domingo, 16 de enero de 2011

Ebook, ¿esto era?

Creía que había sido una decisión meditada, pero veo que me precipité. Esperaba más, bastante más, muchísimo más, del dichoso ebook. O tal vez, a la inversa: no esperaba tan poco. Se supone que es lo último de lo último, tecnología en estado puro... y resulta que canta a retro que es un gusto. Es decir, un disgusto.

Esmirriado, pequeñajo para leer con comodidad pero a la vez armatoste para llevarlo de aquí para allá, con pinta de que se va a descuajeringar en cuanto le caiga una pestaña encima, en un blanco y gris con menos contraste que una Telefunken de 1953... y caro. 199 euros del ala he tirado a la nada por este Avant bq que -sospecho- sólo utilizaré por cabezonería para releer los clásicos en su pobretona tinta electrónica.

Que por lo menos sirva como escarmiento en carne ajena. No dudo que dentro de muy poco algo parecido a esto será el standard para leer. Repito: "algo parecido". Al artilugio le queda mucho colacao que tomar todavía. Si no habéis picado como yo, dejadlo estar. Ahora mismo es ortopedia pura.