domingo, 20 de marzo de 2011

El Mundo en Orbyt, un cagarro

Pertenezco a esa minoría extravagante que está dispuesta a pagar por los contenidos de internet. Una cantidad razonable, se entiende. 20 euros por un libro digital que en papel cuesta 22 es un robo y una invitación al pirateo sin matices. Con 6, vamos que chutamos, y aún es mucho si comparamos costes de producción. ¿Y para un periódico? 10 euros mensuales sería algo asumible, si tenemos en cuenta el ahorro en papel, distribución, margen del kiosco y que lo que lees en la pantalla no te va a servir como fondo para la caja de arena del gato ni para limpiar el pescado.

El Mundo en Orbyt sale por 15. Sigue siendo caro para la media, pero servidor, que lo necesita por cuestiones laborales, pasa por el aro y es suscriptor desde el mismo nacimiento del juguetito. ¿Suscriptor? He debido escribir sufridor. Cada mañana tengo asegurados dos o tres berrinches gracias al quieroynopuedo de Pedro Jota. Cuando no le da por no reconocerte como usuario, te manda a una página de imposible salida, se empeña en no cargarse (las dos últimas semanas han sido un horror en esto), se queda tonta la ventana de la versión en texto plano o te putea de la forma que se le ocurra. ¿Y dónde protestas? Llame usted a un 902 dejando su pasta y su tiempo para quedarse igual. Escriba un email que le contestarán (a lo mejor) diciendo que eso que les dice no puede ser. Patalee en Twitter para que un boot le pida que le explique el problema por un DM que se va a la papelera...

Un cagarro. Y eso, siendo muy generoso. Lo pongo aquí, negro sobre blanco, por si mi experiencia puede disuadir a alguna otra alma cándida de enredarse en los tirantes digitales del Radolph Hearst de Logroño. Mucho ruido, somos superavanzados, blablabla, te dejamos oler el Marca (¡Hala, Madrizzz!) y Telva... y, a la hora de la verdad, ninguna nuez. Como tantas veces, nos venden una tecnología que no tienen desarrollada. Si ese es el futuro de la prensa de pago por internet, que venga Steve Jobs y lo vea...

¡Ah! Y con dos narices, además de pagar, ahora te calzan un pantallazo publicitario como recibimiento, igualico igualico que cualquier periódico de los que todavía leemos gratis...