miércoles 27 de febrero de 2008

Fútbol, cultura y milagros

Dans les gradins c'est l'enfer!
Ecoutez les supporters:
Football, football, football
Allez allez allez!
Courrez! courrez! courrez!
(Mano Negra: Santa Maradona)


Hace mucho que no hablamos de lo único y ya va siendo hora. Me sirve como excusa uno de los pocos libros que no he dejado en la inmensa torre de los que esperan mejor ocasión en mi mesilla de noche. Su título me parece casi provocador: Cultura(s) del fútbol, como si se sacara pecho ante quienes desprecian el balompié y en su prepotencia lo reducen a entretenimiento de seres mononeuronales. Pero, ojo: tampoco se trata de una de esas estomagantes intelectualizaciones que hacen los listillos que necesitan justificar su gusto por algo que, pese a ellos, es popular. Además, como se trata de un trabajo colectivo, la indiferencia que puede provocar alguno de los textos se compensa con la brillantez o la autenticidad de los otros.

Yo lo he disfrutado casi al completo, seguramente porque estoy en una fase paradójica de mis sentimientos respecto al fútbol. Ahora que casi ha dejado de hacerme sufrir como aficionado (no os podría repetir ni la mitad de la alineación de mi equipo), me fascina como fenómeno. Empezó a ser así hace unos años, cuando mi querido viejo sufrió un infarto cerebral y los médicos nos dijeron que perdiéramos toda esperanza de recuperación de la facultad de comunicarse. Su estado en esos días parecía confirmar que sería así: no nos reconocía más que a ráfagas y sólo era capaz de farfullar palabras inconexas. Sin embargo, un día, cuando iba a cambiar el relevo a uno de mis hermanos, me dijo claramente: Javi, mañana cuando vengas, traeme la radio, que quiero escuchar los partidos.


Aunque al día siguiente era viernes y no había ningún partido, yo le llevé la radio y se la dejé encendida. Cada vez que salía de la habitación a echar un cigarrillo rápido en la entonces aún existente sala de fumadores, a la vuelta le preguntaba: ¿Cómo va el Madrid?, a lo que él respondía siempre con un resultado diferente... y con goles marcados por jugadores que hacía años se habían retirado. Era lo de menos. Para mí aquello era un inicio y poco a poco fui viendo nuevos avances, pues cuando sí había jornada de liga, conseguía retener algunos de los enfrentamientos reales, si bien seguía liándose con los resultados. Para entonces, ya nos reconocía y hasta nos hacía preguntas con sentido sobre el día a día.


Semana a semana, siguieron los progresos, siempre con el fútbol como hilo conductor. Me hablaba de fichajes, de sanciones del comité de competición, de lesiones, o de destituciones de entrenadores que cada vez con más frecuencia habían acontecido de verdad y no en su nebulosa. El siguiente hito fue pedirme que le comprara el Marca y que le fuera pasando las hojas delante de los ojos (él no podía moverse), lo que me descubrió que se las apañaba para leer, pues me hacía comentarios que cuadraban con lo que decía el periódico. A partir de ahí, la recuperación fue milagrosa. Sus miembros comenzaron a despertarse, comprendió dónde estaba y qué le había pasado, volvió a tener noción del tiempo... y hasta a abroncarme cariñosamente por entrevistar a tal o cual político que no era de su agrado, señal inequívoca que era casi el de siempre. Vivió cinco años más -creo sinceramente que los disfrutó- en los que hablamos muchísimo de fútbol.


En realidad, no era esta la historia que quería contaros cuando he empezado a escribir, pero veo que algo me ha empujado a compartirla con vosotros. Ahí queda, y tras ella, unas cuantos fragmentos que he entresacado del libro que me ha servido como magdalena proustiana (podéis escuchar aquí la charla que mantuvimos con sus editores, Galder Reguera y Luis V. Solar):


  • En términos socioeconómicos, un futbolista es un joven afortunado al que el liberalismo permite alcanzar a una edad inverosímil lo que la mayoría de trabajadores no conseguirá en toda su vida. (Miguel Pardeza)

  • El fútbol favorece el acercamiento de los pueblos, potencia la capacidad de deleite y sobre todo actúa como un analgésico de valor inapreciable por ser la mejor metáfora de la propia vida. (Miguel Pardeza)

  • Tal vez como otros deportes, pero en un grado enormemente superior, el fútbol es el espectáculo de la autorreferencia, el espectáculo de la identidad. (Patxi Lanceros)

  • El fútbol, como fenómeno cultural, bebe de todos los ámbitos del quehacer humano, desde la política hasta el arte, al mismo timpo que los alimenta. (Galder Reguera)

  • Camino de los vestuarios dediqué una última mirada a la grada, de la que a partir del día siguiente yo también pasaría a formar parte. Al igual que pasé a ser parte del mundo de los porteros que nunca yerran. El de los jubilados. (Andoni Zubizarreta)

  • Es cierto que las personas pueden cambiar de afiliación política o creencia religiosa; romper su matrimonio y formar otro; variar su orientación sexual. En definitiva, para los humanos todo es susceptible de cambiar. Todo menos la afición a un equipo de fútbol. (Carlos Castellanos)

  • Ya no surge un jugador de fútbol tan vocacional porque no necesita la vocación como estímulo. Son tantas las recompensas que conlleva alcanzar la categoría de jugador de fútbol, que el hecho de jugar al fútbol no es lo prioritario, sino el medio que permite alcanzar otro fin. (Juanma Lillo)

  • Y allí en la Amazonia, rodeado de gente humilde que trabajaba duramente en las fábricas beneficiadoras de castañas, con los niños colgados de las mamas de sus madres, buscando desesperadamente un poco de alimento mientras sus hermanos mayores ayudaban con los sacos y las dos manos llenas de callos de tanto pelar castañas, nos volvimos a emocionar, y la gente se sentía orgullosa de ser boliviana. Lo habíamos conseguido, al menos durante un tiempo habían elevado la autoestima, y todo gracias al fútbol. (Xabier Azkargorta)

martes 26 de febrero de 2008

¡Pírate, gilipollas!

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Nos habían contado que Nicolas Sarkozy era la esperanza de Occidente, el Hombre-de-Estado del siglo veintiuno, el arcángel de la nueva forma de hacer política y veinte o treinta maravillas más. De momento, lo que nos ha enseñado es que le tira la sisa a la altura de la ingle, que es capaz de comparecer en peculiar estado de excitación ¿espirituosa? ante la prensa de todo el mundo o que no pierde la sonrisa cuando llama gilipollas -de nuevo en público- a un ciudadano que no le había querido saludar, hazaña que remata negándose a pedir disculpas. De acuerdo que todos tenemos un conocido así, pero ninguno es Presidente de la República Francesa.

lunes 25 de febrero de 2008

Fotos y votos

All you have to do is close your eyes
and just reach out your hands and touch me.
Hold me close don't ever let me go.
More than words is all I ever needed you to show.
(Extreme: More than words)


Durante mi cada vez más lejano barnizado universitario me tuve que tragar -y hacer como que me creía- un sinfín de pintorescas teorías que pretendían demostrar que una arruga de más en la camisa o la frente del candidato le condenaba sin remedio a palmar en las elecciones. Con un tono visionario no muy diferente al de los que van de puerta en puerta anunciando el inminente fin del mundo, los apóstoles de la religión semiótica negaban el libre albedrío de la lerda masa votante y sostenían con la mirada perdida en el infinito que unas canas, un hoyuelo en la barbilla o el ángulo de arqueo de una ceja eran el único aliento que empujaba las papeletas al fondo de la urna. Los programas, la ideología y los hechos conocidos del aspirante eran puro atrezzo en este guiñol manejado por control remoto.

Por lo que veo, el paso de los años no sólo no ha acabado con esta moda de lectores de la buena ventura en los carteles, sino que los ha elevado a la categoría de gurús. Hasta los partidos que no tienen para alquilar una megafonía decente con la que hacer llegar su mensaje se dejan los cuartos en engañabobos que les cuentan, con guarnición verbal esotérica, lo mismo que cualquier amatxu: no te lleves el dedo a la nariz, ponte bien esos cuellos, so Adán, o hija, esos colores no te favorecen nada. No hay que tener ningún máster en consulting o bautizarse asesor de imagen para barruntar que unos sobacos chorreantes a lo Camacho o un moco haciendo rapel en la aleta de la napia no ayudan a ganarse consideración social.


Todo esto me vino a la cabeza ayer, durante la mesa A Tres Bandas de MQP, cuando nos entregamos (con servidor en la vanguardia) a un imaginativo escrutinio de las fotos que ha publicado en primera El País estos dos últimos domingos. En la de José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa vimos una cierta superioridad casi protectora de la esposa del presidente español, mientras que en la de Mariano Rajoy y Elvira Fernández percibimos las tornas cambiadas: es ella quien parece buscar refugio en el hombro de su marido y en ese brazo al que se ase delicadamente.


Podría seguir el análisis hasta el sobresaliente, pero me temo que a partir de ahora, el trabajo es vuestro. Os ha caído un examen-sorpresa de semiótica. Las preguntas son estas: ¿Qué veis en las fotos hechas por Marisa Flórez y Gorka Lejarcegui? ¿Hay alguna intencionalidad por parte de El País en su publicación? ¿Creéis que pueden mover a alguien a votar o a dejar de votar a cualquiera de los candidatos?

sábado 23 de febrero de 2008

Contar estrellas

Rastro, huella de los pasos errantes,
del buscador de señales.
Nunca el tiempo es perdido;
es sólo un recodo más en nuestra ilusión ávida de olvido.
(Manolo García: Nunca el tiempo es perdido)


Aunque a veces disimule, no soy un ser nada práctico. Sería dramático hacer un destilado de mis cuarenta años para comprobar, seguramente, que a reloj parado (como en el fútbol sala, Mikelaz) apenas habré sido medianamente útil durante... ¿un par de años? ¿tres? Todo lo demás ha sido tiempo perdido esquivando la línea recta, extraviándome en las más absurdas circunvalaciones, haciendo caridad con las musarañas siempre necesitadas de alguien que repare en ellas y les guiñe un ojo, o dando conversación a mis monstruos interiores con la esperanza -¡seré idiota!- de que iba a ser capaz de domesticarlos. También he tirado lustros y dioptrías a la basura leyendo libros que olvido en cuanto los termino, viajando a lugares cuyos nombres y paisajes forman una grumosa bechamel en mi memoria o -esto tal vez me joda un poco más- compartiendo cafés, fluidos, miedos, ocurrencias y silencios con personas que en este segundo (y algunas aún ya entonces) me importan un tercio de pito, IVA incluido.


Si empezáis a preguntaros a santo de qué viene todo esto, me adelanto a aclararos que no hay ningún propósito, tesis o moraleja. De eso van o intentaban ir, precisamente, estas líneas aún más prescindibles que todas las que llevo arañadas en esta espalda con forma de blog. Otra vez estoy haciendo virutas con el humo de los minutos que probablemente debería invertir en asuntos de provecho como preparar la entrevista de mañana, ensayar ante el espejo la sonrisa con la que voy a seguir engañando a los que se dejan engañar, calcular para qué me llega con el plan de pensiones, afeitarme o, aunque sea, hacerle las ingles brasileñas a mi melancolía, no sea que le hagan una oferta para el póster desplegable del Playboy.

Lo peor o, en mi versión, lo mejor, es que no siento el menor de los remordimientos por entregarme -¡y en público!- a esta deconstrucción adrianesca del reloj que me lleva a ninguna parte, que es exactamente el lugar donde más me apetece estar. Si me habéis acompañado hasta aquí, perdonándome que hoy no os eche, por ejemplo, las migajas de campaña electoral previsibles, tal vez sea porque tenéis en común conmigo la necesidad de escapar, aunque sea por un rato, de la dictadura de lo servible. No os avergoncéis por ello. Si la carne es débil, el espíritu le dobla la apuesta. Podéis reflexionar sobre ello si me seguís a la próxima actividad absolutamente inútil en la que proyecto enrolarme: ¿Qué tal se os da contar estrellas?

jueves 21 de febrero de 2008

Egunkaria, cinco años y un día después

Daudenak besteei itxoiten dagoz.
Nor dago bere buruagaz ados?
Egunero ez da berdin ikusten
zer emateko prest zagozen.
(Ken Zazpi: Itxoiten)


Las fechas redondas son un arma de doble filo. Sirven para recordar, pero ayudan a empezar a olvidar. Un minuto después de cumplida la efeméride, los focos se marchan y lo conmemorado se queda a la espera del próximo aniversario.

Egunkaria volvió ayer al reservado de la actualidad. ¿Y hoy? ¿Y mañana? ¿Y pasado? ¿Seremos capaces, como Jabier Muguruza en su columna del domingo, de meternos en la piel de las personas que viven todos y cada uno de los días las consecuencias de la injusticia?

martes 19 de febrero de 2008

Y en eso se fue Fidel

¡Y en eso llegó Fidel!
Y se acabó la diversión:
¡Llegó el Comandante y mandó a parar!
(Carlos Puebla: Y en eso llegó Fidel)

Por algo motejan a este mes Febrerillo el loco. Sin terminar de rumiar la independencia de Kosovo, los editores de libros de texto y enciclopedias tienen más páginas que corregir: se va Fidel sin que los americanos hayan podido con él, como rezaba la consigna que hizo fortuna dentro y fuera de la isla que -eso no cambiará- seguirá tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos como hasta ahora. Se despide -también es verdad- sin que las promesas de Sierra Maestra se parezcan demasiado al resultado final. Tal vez cuenten los historiadores de pasado mañana que, pretendiendo lo contrario, acabó poniéndoselo demasiado fácil a los que a unas pocas millas náuticas aguardan la caída del mango maduro y que sólo lamentarán quedarse sin la oportunidad de darle al por ellos llamado Coma Andante un finiquito modelo Ceaucescu.

Ya conté que dejé de tararear a Carlos Puebla en el 92, cuando mis ojos vieron lo que había detrás del sueño cubano y mis oídos escucharon a un puñado de auténticos revolucionarios convertidos en proscritos por atreverse a opinar que se había traicionado el espíritu del 59. No necesitaba mucho más para apearme del caimán verde, pero tuve la prueba del nueve de mi desencanto al contemplar hordas de gañanes de todas las nacionalidades -vascos y españoles a la cabeza- comprando con sus asquerosos dólares el sexo que en sus pueblos les habría salido diez veces más caro y contando sus hazañas a voz en grito, convencidos de su irresistible sexappeal. Cuba había dejado de ser el burdel de Estados Unidos para convertirse en el lupanar del resto del mundo.


¿Qué ocurrirá ahora con todo eso? Los analistas no se mojan mucho. Uno de los que más credibilidad tienen para mí, Jesús Torquemada, no alcanza a decirnos más que habrá que ver lo que pasa. Mi indocumentada teoría, basada sólo en la intuición y en la sensación de que la Historia anda con prisa estos días, me dice que lo veremos muy pronto. Apunto un vaticinio apoyado en mi pesimismo sobradamente conocido: lo malo será sustituido por lo peor.

lunes 18 de febrero de 2008

Ikusi arte, Ane

Ehun aldiz agur
esan ez banizu ez nizun inoiz esan
ta ehun aldiz ehun,
ez naiz sekula joan izan.
Horregatik agur
esan banizun ez nizun ezer esan
inor ez dago ziur,
edo ez du nahi ziur izan.
(Karidadeko Benta: Ehun aldiz agur)




Ahí tenéis a Ane Miren Luzuriaga, que durante cuatro meses ha sido el quinto mástil de MQP, descifrando una piedra Rosetta con forma de tarjeta de despedida. No sabe, porque es insultantemente joven, que esas letras que dejaron sus compañeras y su dulce dolor de muelas Domínguez en el cartón irán cambiando de significado con los años. También lo harán las que contiene esta carta que le dirijo a ella especialmente, y en la misma botella arrojada al agua, a las decenas de polizones con permiso que a lo largo del tiempo han formado parte de la tripulación de esta txalupa casi siempre a la deriva a la que ahora el pairo parece llevar por fin a puerto.



Querida Ana Mari... digo... Ane:

No me ha servido de nada prepararme. Al final, como en ese poema de Atxaga que nunca recuerdo, algo ha hecho crash dentro de mí, y sólo gracias al máster en fingir lo que no siento que empecé en junio he sido capaz de mantener el tipo. Ya veré qué hago con los desconchones internos, con las lágrimas a las que he dado esquinazo y ahora me piden cuentas, con las palabras que llevo semanas buscando sin saber que aún no estaban inventadas, con la confirmación de mi peor pronóstico diluido en un sorbete de mandarina, con la amenaza de olvido que hay tras cada hasta pronto, con el jueves a las diez y el domingo a las dos y cinco y, sobre todo, con los plazos que me empiezan a correr también a mí.


Jodidas despedidas, se me atragantan y me bloquean porque sacan de mi caja fuerte todos los rostros -muchos difusos, otros incluso sin nombre- de las personas a las que he ido diciendo ojalá que te vaya bonito. Jamás me ha servido de consuelo saber que volveríamos a cruzarnos. No es casual que uno de mis versos de cabecera de Neruda sentencie que nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. La parte positiva de la frase en apariencia terrible es que podemos ser aún mejores. Algo me dice que en nuestro caso será así.

jueves 14 de febrero de 2008

Fuera de micro

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Ni sé las veces que me ha bajado un sudor helado al imaginarme que algo dicho con la luz roja apagada ha llegado al otro lado. No hables nunca ante un micrófono cerrado recomiendan los que más escamas tienen en este oficio. El consejo es de imposible cumplimiento, como prueba que hasta a uno de los más grandes le puedan cazar en un vis a vis durante los créditos.

Lo mejor, sin duda, es cómo lo ha resuelto Iñaki: empezando su propio informativo con el vídeo y sentenciando que contra la exageración no hay nada como la información. Cuando a Federico le pillaron cotilleando con Rajoy sobre la presunta homosexualidad de Encarna Sánchez, el turolense se agarró un rebote del nueve largo y hasta amenazó -lo tengo grabado- con poner cámaras para captar a Mamen Mendizábal hurgándose la nariz o el canalillo (sic).

martes 12 de febrero de 2008

Ongi etorri, Aimar

Nadie como tú para hacerme reír.
Nadie como tú sabe tanto de mí.
Nadie como tú es capaz de compartir
mis penas, mi tristeza, mis ganas de vivir.
Tienes ese don de dar tranquilidad,
de saber escuchar, de envolverme en paz.
(LODVG: Veinte años)

Me vais a permitir un pequeño eco de sociedad: esa ricura que tenéis ahí con los ojos bien abiertos y la boca en postura de reivindicación es Aimar. Su amatxu, mi nena Iratxe Celis, cumplió su promesa y lo alumbró en domingo, mientras se emitía Más Que Palabras. Ella misma le sacó la foto apenas una hora después y me la envió al móvil. En cuanto terminó el programa, salí a escape para comprobar que al natural era aún más bonito y, sobre todo, para ver cómo se reflejaba la felicidad en una de las personas que más quiero en este mundo. Tengo mis motivos: sin Iratxe hoy no existiría todo esto que nos une a través de las ondas o del ciberespacio. Os prometo que no exagero.

domingo 10 de febrero de 2008

Un cateto con boli

Y que nadie te hace caso, y que nadie te comprende,
y que mamá no te quiere, y que papá no te quiere,
y que nadie te da un beso, y que nadie te acaricia.
Eres un idiota porque nadie te la toca.
(Los Ronaldos: Idiota)


Desde mucho antes de apuntarme como voluntario a la farándula paralela que conformamos los cuentacosas, he sentido una mezcla de fascinación y ternura por los periódicos de provincias, que vienen a ser a la comunicación lo que el chándal con tacones a la elegancia. Me apresuro a aclarar que no hablo de la noble prensa local que suple con voluntad la falta de medios, sino de esos diarios que mandan imprimir los caciques del terruño -generalmente constructores con mano en todas las recalificaciones en cien o doscientos kilómetros a la redonda- a la mayor gloria de sus egos y de sus negocios. Si, como yo, tenéis un paraíso con moscas y vermú de obligado cumplimiento donde perderos en verano, sabéis que me refiero a los papeles que acumulan grasa yendo de mano en mano en la única tasca del pueblo y que alcanzan su máxima utilidad cuando envuelven los puerros que aromatizan nuestro viaje de vuelta al asfalto.


Para llegar antes de las uvas a lo que os quiero contar, paso por alto sus geniales titulares de primera y sus fastuosos reportajes a doble página sobre exposiciones de macramé en cualquier pedanía remota, y me detengo en las páginas que pomposamente llaman de opinión. Con honrosas excepciones, esas hojas que no leemos más que los turistas ociosos las llenan ególatras con graforrea, cuya ausencia total de pudor les lleva a firmar lo mismo odas a la hija de un concejal nombrada democráticamente reina de la belleza que descarrachantes análisis sobre la influencia de las primarias de Estados Unidos en la política de la comarca. Son catetos con boli que llegan a los ochenta años soñando con ser Cela, Umbral, Campmany o Ussía (nótese el descenso de calidad literaria que va de nombre a nombre) y que, en el mejor de los casos, alcanzan un par de segundos premios en juegos florales patrocinados por la caja de ahorros de su provincia.


Me complace presentaros a uno de estos ejemplares. Se llama Antonio Civantos y, según me ha contado google, ha juntado unas cuantas letras en su vida, incluyendo (jua, jua, jua, jua) una novela negra. Yo me lo he encontrado esta mañana en La Opinión de Zamora. Os invito a descodificar sus regüeldos sintácticos al completo, aunque por si dejara de funcionar el enlace, me permito copiar y pegar algunos de ellos. Si no os sentís con cuerpo, dejadlo para otro rato. Ahí van:


"Si, como dice Cañete, a las ecuatorianas les salen baratas las mamografías, para mí que las nekanes del PCTV y ANV deberían pagar el triple por el servicio. Y es que no se pueden comparar unas cosas con otras. Las mujeres ecuatorianas son bastante discretas y recogidas, monillas en general, pero más bien parcas en todas sus pertenencias. En cambio, amigos míos, esos cetáceos del norte, con esos lomos y morcones, y esas ubres lácteas y acalostradas, deberían abonar el triple de la tarifa normal. La verdad, no sabría uno donde encasillar a estas vascas, anatómicamente hablando. Y eso que los del Ministerio de Sanidad han establecido tres baremos corporales para catalogar a las mujeres españolas: diábolo, cilindro y campana. Sin embargo, las vascas de la izquierda aberchale no responden a la sensibilidad de estas medidas. A no ser, claro está, que las vascas no sean españolas. Cosa que dudo mucho. Al menos, no deberían haberlas discriminado de esa guisa, pues con añadir otro parámetro a la terna tipológica española todas hubieran quedado contentas. Por ejemplo, no se hubiera provocado ningún conflicto si las hubieran dividido en: diabólicas, cilindrínicas, campanudas y cetácicas. Las diabólicas son aquellas que te hacen la vida imposible, me refiero a esas mujeres fatales de las películas que al final siempre consiguen matarte de asco. Las cilindrínicas son las mujeres que fuman como chimeneas, ennegreciéndote la vida para siempre. Las campanudas son aquellas que están buenísimas y, además, son capaces de quitarte la Visa y todas las joyas y pieles que husmean a su paso. Y, por fin, las cetácicas, nacidas en el País Vasco y que, por su aspecto de endriago marino, se afilian a cualquier partido político patrocinado por la Eta, para salir luego en televisión y asustar a los niños."

Me reafirmo: cateto con boli. Por suerte, y a diferencia de otros morlacos de la faltada con los que nos las solemos ver, totalmente inofensivo.

viernes 8 de febrero de 2008

La vida sigue igual

Quiero tener tu presencia.
Quiero que estés a mi lado.
No quiero hablar de la lucha
si no estamos preparados.
(Seguridad Social: Quiero tener tu presencia)


Una bomba de ETA de madrugada y una decisión del Juez Garzón al mediodía. A veces ocurre al revés: el juez actúa mientras la ciudad duerme y la banda lo hace a plena luz. Nada que no esté inventado. Nada que no esté previsto. Nada que, salvo que se sea vecino de Bergara o miembro de ANV o EHAK, haya cambiado notablemente el curso de nuestras vidas.

En la cantina de Termibús, encontradero de fugaces acarreadores de maletas y fijos en la quiniela, se habla de si Yeste es un niñato consentido o un león herido por la calumnia. Un grupo de mujeres se ríe mientras deciden si son diábolos, cilindros o campanas. Cuando cambian de conversación, debaten si hay que declarar personas non gratas a los integrantes de la Kelly Family por dar tanto la tabarra o si es urgente abrir una suscripción popular para que les hagan un sitio en el conjunto escultórico de amigos de los vascos junto a la estatua de Álvarez Solís. Un conductor de PESA con dos teleberris atrasados pregunta mientras enciende una Faria si alguien ha visto lo de esas baldosas que hablan. El camarero abronca amistosamente a una auxiliar de enfermería que trabaja en Basurto porque el día de la huelga no pudo hacerse una resonancia. Yo tomo nota mental de las charlas. Perdono a los futboleros su tono de voz, a las mujeres que me hayan confinado a una esquina de la barra, al chófer la peste de su puro, pero mi clemencia no alcanza al camarero, que me había jurado que el sandwich no llevaba chatka. Ojalá haya otra huelga el día que vuelvas a hacerte la resonancia. Renuncio al cortado. Al salir, recuerdo vagamente que por la noche ETA ha puesto una bomba y que hace unos minutos Garzón ha dictado un auto, pero esa noción me abandona de inmediato, ante la rebelión de mis papilas gustativas castigadas por la maldita pasta de surimi coloreada. Tenía que haber pedido un pincho de tortilla.

jueves 7 de febrero de 2008

La veda de la inmigración

The order is
Rapidly fadin.
And the first one now
Will later be last
For the times they are a-changin.
(Bob Dylan: Times they are a changing)


Casi todos los que se tienen por la última chupada del mate del análisis político me sonreían, ora con displicencia ora con suficiencia, cuando vaticinaba que estaba próximo el momento en que la inmigración se convertiría en el principal caballo de batalla electoral. Con gesto del que se quita una mosca molesta de encima o de quien trata de explicarle a un niño algo que no está a su presunta altura intelectual, tiraban de informes de hace quince años para hacerme ver que eso no ocurriría nunca aquí porque el fenómeno apenas pasaba de anécdota. No faltó quien me recomendó: deberías escuchar menos tertulias fachas. Probablemente un par de viajes en transporte público, un vino tomado en un bar de barrio o poner la oreja en una peluquería con descuento para jubilados les habría ayudado a ver más allá de la venda. Pero no: los sabios con ceguera voluntaria se alimentan exclusivamente de potitos elaborados por otros eruditos que, como ellos, se niegan a que la realidad desmienta sus acojonantes construcciones teóricas.


Servidor se sigue pidiendo en este cuento el papel del niño que veía al rey desnudo y, por si pudiera servir de utilidad -o tal vez para probar en el futuro que ya dije que se veía venir- señalo las palabras del que podría ser muy pronto presidente del Gobierno español: el que no respete las costumbres, que se vaya. Por supuesto, lo ha dicho de un modo más fino. Es cierto que quedan unos cuantos capítulos antes de clamar contra la escoria venida de fuera, pero es el camino que indica el GPS y me encantaría reconocer un día que me dejé llevar por mi fatalismo, pero me temo que no tendré tal placer.


Mariano Rajoy rompió ayer un tabú y en el mismo viaje abrió una veda, sabiendo que no van a faltar escopetas que se apunten al jolgorio. De hecho, no creo que lo hiciera tanto por convicción como por dotes de cálculo. Si frecuentáis esos lugares que citaba antes -transporte público, bar de barrio, peluquería de media tijera- tendréis una idea aproximada de la cantidad de votos huérfanos que anhelaban que alguien los adoptase con un discurso como el del líder del PP. La única sociología creíble, que es la que se hace después de que los fenómenos ocurran y no antes, nos enseña, por ejemplo, que en Francia cientos de miles de obreros de izquierdas votaron primero a Le Pen y, cuando se volvieron más realistas, a Sarkozy. De acuerdo que en España aún hay otros factores -sin ir más lejos, lo nuestro- que pueden tener peso en el veredicto de las urnas, pero sólo es cuestión de tiempo que la inmigración sea el centro del debate político. Y cuando eso suceda, no penséis que las palabras que más vamos a escuchar serán multiculturalidad, convivencia o integración sino sus antónimos.

miércoles 6 de febrero de 2008

La mala educación

Todo lo que no aprendí…
nunca se me ha olvidado.
(Fito y Fitipaldis: Siempre estoy soñando)


Vais a decir, seguramente con razón, que se me notan las fijaciones más que los michelines en las fotos con la camiseta de mi equipo fetiche, pero no he podido evitar pensar de nuevo en la plaga de pedaguays educavaloreros al enterarme de cómo un mastuerzo con derecho a tarima en un instituto de Sevilla se ha tirado dos años puteando a sus alumnos. Tanto ir de pepitogrillos de la enseñanza en abstracto y, cuando tienen la oportunidad de pasar de la teoría a la práctica, les entra tortícolis mirando hacia otro lado. ¿Cuántos profes y profas hay en ese centro? ¿Cuarenta, cincuenta? ¿Cómo han podido dejar que durante curso y medio ese malnacido de iniciales E.T.C. se pasara cien pueblos con los chavales?

Si creéis que exagero, leed del punto a la cruz la detalladísima información de El Correo de Andalucía que ha servido -espero que sólo como aperitivo- para que expedienten a este zurullo de la docencia y lo aparten cautelarmente de su puesto. Lo de los motes vejatorios que destacaban las notas que han sacado otros medios es apenas anecdótico al lado, por ejemplo, de cómo el fulano justificó pegar a una alumna en el culo diciendo que “a las niñas malas hay que darlas en el culo”. Y a todo eso, la dirección del instituto, los servicios psicológicos y las inspecciones, silbando la del puente sobre el río kwai. Nadie hizo nada hasta que la asociación de padres y madres lo denunció ante la instancia oportuna y, especialmente, ante la prensa. ¿Alguien duda que si el asunto no sale en los papeles el fulano seguiría hoy martirizando a los estudiantes?

Por eso mismo me pregunto en cuántos establos académicos habrá uno o varios ejemplares de esta repugnante especie de alimañas. Recuerdo cómo hace unos meses se me heló la sangre cuando, ante mi ingenua curiosidad sobre lo que los chavales eliminarían de su escuela, una niña de ocho años me respondió: “la manía de pegarnos que tenía la andereño del año pasado”. Y no me quedó mejor cuerpo al leer en el blog de Kanif cómo las gasta la monitora de natación de su hijo o en el de Ruth -que conoce perfectamente el paño- las hazañas de una profesora amargada que tuvo que sufrir. ¿Tan difícil es poner fuera de la circulación a estos torturadores de las aulas?

martes 5 de febrero de 2008

Causas y azares

Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.
(Silvio Rodríguez: Causas y azares)



Principios de octubre de 2007: el juez que veía amanecer mira en google maps dónde queda Segura y manda unos propios a detener a la cúpula de Batasuna que, vaya por Dios, tenía cónclave en la localidad gipuzkoana. Caen todos los mahaikides de peso, excepto (y no es un chiste fácil) Pernando Barrena, que en las fechas posteriores bate el récord mundial de hacer declaraciones, más que nada porque es el único portavoz de la formación que se libra de la trena. Todo el mundo se pregunta los motivos que han llevado a su iluminada señoría a hacer una salvedad con el navarro, pero como tenemos una capacidad para digerir noticias inexplicables digna de Pantagruel, nos encogemos de hombros y aceptamos como si tal cosa que la de Barrena fuera la única voz de la izquierda abertzale ilegalizada que escuchásemos en los meses por venir.


Y así ocurrió. Fue Pernando quien en nombre de Batasuna puso el grito en el cielo por la sentencia del 18/98, y quien tuvo que vestirse de lagarterana cuando ETA asesinó a dos chavales con placa de la Guardia Civil o cuando la banda estuvo a punto de provocar una nochebuena sangrienta en Balmaseda. También alzó la voz por las presuntas torturas a Igor Portu, expresó su satisfacción porque el Tribunal de Estrasburgo admitió en parte la demanda de su partido y, lo mismo con cada información de relieve que se ha producido desde el encarcelamiento de sus compañeros.


29 de enero de 2008: Pernando Barrena anuncia que muy pronto va a haber pelos y señales de las conversaciones a tres bandas de Loiola, de las que, por cierto, ya se sabía bastante porque diversos medios habían publicado alguna versión y porque alguno de los que estuvo en ellas ofreció un puñado de detalles.


4 de febrero de 2008: Baltasar Garzón, probablemente al hacer inventario de detenidos, echa en falta uno. Poco antes del mediodía Pernando Barrena es apresado y, tras presenciar el registro de su domicilio en Berriozar, un coche se lo lleva, previsiblemente, a reunirse con sus compañeros de la mesa nacional de Batasuna encarcelados. ¿Existen las casualidades?

domingo 3 de febrero de 2008

Los olvidados del olvido

On est toujours d'accord
A la vie à la mort
Quand on est... Quand on est deux amis!
(Luis Mariano: Quand on est deux amis)


Por más vueltas que le doy -y llevo toda la tarde de giro en giro- no alcanzo a comprender la dureza de la nota de Ahaztuak contra el homenaje a las personas que sufrieron persecución por su orientación sexual durante el franquismo que se ha celebrado esta mañana en la cárcel de Langraitz. Según la asociación, el acto incurría en una utilización electoralista de las víctimas de la dictadura y, de propina, en la elección del marco los organizadores parecían pasar por alto la preocupante realidad de la tenebrosa prisión alavesa.

Empezando por lo último, no veo yo que se limpie mucho la turbia imagen del amontonadero de presos recordando que no hace tanto tiempo fue un campo de castigo para todo tipo de disidentes. Si en algún sitio tiene sentido un desagravio es, justamente, donde se produjo el agravio. En cuanto a la acusación de electoralismo y marketing político, mantengo una actitud que podría rozar lo cínico: ¿Y qué si lo ha sido? Ojalá todos los gestos electoralistas que nos van a llover hasta el 9 de marzo lleven, como pienso que ha sido el caso, unas gotas de justicia adheridas a la carcasa. Por lo demás, tengo la impresión de que convocatorias de este tipo no van a hacer que Ezker Batua -la formación del Consejero Javier Madrazo- se salga del mapa en las generales.

Por una vez, prefiero ver la botella medio llena, y me consta la gratitud de las personas cuya memoria se pretendía reivindicar esta mañana. Hasta hoy habían sido -por lo menos en Euskal Herria- los más olvidados de entre los olvidados. Como si hubiera clases en la marginación, les ha tocado aguardar pacientemente en la cola de la amnesia obligatoria el momento en el que alguien cayera en la cuenta de que ellos también pagaron por no comulgar con la doctrina de los vencedores. Lo hicieron, además, por partida doble, porque tampoco los perdedores -hay que reconocerlo todo- les trataron bien ni antes, ni durante, ni después de la guerra.

Afortunadamente, como subrayaba esta mañana mi compañero Fernando Olmeda, autor de un libro imprescindible sobre la materia, la persecución por todos los frentes jamás les hizo perder la dignidad. El testimonio de Juan Soto, uno de los confinados en Langraitz por su condición de invertido -según la repugnante terminología de la época-, es un ejemplo de hasta qué punto gays, lesbianas y transexuales han mantenido el respeto por sí mismos en medio del desprecio general. Escuchándole en la atropellada charla que hemos mantenido con él y con Fernando (prometo una repetición de la jugada con más tiempo) he tenido la convicción de que el acto de hoy era justo y, además, necesario... aunque inevitablemente tardío.

viernes 1 de febrero de 2008

Alegato del Tomate

Me estoy alimentando
con un nuevo programa.
Su imagen estimula
mi amor informativo.
(Aviador DRO: La televisión es nutritiva)


No me alegro ni medio gramo de la desaparición del Tomate. Es más: echando cuentas, creo que estoy más apenado que contento, entre otras cosas, porque mi amiga Berta se ha quedado sin curro... y con ella, otras 120 personas. Contad hasta cien antes de proclamar que se lo tienen bien merecido por ganarse la vida removiendo el guano de los buitres, palomas, gavilanes, periquitos y, en general, pájaros de diverso agüero que componen la fauna famosil. Ya he citado alguna vez la disyuntativa que nos planteaba cada dos por tres mi viejo y facha profe de latín: ¿Quién peca más, el que peca por la paga o el que paga por pecar?, pregunta a la que yo, mirando a los dignísimos plumillas que creen que no se mancharían las manos en el cieno rosa, añadiría, con el mismo resabio bíblico, lo de la paja en el ojo ajeno y el elefante en el propio.

Hace tiempo dejó de colar lo de las legiones que se chutan en vena los documentales de la dos. Lo que más me flipaba de mis tiempos en la tele era un adictivo invento llamado en jerga interna de Txori Etxea -creo recordar- audioneur. Consistía en una pantalla múltiple donde se podían ver simultáneamente todos los canales y, lo más alucinógeno, la evolución al segundo del número de espectadores que seguían cada uno. En cuanto en una cadena aparecía la cortinilla de publicidad, los televidentes salían en estampida. Pero lo mejor era la erección numérica que se producía bajo cualquiera de los recuadros donde aparecieran unas tetas. Estoy seguro de que si Pavlov hubiera dispuesto de un ingenio así, no habría necesitado tunear las tripas del pobre perro para demostrar lo de los estímulos y las respuestas.

Después de meterle varias horas al juguetito y otras cuantas más al informe diario de audiencias minuto a minuto de Sofres, me creo bastante poco tirando a nada a los que ponen cara de retortijón cuando hablan de estos programas que entre otras funciones sociales cumplen la de ser saco de las hostias y del desprecio general. Que tire la primera piedra quien no se haya quedado un cuarto de hora con el mando petrificado ante el primo de una amiga del cuñado de la chica que salió con uno que tuvo una noche loca con la hija de una farmacéutica que le vendió unos condones a Pipi Estrada. Y que tire la segunda quien, al comentar como de pasada ante sus amigos que lo vio, no se ha encontrado con que toda la cuadrilla lo había presenciado... eso sí, por casualidad.


En resumen: el Tomate ha existido porque había miles de mendrugos dispuestos a untarse en él. Y tampoco les culpo, porque un zapping a su hora de emisión te pone a un tris de solicitar asilo en Disneylandia ante la imposibilidad de elegir entre susto o muerte. Lo divertido va a ser cuando todos los estirados (no va por ninguno de vosotros) que cantan victoria descubran dentro de muy poco que los paridores de teleponzoña son capaces de superarse. ¿Acaso os habéis olvidado del Missisisipi, Crónicas o Tómbola?