cimentadas, mentiras, verdades a medias, impotencia, desgana, cansancio, hartazgo y todo el campo semántico de la palabra hastío.

¿He dicho que son dos actitudes? En realidad, son tres: quienes denuncian, quienes niegan y quienes se encogen de hombros. Insisto: todos tienen la plena seguridad de lo que ha pasado, matiz arriba o abajo. Sin embargo, se comportan de forma totalmente diferente. Preguntémonos por qué, pues quizá tengan motivos sólidos para hacer esto, aquello o lo de más allá.

miércoles 9 de enero de 2008

Independencia II

Hay quién dice que puede ser perjudicial,
sin embargo, a mí no me hace mal,
la mentira está escrita
en los periódicos de mañana.
(M Clan: Los periódicos de mañana)


La inefable Encarna Sánchez tenía por divisa Periodismo valiente dirigido a la verdad. Hasta anteayer El País se definía como Periódico independiente de la mañana. Aunque a pedrojota no le guste recordarlo, cuando se presentó la sucursal vasca de El Mundo, la frase promocional fue El País Vasco ya tiene la independencia. Hace unos años hubo un periódico efímero llamado El Independiente. ¿Sabéis lo que veo detrás de esos lemas pomposos? Pues, además de ganas de marcar paquete, un complejo de legitimidad de origen talla XXL.

No hay periodistas independientes, del mismo modo que no hay veterinarios, sexadores de pollos, protésicos dentales, auxiliares administrativos o agentes de seguros que no guarden alguna dependencia respecto a algo o alguien. Me asustaría que un cirujano se amparase en su presunta independencia para operar sin anestesia y con serrucho. Otra cosa sería que se aferrase a la deontología de su profesión y a sus valores éticos para no aceptar la orden de un superior de trabajar en un quirófano con cucarachas.


Quiero decir, simplemente, que si ser independiente consiste en hacer de cada capa un sayo, yo no estoy censado ahí. ¿Sería independiente si me diera por convertir MQP en un programa especializado en cine Dogma? ¿Os imagináis? Cinco horas los sábados y otras cinco los domingos hablando de las pelmadas de Lars Von Trier y sus correligionarios, que son aún más chapas que él. Lo lógico es que me echaran y que hasta mi gato se riera si yo saliera clamando que se ha atropellado la independencia periodística por ponerme de patitas en la calle.


Quecaro no puede gastar treinta talonarios de recetas en una mañana. Mikel no puede cambiar el programa -ahora llamado currículo- por unas sesiones de tao-zen. Mikel Azkorra no puede sacar a quince tíos al parqué al mismo tiempo ni jugar con tres porteros. ¡Menuda falta de independencia y qué poca personalidad, qué cobardía, qué bajeza de miras, que no son capaces de dar un puñetazo en la mesa y hacer lo que les sale de la sobaquera!


Un razonamiento absurdo, ¿verdad? Pues en periodismo y/o comunicación, lo mismo. Pedidnos honradez, que tratemos de llegar lo más cerca de la verdad que sea posible, que no inventemos bulos, que no aireemos los que ya existen, que tratemos de desenmascarar farsantes, que rectifiquemos cuando metemos la pata, que no os llevemos a engaño, que no os aburramos, que huyamos de los tópicos, que demos voz a quienes menos voz tienen. Evaluadnos uno a uno y sed también vosotros honrados al hacerlo. No nos cateéis sólo porque a esa hora, en ese minuto y ese segundo no hemos atinado con la frase que queríais leer o escuchar. Comprobaréis que no hay matrículas de honor ni sobresalientes, tal vez ni notables. Con suerte, alguno, esforzándose mucho, raspará el aprobado. Decidid libremente si esos merecen vuestra confianza, pero si me admitís el consejo, descartad a los que os juren que son independientes. Si os mienten en eso, os mentirán en todo lo demás...

lunes 7 de enero de 2008

Independencia

If not himself, then he has naught
To say the things he truly feels and not the words of one who kneels
The record shows I took the blows and did it my way!
(Paul Anka: My way)

Acabaré abriendo en este blog una etiqueta que ya está en mi vida personal y laboral: charcos, parques y jardines. No sé cómo lo hago -bueno, en realidad sí tengo mis sospechas-, pero los barrizales tienen la manía de salirme al encuentro, especialmente cuando voy con alpargatas.

Juro que ayer sólo quería hacer un programa bonito y tranquilo para poner la guinda al maratón de 19 días consecutivos yendo a la radio (ojo, que los previos habían sido Barcelona, el megapuente, Durango y Tolosa) que he compartido con el superequipo de MQP. A primera vista, parecía, ¡oh, sí! que volveríamos a reeditar ese happy end que siempre me desarma y me sube al cielo, que consiste en Cristina diciéndome con su penúltimo aliento que le da pena que se termine. Lo cierto es que, viendo las cinco horas en conjunto, había motivos para que se cumpliera el deseo... si no fuera porque yo salí del estudio a las dos de la tarde con la palabra independencia atravesada en la glotis.

Corro a precisar que me refiero a la periodística, que es la que me toca más de cerca. Probablemente fuisteis testigos del momento en que empezó todo: en el repaso a la prensa de la Mesa a Tres Bandas leímos el titular de la entrevista a Andoni Ortuzar en Deia. Javier Ortiz dijo “sin comentarios”, pero su voz no llegó a escucharse con nitidez. Yo pregunté si alguien había dicho algo o si quería decirlo y el silencio -dos segundos en radio son una eternidad- me invitó a seguir con los periódicos. Apenas un minuto después llegó el primer email acusándonos de autocensurarnos. Lo leí sin disimular mi desazón, lo que abrió un minidebate apresurado sobre la independencia periodística que tuvo su complemento, tras la pausa de las nueve y media, con el comentario de la presunta noticia espinosa.

¿Puede alguien ponerme algún ejemplo de medio de comunicación donde se haya hablado abierta y públicamente sobre los cambios en su propia cúpula? ¿SER, COPE, Gara, La Razón, Vocento, El Mundo, El Adelanto de Salamanca? Hasta donde yo recuerdo, esos cambios se resuelven con frías notas, con panegíricos o con las dos cosas. No creo que nuestra actuación quepa en ninguna de esas categorías. Por eso me dolió, aún agradeciendo y apreciando el tono mesurado e incluso amable, que varios oyentes pusieran en duda mi independencia justo cuando y donde quería haberla demostrado.


No quiero alargar demasiado el apunte. Dejo para otra ocasión desarrollaros mi idea sobre lo que, como nos ocurre con tantas otras palabras fetiche (libertad, paz...), ya no somos capaces de distinguir de una onza de chocolate. Sí quiero añadir que en mis años de profesión he descubierto que los que más presumen de independencia -con honrosas excepciones- tienen el armario lleno de banderas de conveniencia. Y una coda final: si ayer no me tembló el pulso para sacar a la plaza esa noticia fue porque su protagonista nos ha enseñado con el ejemplo -¿lo recordáis en la Audiencia Nacional?- en estos ocho años y pico que cuando se actúa con honradez no hay que tener miedo a las consecuencias.

sábado 5 de enero de 2008

Gu eta gutarrak

Bertsoak eta trikitixa ikasi bihotz ala?
Hainbeste ahalegindu bihar naiz
euskalduna izateko?
(Hertzainak: Drogak AEK'n)

No sé para qué nos pasamos la vida pegándonos a cuenta de lo que somos o lo que dejamos de ser, si basta encuestar a 2.900 personas para hacer un daguerrotipo de lo vasco tan creíble o tan increíble como cualquiera de las caricaturas o las mentiras al uso. ¡Bendita ciencia demoscópica, que nos dice lo que ya sabemos y trata de hacernos comulgar con lo que no vemos a nuestro alrededor ni hartos de sidra, bebida que menciono con intenciones ocultas!

Si tenéis un rato tonto -cuatro o cinco horas- podéis ocuparlo echando un vistazo a las 112 páginas de la encuesta vasca sobre la cultura de este país -entiéndase sólo la C.A.V.- que acaba de presentar el gabinete de prospección sociológica de Eusko Jaurlaritza. Buceando entre tablas y tantos por ciento os enterareis de lo poco que nos gusta la bertsolaritza y lo mucho que la apreciamos, de cómo nos mola exactamente lo mismo Fito que Manolo Escobar o de cuánto ensalzan los alaveses la patata y los vizcaínos el chuletón. Claro que el dato definitivo es el que certifica nuestra condición de jatorras irreductibles, pues no nos perdemos por nada las fiestas de nuestro pueblo, las de las ikastolas o cualquiera otra que nos pongan en el calendario, incluidas las navidades, que ahí nos salimos del mapa. En la próxima reforma universitaria tendrían que plantearse que ver ¡Vaya Semanita! fuera convalidable por media docena de asignaturas troncales...

Antes que servidor, Loveof74 se ha tomado el trabajo de hacer un despiece comentado -casi modelo Itsaso- de las jugadas más interesantes del tocho estadístico. Os recomiendo que echéis un vistazo a todo el material, os miréis al espejo y volváis aquí para confesar cómo de vascos os habéis encontrado. Si os sirve de algo, yo he suspendido.

viernes 4 de enero de 2008

Un año por aquí arriba

Dejo sangre en el papel y todo lo que escribo
al día siguiente rompería si no fuera porque creo en ti.
A pesar de todo, tú me haces vivir.
Me haces escribir dejando un rastro de mi alma
y cada verso es un jirón de piel.
(Víctor Manuel: Soy un corazón tendido al sol)

Un año desde el primer apunte. Si llegasteis después, os animo a echarle un vistazo. Creo que he conseguido, con vuestra ayuda, ser fiel a esas líneas escritas con una mezcla de ilusión, incertidumbre y, desde luego, ignorancia sobre lo que es un blog. Aún hoy sigo sin tener mucha idea, pero se mantienen la ilusión y la incertidumbre cada vez que os echo unas letras a los ojos.

Me gusta mucho esto que estamos tejiendo sin saber si nos saldrá una bufanda, una sábana o -lo más probable- un calcetín. Creo que Julen, Jaio, Noe y el resto de los aprendices aventajados lo llaman sinergias macramentales. Es un nombre tan extravagante como el grupo, siempre abierto, que hemos ido formando. Convergemos en la divergencia y viceversa, surfeamos entre sobreentendidos y hasta malentendidos, ponemos nota o la damos. La misma palabra lo dice: sinergia macramental.

Entre las espinitas, las toneladas de desesperación técnica que nos proporcionó el -llamémosle- blog original, aún a la espera de acogernos de nuevo en las condiciones que merecemos. Todo lo demás, toreo con trolls y semitrolls incluido, ha merecido la pena. Cuento con vosotros para seguir haciendo algo que, aunque se llame oficialmente así, hace tiempo que dejó de ser el blog de Javier Vizcaíno.

jueves 3 de enero de 2008

El sexo de las moscas

Tengo en una caja
metidas unas mocas porque...
Tengo moscas pequeñas
tengo moscas grandes, ¿y qué?
(Golpes Bajos: Colecciono moscas)


Aún sin despertar del todo, mis cuatro neuronas de guardia se han tenido que esforzar a fondo para comprender lo que han querido demostrar unos científicos -genetistas, creo- de la Universidad de Penn State (Pennsylvania). Amparados por su bata blanca para no pasar por gamberros infantiles (ya he visto yo a algunos críos de mi generación ahogar insectos en vino), se han dedicado a encogorzar durante meses moscas de la fruta y parecen haber descubierto que los bichitos con dos chupitos de más se ponen pilongos con los ejemplares de su mismo sexo.

No dudo del buen fin de la investigación, aunque también temo sus consecuencias. Poco tardará cualquier Aquilino Polaino en afirmar que ha quedado probado que la homosexualidad es una especie de borrachera que viene de serie y que se puede curar al estilo tradicional, o sea, metiendo la cabeza en agua helada y tomando medio litro de café con sal. Yo, que no tengo el título de licenciado en Biología como gure Mikel (tampoco el de Mister Euskadi, qué le vamos a hacer), me atrevo a sacar una conclusión alternativa del experimento: lo que les ha pasado a las moscas es lo que a cualquier cuñado soso que después de atizarle al Paternina a discreción se afloja la corbata negra y se entrega a una insinuante interpretación del I wanna be loved by you de Marilyn. Vamos, que las pobres criaturas, encorsetadas por su triste vida prófuga de manotazos y rociadas de Raid, se han soltado la melena o las alas gracias a los vapores etílicos y han dado rienda suelta a sus auténticos instintos.

El alcohol desinhibe, ¡menudo descubrimiento! Sinceramente, me parece un mayor hallazgo -y desde luego, con más desarrollo práctico- el de unos investigadores de la Universidad alemana de Wuerzburgo, que han provocado kurdas a las moscas, no para ver con quién se lo montan, sino para encontrar un remedio que acabe con las resacas. ¡Eso sí es ciencia!

martes 1 de enero de 2008

¿Veinte años no es nada?

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.
(Carlos Gardel: Volver)


Buscando otra cosa -suele suceder- me he encontrado a mí mismo. No os apresuréis a felicitarme ni a pedirme entrevistas, porque si esa es la buena noticia, la mala es que no me sirve de mucho, pues se trata de un yo mismo en conserva y, me temo, caducado desde hace tiempo.
En todo caso, me ha hecho gracia recordar que hace veinte años ya tenía un blog... o sea, un bloc de tapas azules donde iba garrapateando -con una letra sorprendentemente clara comparada con mi actual criptografía- lo que se me pasaba por la cabeza, que tenía un tono entre negro y negrísimo.
Ese ha sido el primer impacto: descubrir que ahora soy un optimista redomado al lado de aquel semi-niño capaz de escribir “Lo he probado todo, incluso ser feliz, y ni eso me ha llenado”. Hay otras frases aún más lúgubres, que ni me atrevo a reproducir, lo mismo que la narración de cómo empecé aquel año decisivo en mi vida -1988- corriendo de esquina a esquina para pasar alternativamente un cuarto de hora con dos chicas a las que acababa de conocer y había jurado amor eterno.
Pero dejemos el narcisismo. No os cuento todo esto sólo para hablaros de mí, sino para poneros etxekolana: ¿Recordáis quiénes erais y donde estabais hace veinte años? ¿Os reconocéis en aquellas personas? Aguardo las respuestas...