lunes 30 de junio de 2008

Churras y merinas


Publicado en ABC el sábado, 28 de junio de 2008. El texto resaltado dice: "El lendakari, ejemplo de generosidad, siempre piensa en los vascos y las vascas. Eso sí, con notas manuscritas en castellano (a la derecha). Mal día para las ikastolas".

viernes 27 de junio de 2008

A favor de la lengua española


Estoy a favor de la lengua española. Me parece una de las más bellas y ricas del mundo. Disfruto hablándola, escribiéndola, escuchándola y leyéndola. Cada día me sorprende más su fuerza, su flexibilidad, su predisposición al juego, la sencillez con la que resuelve cuestiones complejas y, en el mismo viaje, lo contrario, su capacidad para complicar lo más simple.


He querido y me han querido en castellano. También he odiado y me han odiado en castellano. En ese idioma he dicho hola y adiós cien mil veces a lo mejor y a lo peor de mi vida, que no se entiende sin Neruda escribiendo los versos más tristes, sin Benedetti explicando la diferencia entre su táctica y su estrategia ni sin Cortázar advirtiendo sobre la faena que te hace quien te regala un reloj.


Creo que todo eso y lo que no añado para no eternizarme me deja libre de sospecha de padecer cualquier tipo de fobia contra algo que considero tan mío como lo más mío y que defendería en primera línea si alguna vez lo sintiera en riesgo, no ya de perderse, sino siquiera de debilitarse. Pero no veo amenazas, ni ataques, ni agravios por ningún lado. Es más bien al contrario: lo que percibo a mi alrededor es que la potencia de esa lengua que amo neutraliza por pura inercia y no necesariamente a propósito todos los esfuerzos para que salga del viejo pozo profundo la otra lengua que adoro.


Por eso no me engaño. Los que ahora dicen defender la que llaman lengua común son señoritos cabreados porque creen que su jacuzzi haría más burbujitas si los criados no tuvieran agua corriente. En su egocentrismo de niños caprichosos, proyectan sus obsesiones y culpan de sus presuntas desdichas a quien no es dueño ni de un cuarto de la mitad de lo que poseen ellos. Odian lo que no tienen y lo que no comprenden. En lugar de cuidar de lo suyo, se entregan a destrozar lo que sienten ajeno.


¿Persecución al castellano? ¿Cuándo, dónde, cómo? Ah, ya, la vieja historia de los malvados conejos lanzándose contra las inocentes escopetas, el tan rentable negocio del victimismo, que es una de las formas más repugnantes de atacar a las verdaderas víctimas. Buscan hacer ruido, buscan la notoriedad que la mayoría de ellos ya no es capaz de alcanzar con su creación. ¿Qué han escrito que merezca la pena en los últimos años Savater, Delibes o Vargas Llosa? Buscan también, y eso es peor, hacer daño. Se manejan como nadie en campos sembrados de odio. Cada exabrupto, cada bravuconada, cada ladrido, es una entrevista promocional, una columna encargada, la invitación remunerada a una tertulia de hooligans o a dar una conferencia a tanto por palabra. Viven -en lujosas urbanizaciones, por cierto- de eso y cuando se miran al espejo, en lugar de ver su miseria, creen contemplar a un intelectual comprometido, mientras maquinan, con su mentalidad de bombero pirómano, el próximo incendio que provocarán.

martes 24 de junio de 2008

Una más de Mingote


Os prometo volver a escribir algo con sustancia pronto. Entre marrones, esclavitudes elegidas y peleas con compañías telefónicas, el toro está a punto de pillarme. De momento, y para que no se diga que no se publican apuntes en esta casa, ahí queda el último regalito de Don Antonio Mingote esta mañana en ABC, (vuelvo a insistir) cabecera madrileña del gruspo vasco Vocento. ¡Salud!

[TRANSCRIPCIÓN, por si no se ve bien: "Estudia en euskera. Es una víctima del terrorismo aunque él todavía no lo sabe".]

sábado 21 de junio de 2008

Siempre jodiendo


Si me diera por ir al chalet de este individuo y cortarle el cable del teléfono, inmediatamente aparecería la policía y me detendría. Él, sin embargo, puede permitirse que unos empleados suyos vayan a mi modesta casa y me dejen sin línea indefinidamente sin que le pase absolutamente nada. Es la igualdad del Estado de Derecho. De este Estado de Derecho.


Ha sido mi último episodio kafkiano. Tentado por un ahorro mensual de cuarenta euros, acepté dejar la rácana y ramplona compañía que me daba servicio de teléfono, televisión por cable e internet para volver a Telefónica. Como soy prudente, pregunté no menos de seis veces a la comercial si eso era técnicamente posible, cosa que casi me juró por los hijos que había dejado en Quito. Un mensajero me trajo el contrato de portabilidad y otro se lo llevó. Sólo quedaba esperar.


Ayer era el gran día. Mi vieja compañía -que la semana anterior hizo un intento vano por retenerme- cortó la línea a las ocho de la mañana. A las diez debía venir el técnico (subcontratado de una subcontrata subcontratada a su vez, y me llevo una) a instalarlo todo. Llegan las doce y el fulano (al que Belecebú confunda y una colitis de caballo le deje para el arrastre) no daba muestras de vida. En el inútil 1004, teleoperadores con toda la gama de acentos del cono sur no sabían decirnos qué había pasado. Diez llamadas en todo el día para nada de nada. Se contactarán con usted, señor 'Viscano' (ni uno era capaz de pronunciar bien mi apellido) en el transcurso de la tarde, o en 24 horas, o en un 48 horas o...


Resumen: estoy sin teléfono desde ayer a las ocho de la mañana. En la vieja compañía me dicen que se siente, pero que ya no figuro en sus bases de datos y me dicen que vuelva a iniciar el proceso a la inversa, empezando por solicitar la baja en Telefónica. El problema es que todavía no figuro como cliente de Teléfonica. Soy un apátrida, vivo en tierra de nadie. En el camino, me he quedado sin línea, probablemente sin mi número de toda la vida y muy pronto sin tele por cable y sin internet.


Y lo único que tengo en mi mano es poner una reclamación ante cualquiera de los inservibles organismos de supuesta defensa de los derechos de consumidores. Otra solicitud que irá a la nada, a la estadística para que yo mismo no sé cuándo haga una entrevista a un fulano que me diga que el chopecientos por ciento de las quejas de los usuarios son sobre servicios de telefonía. ¿Alguna se soluciona? ¿Se compensa a alguien por la putada caprichosa? ¿Se piden, al menos, disculpas de rodillas? La respuesta es no.


Una vez más, esto sólo es información, posible escarmiento en carne ajena. Tenedlo en cuenta cuando os vengan con la próxima oferta irresistible. Lo siento por la teleoperadora o teleoperador que vuelva a llamarme para ofrecerme lo que sea. Sé que no será culpa suya, pero mi contestación será que se meta la promoción por donde le quepa. Y le daré recuerdos para la madre del presidente de la compañía. Veinte años después, el famoso sketch de Martes y Trece sigue vigente. Siempre Jodiendo.

miércoles 18 de junio de 2008

La patria en la cartera


¿Quién decía que el capital no tiene patria? Ya veis que sí. Supongo que hay un modelo por bandera. Incluso harán una con la ikurriña, otra con la cuatribarrada y las que sea menester. Al solicitar esta, te regalan un lote de productos ibéricos de Jabugo. Y si te pules seiscientos euros al mes con ella, te devuelven dos por cada gol de la selección española en la Eurocopa.

martes 17 de junio de 2008

Disonancias


Al principio me ha parecido una muestra de mal gusto. He pensado que los periódicos -en este caso ABC, edición de hoy- deberían cuidarse de no ofrecer en la misma página según qué publicidad al lado de según qué noticias.


Luego lo he visto de otro modo. El azar tiene mala leche. La noticia de arriba y el anuncio de abajo suman un retrato muy aproximado de la realidad. Curro encuentra la diversión donde otros encuentran la muerte. Tu destino puede cambiar si no eliges bien la agencia de viajes.

lunes 16 de junio de 2008

Europa, ¿qué Europa?

No hay muro en Berlín. ¡No!
No hay valses en Viena. ¡No! ¡No!
No hay bancos en Suiza. ¡No!
No hay Papa en Roma. ¡No! ¡No!
Europa ha muerto.
(Ilegales: Europa ha muerto)


Me ha dicho un amigo (Copyright Muguruza) que el destacado político al que iba a entrevistar el otro día llegó a la cita temeroso de que le fuera a preguntar algo sobre el no irlandés. Mal disimulando el nerviosismo, echó un vistazo a los periódicos que había en la mesa y, para sorpresa de propios y extraños, preguntó qué había pasado. Cuando se le explicó que Irlanda había rechazado en referéndum el Tratado de Lisboa, el dirigente confirmó que no sabía por dónde le daba el aire al comentar: “¡Ah! Pero no es el primer país donde eso pasa...” Hubo que aclararle que lo que se había sometido a las urnas era algo diferente a lo que él tenía en la cabeza.


Creo que no hay que hacer mucha sangre con el político. Su ignorancia es sólo fiel reflejo de la que nos adorna a cualquier ser humano que no tengamos entre nuestros vicios atizarnos en vena las plúmbeas informaciones y/o análisis sobre ese artilugio ideológico-geográfico del que sólo sabemos que sirve para que los partidos se quiten lastre o para que nos entre el canguelo ante una vuelta al siglo XIX en materia de derechos laborales.


Europa es una palabra que llena mucho en la boca, pero luego no sabe a nada, sólo a la sospecha de que nos están colando el timo de la estampita. Hmmmm... ¿Sólo sospecha?

sábado 14 de junio de 2008

¡Sniff!

They sentenced me to twenty years of boredom
For trying to change the system from within
I'm coming now, I'm coming to reward them
First we take Manhattan, then we take Berlin
I'm guided by a signal in the heavens
I'm guided by this birthmark on my skin
I'm guided by the beauty of our weapons
First we take Manhattan, then we take Berlin
(Leonard Cohen: First we take Manhattan)



Uno de los mayores emporios del sector de la construcción de España se anuncia con uno de los gritos de guerra de mayo del 68. Sólo se me ocurre lo que he puesto como título de este miniapunte: ¡Sniff! Lo próximo, una inmobiliaria de esas que llenan de cemento las costas diciendo que la playa está bajo sus adoquines. Más ¡Sniff!

jueves 12 de junio de 2008

Arrasate, la Transilvania española

La mafia te persigue
y te coge la policia
te encierran y te sueltan
y todos te dicen
Dejalo ya
sabes que nunca has ido
a venus en un barco.
(Mecano: Barco a Venus)



Este apunte es producto de una jugada trenzada. Mi compadre Bitor ha recibido un balón de un amigo, lo ha controlado con el pecho y, sin dejar que tocara el suelo, se lo ha pasado a Domínguez, quien, tras comprobar que mi posición era legal, me lo ha centrado al hueco. Yo me limito a hacer la pared con vosotros y vosotras, que sólo tenéis que empujar la pelota al fondo de la red.


Al margen de metáforas futboleras (sin ver ni un minuto de la Eurocopa, conste), creo que es uno de los materiales cómicos más descuajeringantes por los que he pasado mis ojos. Bien es cierto que le es aplicable el viejo eslogan de La Codorniz Tiemble después de haber reído y que el punto de partida es siniestro rayando lo macabro.


Firma el impagable opúsculo A.Martín-Aragón, plumilla de un periódico económico casi clandestino llamado La Gaceta (no confundir con la vieja Gaceta del Norte). Enviado a Arrasate en misión lírico-informativa, el zutano, que ha digerido de pena a Truman Capote, Tom Wolfe y Marcial Lafuente Estefanía, se casca una pieza antológica. Yo os la voy a dar picadita, pero si os puede el morbo, aquí podréis hozar en su versión íntegra. Vamos allá.


La cosa comienza tal que así...


El sol de Mondragón es como un ataúd circular. Su brillo desprende la palidez de un colmillo de vampiro. Da la impresión de que nunca termina de amanecer en este pueblo guipuzcoano, cuyo nombre en vascuence, Arrasate, podría traducirse al castellano como Puerta a la noche. La lozanía verdosa de las montañas contrasta con la grisura tétrica de los edificios. Es la Transilvania española.


Prometedor, ¿eh? Pues lo que viene a continuación tampoco defrauda:


Aquí asesinaron a un ex concejal socialista, Isaías Carrasco. Cometió el error de no ser una bestia. Es peligroso ser persona medianamente decente en Mondragón. Han transcurrido casi tres meses desde el crimen. Pero todo sigue como antes. No ha habido examen de conciencia, pese a la sangre derramada, pese a las campanas que redoblaron a muerto en una tarde de marzo.


En algún cursillo de creatividad literaria le debieron de contar al tal Martín-Aragón que la cosa gana mucho introduciendo personajes que humanicen la historia, y el gachó se tira en plancha a ponerlo en práctica:


Un vendedor de cupones, manco, cojo y desdentado, ofrece boletos a los paseantes en las proximidades del ayuntamiento. Llovizna. Cerca del tullido, a pocos metros, se alza una verja que delimita la fachada principal del Banco Guipuzcoano. No es una verja cualquiera. Sobre los barrotes de hierro se alinean las fotografías de etarras encarcelados. "Que nadie se atreva a arrancarlas o a pedir su retirada” —me advierte el vendedor de lotería.


Venga, un recreo de diez segundos para recuperarnos, y seguimos. ¿Ya? De acuerdo. Me salto la lisérgica conversación con el lotero, y transcribo el impagable pasaje en el que el gacetillero llega al ayuntamiento. Jane Austen se sonrojaría:


Un trueno resuena en lo alto. La lluvia se hace más gruesa. Busco cobijo en el ayuntamiento. Una funcionaria se levanta de una silla y me da las buenas tardes. Tiene unos ojos verdes y grandes. Hay tristeza en ellos. Cuando le digo que quiero charlar con algún concejal de ANV, la tristeza que nada en sus ojos adquiere la sombra de la desconfianza.


Calma, que ya sólo queda el final, a la altura de todo lo anterior:


Entro en un bar para afrontar tranquilamente el hecho de que los seres humanos somos, por regla general, cobardes y pusilánimes. La camarera, una joven dicharachera, me sirve un café y me invita a un bombón. Su buen humor chirría en un pueblo donde el terror se considera tan natural como la lluvia. Pensándolo bien, Isaías Carrasco descansa muy, pero que muy en paz. Al menos ya no está obligado a convivir con vampiros y otras excrecencias humanas. Mondragón no despierta.


Breve comentario de texto, estilo bachillerato:

  • La utilización del asesinato de Isaías Carrasco con estos propósitos es punto más que vomitiva.
  • A pesar de todos los elementos objetivamente dramáticos, el individuo sólo consigue descoyuntarnos el bullarengue a base de risa.
  • Estas cosas no sólo se escriben. También se publican Y hasta se leen.

miércoles 11 de junio de 2008

65 horas

El trabajo nace con la persona,
Va grabado sobre su piel
y ya siempre le acompaña
como el amigo mas fiel.
Trabajar con nieve y con frío,
con la fe del que ha de triunfar
porque el agua que lleva el río
no regresa nunca del mar.
(Raphael: El trabajo nace con la persona)


Lectura del pensamiento de un neoliberal ayer por la tarde:


Sesenta y cinco horas semanales... Hmmm, eso sale a 9 horas y pico al día trabajando de lunes a domingo y a 13 clavadas si se reparten de lunes a viernes. ¿De qué os quejáis, haraganes? ¡Todavía os quedan 103 horas para dedicarlas a vuestras menudencias improductivas! Y no os olvidaréis, so ingratos, de ocupar tres cuartas partes de ellas consumiendo, ¿eh? Que luego hay desaceleración, os vais al paro-parete, y es peor.


Qué gran cosa, oye, la Unión Europea, moderna y progresista. No hay nada como avanzar retrocediendo. Lo próximo, la relegalización del trabajo infantil, que así se quita mucho mocoso de la calle y, de paso, aprenden desde imberbes el respeto al patrón. Y que se afilien a un sindicato, para dar mejor el pego y de esa forma tienen algo que desgravar los desgraciados en la declaración de Hacienda. ¿Pues no hemos conseguido que crean que esta huelga de transportes, convocada por las patronales, es cosa de currelas? Nada, nada, chusma, no os distraigáis, que acaba de meter el cuarto Cesc. Y los separatistas, no torzáis tanto el morro, que si os portáis bien, en la próxima os dejamos que jueguen los de la camiseta verde. Al final, ¿cómo la ibais a llamar? ¿Euskadi o Euskal Herria? Da igual. Ya os pondréis de acuerdo. Y si no, ya lo deciden los de la UE, que andan en estado de gracia.

martes 10 de junio de 2008

Y dos huevos duros

[TRANSCRIPCIÓN: El futuro previsible: Penosa situación del que no sabe decir Socorro en euskera. Antonio Mingote, ABC, Domingo, 8 de junio de 2008]

[TRANSCRIPCIÓN: —Toman ustedes la calle dedicada al asesino de dos guardias civiles, cruzan la plaza que lleva el nombre del que mató a un periodista, continúan junto al parque en memoria del que acabó con la vida de un concejal... Francisco Martinmorales, ABC, Domingo 8 de junio de 2008.]

Ahí os dejo dos nuevas muestras de... Prefiero no calificar. Tal vez en este medio sea algo habitual. No sé. No estaba familiarizado con él. He empezado a mirarlo ahora por exigencias laborales. No debería sorprenderme, ¿verdad?

lunes 9 de junio de 2008

Cuatro años y un día

Eu já lhe falei de tudo,
Mas tudo isso é pouco
Diante do que sinto...
Olhando seus cabelos tão bonitos,
Beijo suas mãos e digo
Meu querido, meu velho, meu amigo.
(Roberto Carlos: Meu querido, meu velho, meu amigo)


Cuatro años y un día, y sigues ahí. Sentado a mi derecha mientras conduzco hacia no sé dónde. Apoyado en la barra del bar con una Trina, mirando con nostalgia las tazas de Ribeiro. Meneando la cabeza porque ama se nos ha vuelto una radical y le grita ¡facha! a ese señor bajito con bigote que sale por la tele. Ordenando las herramientas en esa caja que me pediste exactamente con la misma voz que yo te rogué treinta años atrás aquella navaja suiza que tenía de todo. Aparentando no emocionarte por el pregón de fiestas que te dediqué y que sé que releías a hurtadillas con lágrimas en los ojos. Blasfemando en gallego al amasar esas empanadas de tamaño imposible que no volveré a probar. Jurándome que no habías fumado y que no te explicabas lo de la ceniza en el alfeizar de la ventana. Firmando mis notas con un orgullo que escondías donde todos los Vizcaíno ocultamos esa puta incapacidad para expresar los sentimientos. Frotándome con alcohol cuando, en nuestra primera -y única- manifestación juntos, los antidisturbios apuntaron con su chorro de agua helada a un crío de once años que resulté ser yo. Riéndote hasta donde te dejaban tus pulmones negros de mi humor de perros cuando perdía el Athletic. Comprándome un Tigretón porque fui valiente y no lloré cuando me pusieron la vacuna. Prometiéndome una peseta por cada cana que te encontrara y te sacara con unas pinzas. Mordiéndote la lengua cuando me puse el pendiente. Llorando por dentro y por por fuera cuando, con dos semanas de retraso (¿a dónde coño ibas esos días?), nos confesaste que te habías quedado sin trabajo. Renunciando a tu orgullo cuando pediste las treinta mil pesetas de la matrícula del primer curso de periodismo. Aprendiendo a decir Oier sin sospechar que sólo por tres días no lo conocerías y que morirías a menos de doscientos metros de donde nació él.


Lo sé, viejo, lo sé, y no puedo quitármelo de la cabeza. Te guardaste para tí solo ese insoportable dolor en el pecho porque no querías ser una molestia en un momento tan decisivo. Como siempre, elegiste perder tú, aunque en este caso fuera la vida. Te veo luego, chavalote, te dije un segundo antes de que un celador que yo recuerdo en blanco y negro arrastrase tu cama hasta el lugar en el que acabó tu sufrimiento. Y sí, te vi, pero tú a mi ya no. Parecía de verdad que estabas en paz, que las mil derrotas anteriores te habían dejado listo para asumir la definitiva. Yo todavía estoy intentando hacerme a la idea.

domingo 8 de junio de 2008

Hoy soy de El Correo


Esta mañana he hecho mi programa en Radio Euskadi y hace unos minutos acabo de terminar mi columna de mañana para Público. Sin embargo, durante todo el día me he sentido de El Correo. La bomba de esta madrugada es la demostración de que ETA sabe que no tiene argumentos para poner encima de una mesa. En su inmensa pobreza moral e intelectual no es capaz de oponer la palabra a la palabra. Su ley es la del más fuerte, es decir, la de quien no tiene la razón (ninguno la tenemos, en realidad) pero tampoco razones (eso sí es grave).



No es ningún secreto que yo he sido muy crítico con El Correo y con otras cabeceras de Vocento. Seguiré siéndolo cuando entienda que hay motivos para ello, pero cada vez que alguien ataque con otra arma que no sea la palabra a las personas que trabajan en cualquier medio de comunicación (me da igual que se llame Egunkaria, Egin, El Correo, EITB o COPE) yo estaré al lado de esas personas. Aunque no piense como ellas, seré una de ellas.

sábado 7 de junio de 2008

Crisis en la cabeza




Crueles mensajes

en el contestador,
tú y tus chantajes,
reconozco tu voz.
Juegos de guerra,
noches entre satén.
Ruidos salvajes,
pánico en el Edén.
(Casal: Pánico en el Edén)




Alguien con cierto poder le susurró hace unos días a un baranda empresarial que si infundes pesimismo es peor. No entro en lo estético de ese nuevo fuera de micro, pero creo que no andaba muy desencaminado el que hablaba por lo bajini.


Imagino que los listos habrán mirado y remirado los números para concluir que vamos de culo y cuesta abajo. Yo mismo me acuerdo de parentelas diversas cuando lleno el depósito de mi Saxo o al pagar un cortado aguachirloso a precio de Blue Mountain jamaicano (la faena de verdad es para quien no puede soñar ni con un saxo ni con un café), pero soy incapaz de discernir cuánto de real y cuánto de virtual hay en estas vacas flacas.


Que la economía sea una ciencia -eso dicen- no impide que sean los estados psicológicos los que marquen la pauta. Si hay cuerpo de subidón, da lo mismo que los bolsillos y las cuentas corrientes estén vacías, que siempre parecerá que es domingo. Si, como ahora, hay sensación de que se nos cae el cielo encima, nada nos convencerá de lo contrario y dejamos para mejor rato el próximo trago, la próxima entrada para el cine o el próximo viaje. Como esto funciona de acuerdo al efecto dominó, lo notan en el bar, en el cine y en la agencia de viajes, lo que hace que el camarero, la taquillera y el comercial de la agencia se aprieten el cinturón... y así en una conga infinita que nos afecta a todos. Al final, la profecía o parte de ella se cumple a sí misma y vivimos con las orejitas abajo y ojos de peluche lastimero hasta que vuelve a sonar el timbre del nuevo ciclo.


Supongo que esto es el capitalismo y que lo tenemos asumido, aunque a mi cada vez me enfada más que haya quien siempre gane pinten oros o bastos y, peor todavía, que haya otros muchos que palman igual en las duras que en las maduras.

jueves 5 de junio de 2008

Otra vez Mingote


Publicado en ABC, cabecera madrileña del grupo vasco de comunicación Vocento, hoy, 5 de junio de 2008.

Sí, otra vez él, Antonio Mingote Barrachina, el mismo de la gracieta macabra a cuenta del Ven y cuéntalo, aunque en esta ocasión no parece que sea esperable que Rosa Díez se querelle contra él.
Contad hasta cien antes de dejar vuestro comentario. No caigamos en lo mismo que cae el presunto académico, presunto humorista, presunto ser humano.

martes 3 de junio de 2008

Hablemos del Tren de Alta Velocidad

Bizitza trena bada
joanean dijoana
joan dijoana, joan dijoana...
Bizitza trena bada
joanean dijoana
Non da iragana?
Denbora joana.
(Alaitz eta Maider: Tren leihotikan begira)



Leyendo vuestros comentarios al apunte de ayer he encontrado un guante y lo recojo. De acuerdo: olvidemos el Factor E y hablemos del Tren de Alta Velocidad. Empezad, si queréis, poniendo en duda la idoneidad de esa denominación. A partir de ahí, el espacio os corresponde, si bien recuerdo que se puede debatir vivamente sin necesidad de descalificaciones personales. Yo esta vez me pongo el uniforme de equidistante y me limito a decir que me parece tan respetable la postura favorable como la contraria.


Como modo de debate os propongo el siguiente: imaginad que tenéis que convencer sobre lo positivo o lo negativo (lo que penséis) del proyecto a una persona indecisa o, simplemente, falta de información. ¿Qué argumentos pondríais sobre la mesa o, en este caso, sobre el blog?

lunes 2 de junio de 2008

El Factor E





Veo veo

¿Qué ves?
Una cosita
¿Y qué cosita es?
Empieza con la E
¿Que seré, qué seré, qué seré?
(Teresa Rabal: Veo veo)







El debate sobre el Tren de Alta Velocidad está definitivamente envenenado. Los sólidos argumentos de los que se oponen sinceramente a la mayor obra pública de nuestra historia van perdiendo audiencia. Es cierto que nadie, empezando por los promotores de la “Y”, los ha rebatido suficientemente. Es también verdad que no ha habido lugar a una puesta en común de pros y contras que a muchas personas les habría servido para tener una postura basada en datos y no en intuiciones. Pero a partir de ahora casi nadie va a echar en falta ni lo uno ni lo otro. Ha entrado en juego (no sé si ha sido la segunda o la tercera vez) lo que un día llamé el Factor E y lo racional ha dejado paso a lo primario, traducido en el siguiente pensamiento simple pero real: “Si ETA está en contra, yo estoy a favor”.


No aplaudo que sea así. Me limito a constatarlo. Aunque tratemos de utilizar el cerebro, los seres humanos actuamos con las tripas. Es más: la paradoja es que la cabeza se moviliza tres segundos después que las vísceras y no necesariamente para traer cordura, sino para envolver intelectualmente el sentimiento primario. Pensad en esa persona que os cayó mal al primer golpe de vista y cómo ahora os cae todavía peor porque vuestra masa gris os ha provisto de decenas de razones construidas a medida de esa impresión a bote pronto. Cuando, además, la sensación es de agresión, los resortes saltan con mayor intensidad y vehemencia.


Con este asunto me temo que se va a repetir ese patrón de comportamiento que nos lleva a racionalizar lo irracional. No creo que sea necesario tener diez másters en psiquiatría para conocer estos sencillos mecanismos mentales. Por eso me asombra que quienes dedican tiempo y esfuerzo a demostrar con datos el posible impacto negativo que tendrá el TAV en el entorno y en nuestras vidas no hayan tenido en cuenta el Factor E y, peor aún, no parezcan estar dispuestos a hacer nada por combatir sus efectos letales contra su propio trabajo. Veinte informes elaborados por catedráticos de economía, geología, biología, derecho o sociología son papel mojado frente a un simple recorte de prensa sobre una bomba contra una empresa que participa en las obras.