domingo, 4 de marzo de 2012

Bienvenidos a Diestralandia

Me temo que sí: un post endogámico. Pero acabo enseguida, lo prometo. Sólo quiero contar que ayer de madrugada nació Diestralandia. Debería decir que es continuación natural de La Trama, pero tal vez sea antinatural. Una vez que uno se quita de encima la obligación de zambullirse en según qué sitios, lo lógico —y hasta lo prudente— sería someterse a una terapia de desintoxicación y tratar de volver a ser una persona normal. Por lo visto no es mi camino.
Como me conozco, sí quiero dejar por escrito que me será imposible alimentar diariamente a la nueva criatura. Me impongo un mínimo de una entrada semanal y a partir de ahí, ya se verá. A mi ritmo, que, dicho sea de paso, no sé aún cuál es. Lo mismo te subo el Tourmalet sin apoyarme en el manillar que no soy capaz de bajar a comprar jabón de afeitar a la tienda de la esquina.
Me encantaría quedar de narices diciendo que todo esto responde a mi compromiso inquebrantable con la Verdad, la Libertad, la Integridad y me llevo una, pero me temo que es más bien puro vicio. No lo paso tan mal como podría parecer haciendo espeleología cavernaria y, por otro lado, luego disfruto un congo al ver que hay un puñado de lectores y lectoras que lo aprecian. Nos leemos. O eso espero.