tag:blogger.com,1999:blog-3510703284587394399.post-83826774412698144052008-05-09T01:32:00.000+02:002008-05-09T01:32:00.000+02:002008-05-09T01:32:00.000+02:00El otoño pasado estuve en Birmania por segunda vez...El otoño pasado estuve en Birmania por segunda vez. La anterior fue en 1996.<BR/>Las dos veces vi un país bellísimo atenazado por el miedo. Quizá esta segunda vez surgía algún comentario --muy discreto, muy velado-- sobre la brutalidad del régimen militar. Alguna sonrisita escéptica ante las fotos de los milicos rezando que se exhiben en t-o-d-o-s los templos. Algún gesto de simpatía cuando preguntabas por la "Lady", Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la paz, ganadora de las únicas elecciones libres de aquel país, que fueron robadas por los milicos que ahora gobiernan, y que lleva más de 12 años bajo arresto domiciliario.<BR/>Poco después de salir de allí estalló "la revolución azafrán". Me sorprendió, porque no pensaba que la gente estuviera tan harta y tan desesperada. Porque allí no se andan con chiquitas. El que se mueve, suele acabar en una cuneta. No sólo con la cara hinchada a golpes y un par de huesos rotos, sino directamente muerto.<BR/>Hace unos diez días recibí un emilio del muchacho que nos hizo de guía allí. Una proeza, porque Internet esta "capado" por los militares y es dificilísimo --y caro-- enviar un simple mail. Me contaba su angustiosa situación personal: estudios suspendidos, sin trabajo y sin dinero. Le contesté inmediatamente, y aún no he recibido respuesta.<BR/>Ahora sucede lo del tifón. La Junta dispuso de dos días en los que no hizo estrictamente nada, ni siquiera dar aviso para que cada cual huyera como pudiera. Parece que prefirió que murieran todos antes que tener masas de población moviéndose incontroladamente por el país. Y ahora dice que acepta los cargamentos de ayuda, pero que los distribuirán ellos. Todo el mundo sabe lo que eso significa.<BR/>Y nosotros, el primer mundo, con tantísimas organizaciones supranacionales que chupan del bote, tan inoperantes como siempre. No hay Onu, ni Otan, ni Unesco, ni la madre que lo fundó que valgan. Como sucedió, para nuestra vergüenza eterna, aquí a la vuelta, en la antigua Yugoslavia. Como en la hambruna apocalíptica de Corea del Norte. Como en el tsunami de Indonesia.<BR/> Dentro de unos años emitirán un comunicado --muy matizado, consensuado hasta la última coma para no ofender a nadie-- "lamentando los hechos". Y crearán alguna comisión inoperante para estudiar qué no funcionó.<BR/>Damos asco.<BR/>Sigo enviando emilios a Myanmar, la antigua Birmania, esperando que alguno llegue. Aung Myo, U Than Thi, Chow Huey y tanta otra buena gente que conocí, con la que compartí un rato de existencia, viven --o vivían-- en el sur de Birmania.<BR/>Los que me consta que siguen vivos y en buena salud son los dirigentes de la Junta. Pero los que a mí me importan son los otros, los que nunca tendrán una foto en los templos.nubolarinoreply@blogger.com