lunes, 1 de abril de 2013

Adiós, sueño islandés


Qué bajón. Islandia ya no sirve como espejo al que mirarse. De revolución, nada. Un efímero ensueño. Aunque, caray, hay que ver cómo se aferraban a él algunos, cómo se subían cuatro centímetros por encima del suelo para callar la boca de los cenizos que barruntábamos que sonaba demasiado bonito para ser verdad. Y no era solo cosa de intuición pesimista, sino que leías cosas aquí o allá y no salían las cuentas. Pero cualquiera se atrevía a discutir. Como tantas veces, entregabas la perra gorda sonriendo y agradecido por no haberte llevado una somanta dialéctica.

¿Algún aprendizaje? Sospecho que no. Esas verdades esféricas que mentaba en el apunte anterior seguirán ahí, hinchándose hasta hacer ploff y ser sustituidas por la siguiente, puesta en circulación por exactamente los mismos pergeñadores de la martingala difunta.

Descanse en paz la quimera islandesa. (Recomiendo vivamente la lectura del enlace)

[Imagen tomada del portal Enpositivo]