domingo, 19 de mayo de 2013

No es Photoshop


Como lo estáis leyendo. La imagen que preside este apunte no es producto del Photoshop ni de ningún otro programa que haga lo mismo. Es una captura a pelo de la página correspondiente de ABC en la plataforma Kioskoymas. Hora de captura: cuatro y media de la mañana, no pienso daros explicaciones de qué hacía a esas horas despierto, ejem. Si vais ahora —ojo, que es de pago—, encontraréis una versión diferente. Y lo mismo, imagino, en la mayoría de las versiones en papel.

Hago esta aclaración tan tonta ante los no poco incrédulos que tras ver la pieza en Twitter, donde se ha difundido un porrón, daban por hecho que se trataba de una manipulación a mala leche para dejar por los suelos al vetusto diario. En algunos casos, la duda era producto del estupor ante el tamaño del dislate: con el pedazo de ridículo cosechado por El Sueño de Morfeo, parecía imposible que alguien se viniera tan arriba. En otros, sin embargo, se denunciaba con cerrilidad y hasta chulería el supuesto montaje. Bodoques, más que bodoques.

La explicación es la más simple de todas, aunque no deja libre del bochorno al autor del aleluya ni al medio que lo publica. Obviamente, el texto estaba enviado antes de que tuviera lugar la (penosa) actuación y, desde luego, de conocer la paupérrima puntuación cosechada. No es infrecuente en el periodismo tener que meterse a Nostradamus porque el evento del que hay que informar raya la hora del cierre de edición. Pero en esos casos, uno se pone lo más aséptico y segurolas que las circunstancias lo permitan. Pegarse un piscinazo de la talla del que nos ocupa es garantía de acabar quedando a la altura del betún. Y más, cuando todo hacía indicar que el bofetón iba a ser de categoría. No me gustaría estar ahora mismo en la piel del cronista-pitoniso, francamente.