lunes, 8 de noviembre de 2010

Uno más, o sea, uno menos

Con esa ingenuidad que, sin yo quererlo, también me caracteriza, escribí hace poco más de un año que la poesía llegaba para quedarse a MQP. Hoy me cuentan que quien dio sentido a lo que fue una apuesta casi contra todo, Juan Luis Deza, ha sacado la bandera blanca y deja el antiguo barco pirata requisado por el ejército marrón. Hay botines de guerra que acaban resultando molestos y buenas intenciones o autojustificaciones que terminan empedrando los cadalsos donde uno se convertirá en péndulo de carne y hueso. La lista va creciendo.

Escribo, no lo niego, desde el resentimiento, que al fin y al cabo sólo es un sentimiento doble, como nos indica el prefijo. Es inevitable que me duela asistir al asesinato express de algo en lo que durante diez años y once temporadas un puñado de chalados pusimos alma, corazón y vida. Siempre he pensado, de todas formas, que en la ocupación francesa los nazis sólo respondían a la expectativa. La actitud verdaderamente deleznable y vergonzosa fue la de quienes colaboraron.