domingo, 7 de noviembre de 2010

Llámenlo equis, Mister Equis

Cuestión de gustos y de estatus. A Sánchez-Dragó, que sólo es un tarambana ególatra, le gusta presumir de haberse trajinado menores en Japón. Felipe González, que también es ególatra y además tuvo mando en plaza, prefiere usar como Viagra intelectual el recuerdo de cuando era señor de vidas y haciendas. Ené, qué risas hisimos aquel día que pudimos volar a la cúpula de ETA. Y no te digo nada cuando al ciudadano Segundo Marey lo detuvieron, sí con ese verbo y, olé tus patillas canas, en tercera persona del plural.

Estoy acostumbrado a echarme a los ojos casi cualquier basura. No he podido, sin embargo, con este vertido fétido. Apenas el titular y cuatro párrafos me han dejado listo para el vómito. Recuerdo haber admirado al mamporrero de jornada Juan José Millás, que firma lo que debería tener valor probatorio de confesión. "Felipe González habla cargado de razón al modo en que las pistolas hablan cargadas de balas", empieza el reptil relato. ¿Razón? Sí, aquella famosa "de Estado", que sirvió para justificar el desmesurado gasto en cal viva.