domingo, 10 de marzo de 2013

No le duele la espalda ni nada

Esta debe de ser la España de Campofrío. O peor, la única España que ahora mismo cabe esperar e imaginarse. Y es más cosas, ninguna de ellas —estoy seguro— buscada intencionadamente por el portadista de ABC y por quien tuvo la idea de decirle que adelante con los faroles, que esa foto y ese entrecomillado patético iban a marcar un hito del periodismo.

Enumeremos. De entrada, es un autogol; una caricatura a mala uva de El Jueves no alcanzaría la carga de profundidad que contiene este bodegón humano ni provocaría esa mezcla de pena y ganas de descogorciarse de la risa. Es también, aunque Bieito Rubido & Co no aparezcan en la imagen, el retrato de la cortesana plana mayor del vetusto diario. En la misma derivada, es igualmente la radiografía neuronal de los lectores a los que se dirige, esos que al mirar solo verán una postal entrañable, la enésima muestra de campechanía juancarlesca. Y para resumir, es la demostración de que nos rige un calendario parado hace decenios... o siglos.

Eso sí, agradezco a los pergeñadores del esperpento que me hayan dado la excusa para empezar a dar cuenta en este blog de algunos de los asuntos que me ocupaban en Diestralandia, territorio ahora mismo en estado de hibernación.