viernes, 24 de diciembre de 2010

Calle sin luz

La mayoría de los que caéis por aquí ya conocéis mi querencia por encontrarme en las canciones. No por buscarme, ojo, que son ellas las que me salen al paso para demostrarme que mi vida es el remedo de muchas más y que ya está contada -y cantada- a trozos. Un patchwork sonoro. No soy más que eso. Ni aspiro a serlo.

El penúltimo topetazo con mis fantasmas descritos con música y letra ajenas fue el martes. Bajábamos mi resignación y yo por el eternamente atascado tercer carril de Sabino Arana. Una parte de mi cerebro se ocupaba a turnos de los semáforos y de los listos que meten el morro de su Audi por donde no cabe un suspiro. Con la otra, trataba de seguir la conversación de Begoña Beristain y Julen Arriandiaga con Carlos Tarque, líder de M-Clan, que el lunes y el martes volverán a llenar el Antzoki. La tristeza por la reciente muerte del histórico bajista de la banda Pascual Saura, la ilusión que le hace tocar en una ciudad que guarda algunos secretos inconfesables, el par de pitillos sin mayor mensaje que se encienden en la portada del último disco, y en la despedida, Calle sin luz, con la explicación de los últimos seis meses de mi vida: "Quiero que sepas que ya no voy a parar, porque hasta aquí llegué. Donde estoy ahora es donde quiero estar".