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jueves 23 de octubre de 2008

Sexo sin compromiso



Roxanne,

You dont have to put on the red light.
Those days are over.
You dont have to sell your body to the night.
Roxanne,
You dont have to wear that dress tonight,
Walk the streets for money.
You dont care if its wrong or if its right.
(Police: Roxanne)




No sé si es verdad que es el oficio más viejo del mundo, pero sí que es uno de los que más va a tardar en desaparecer, si a estas alturas del tercer milenio siguen quedando hombres que aflojan el bolsillo antes de aflojarse las urgencias inguinales con la coartada de "buscar sexo sin compromiso". Son, concretamente, el 46 por ciento de los tipos que, como diría mi viejo y facha profesor de latín, pagan por pecar en el mercado de la carne de Bizkaia, que es donde ha hecho sus cuentas y sus cábalas la asociación Askabide. Otro 22 por ciento, amantes de la innovación, por lo visto, se pulen los cuartos en el alivio de bajos “para realizar prácticas sexuales diferentes a las que mantienen con sus parejas”. Me falta un 32 por ciento para completar la suma, pero me temo que tendrán excusas como que les aburre la programación de la tele o que pasaban por allí.


Ya. No juzgues y no serás juzgado. De hecho, aún mordiéndome la lengua, me abstengo de hacerlo. Enunciar los motivos de los llamados en lenguaje guay usuarios de servicios sexuales me parece suficiente retrato. Me preocupa más la situación de las 373 personas que prestan los tales servicios y que han participado en el estudio. El 90 por ciento son mujeres e inmigrantes. ¿Hace falta añadir algo más?

lunes 20 de octubre de 2008

Medicamento lo será vuestro padre


Hola, soy Javier, pero no el que escribe habitualmente aquí, sino el Javier más famoso -chúpate esa, Bardem- de la última semana. La verdad es que tengo cosas mejores que hacer (arrugar nariz, soltar babita o regüelditos, llorar para que vayan madurando los pulmones...) que ponerme delante de un ordenador, pero no me ha quedado otro remedio porque empiezo a estar hasta la mismísima fontanela de que todo el mundo hable de mi, que no me puedo defender.


Tiene sonajeros que los que tiran niños al mundo como si fueran pedos porque su fanatismo les impide usar un simple condón vayan por ahí diciendo que si no hubiera sido por lo de mi hermano, mis padres no me habrían tenido. ¡Anda y que les ondulen con la permanén! ¿Qué saben del cariño a los hijos unos tipos que los coleccionan para ponerles nombres como Borja Mari o Bruno Miguel y aparcarlos desde las ocho de la mañana a las ocho de la noche en el Colegio Alemán? Cree el ladrón que todos son de su condición.


Pues que se vayan enterando: mi padres me querían, me quieren, y me querrán. Y yo a ellos, y a mi hermano, gracias al que seré un superhéroe. ¿Sabéis que un trocito de mi cordón umbilical le salvará? Fijaos qué cosa: algo que normalmente se tira va a servir para que el día de mañana tenga quien me defienda de los matones del cole o quien me deje en herencia sus jerseys y sus juguetes. ¿No os parece como para mear y no echar gota que los que se llaman pro-vida prefieran la muerte de un niño -mi hermano- a su salvación gracias a los avances de la medicina?


Porque soy producto del progreso de la ciencia, ¡y a mucha honra! Oye, el mismo Jesús de Nazaret, ese cuyas enseñanzas dicen seguir -¡ja!-, ¿no fue también un caso de fecundación artificial? Hasta donde mi cerebrito de neonato llega a comprender, hubo un donante llamado Espíritu Santo y un médico llamado Dios que llevó a cabo el implante en María sin que José se sintiera hecho luz de gas. Y, ojo, porque este no fue concebido para salvar a un niño solo, sino -¡toma sobrada!- a toda la humanidad.


A él le llamaron El Mesías; a mi, el bebé medicamento. ¡Tócate los pinreles! ¿Tengo cara de Aspirina o de Bisolvón? Me llamarán muchas cosas durante mi (espero) larga vida, pero ya han empezado poniendo alto el listón de los motes. Ellos sí que tienen pinta de medicamento, contra el estreñimiento, concretamente, porque cada vez que les oigo, me entran ganas de manchar el pañal.


¡Habrase visto! ¿Qué vienen ahora a rasgarse las casullas todos estos que, en vez de hablar de niños, hombres y mujeres, hablan de rebaños de ovejas? Les joroba que les hayan quitado la exclusiva de los milagros. Es eso, no le deis más vueltas. Pues ya pueden ir acostumbrándose, porque lo mío es sólo el principio. La ciencia no se va a parar. No lo hizo en la época en que se quemaba a los presuntos herejes en hogueras reales y menos lo hará ahora, que hacen parrilladas virtuales con cualquiera que les ponga en peligro el invento.


Así que, a cascarla a Ampuero. Os dejo, que me espera biberón. ¡Gú!

martes 14 de octubre de 2008

¿De qué leches se ríen estos?


Siempre he escuchado a personas que tienen verdaderos conocimientos sobre ese casino universal llamado Bolsa de valores que las dos peores cosas que pueden pasar en el parqué son -y no necesariamente por este orden- un desplome de más de un cinco por ciento en una sesión... y un subidón (raid alcista, en jerga) del mismo porcentaje en una jornada. Y no hace falta ser un tiburón de las finanzas para comprender el por qué. Cualquiera con dedo y medio de separación entre la boina y las cejas se sabe la teoría del pan para hoy y el hambre para mañana o la de los días de mucho que son vísperas de nada.


Como ayer había pasta fresca y pagábamos la ronda los paletos del pueblo, los mismos ineptos que se han fundido en un abrir y cerrar de ojos hasta un tercio de los índices (precio de amigo), se agarraron una melopea trepadora. Hoy tenemos en todos los periódicos a sus esbirros -léase operadores bursátiles- descuajerinjándose de la risa porque saben que los únicos que han pillado cacho contante y sonante de ese diez por ciento de subida son ellos, que siempre se quedan con la partija sana, aunque toda la pesca esté podrida. Y hoy, mañana, o dentro de una semana a más tardar, a realizar beneficios, que viene a ser comerse de una sentada todas las pipas que has pelado en las últimas horas.


Pero no me hagáis caso. Cada vez comprendo menos esta noche de Haloween de calabazas financieras apestosas y caramelos envenenados. ¿Me puede explicar alguien por qué ayer me pasé una hora en una de las inmensas colas del Carrefour de Sestao, escenario de un descomunal caos de carros llenos hasta las cartolas? ¿Y por qué las inmediaciones del Megapark de Barakaldo, donde no se compra ningún producto masticable, estaban como una avenida de México D.F. en la peor hora de tráfico? ¿Nos estamos puliendo el dinero antes de que no sirva para nada?


Y, al final de esté dominó asesino, nuestra Moli, en la puñetera calle por haber cometido el tremendo de delito de apasionarse con su trabajo. Siempre he sostenido que ninguna buena acción queda sin castigo. Te queremos, Iratxe.

miércoles 8 de octubre de 2008

Tomemos medidas


You got to know when to hold 'em, know when to fold 'em,

Know when to walk away and know when to run.
You never count your money when you're sittin' at the table.
There'll be time enough for countin' when the dealin's done.
(Kenny Rogers: The gambler)





Miro el gráfico del enésimo hostiazo del Dow Jones con la misma cara de lelo con que el hippy de Jóvenes se tiraba horas con los ojos pegados al punto que se quedaba en la pantalla de las viejas teles al apagarlas. Sólo en el último año los sabiondos hijos de Harvard y Stanford se han cepillado un treinta y pico por ciento del índice que -querámoslo o no- desemboca en el fondo de cada uno de nuestros bolsillos. Yo, de mayor, quiero un curro de esos: la pifias, y en vez de correrte a gorrazos, los grandes consorcios de defraudadores legalizados se dan de bofetadas para contratarte. Tampoco me sorprende; cualquiera de nosotros conoce lugares cercanos donde los inútiles son recompensados mientras ninguna buena acción se libra de su justo castigo.


Los gobiernos, entre tanto, se meten a practicantes, inyecta que te inyecta una pasta que no deja de ser, como la causante del desastre, puro humo, apuntes contables de lo que no se puede contar, simplemente porque no existe. Pero no pueden hacer otra cosa: hoy me salvas a mi, y mañana, en la próxima campaña electoral, yo te salvo a ti, prestándote la pasta que sé que no me podrás devolver más que con favorcitos como este. Quid pro quo, decían los romanos... y perdón por mencionar un imperio que se vino abajo con un par de cosquillas.


El lunes a la una de la tarde anunciarán el Nobel de Economía. Si la Academia Sueca fuera tan vanguardista como dicen, deberían dárnoslo exaequo a los millones de seres humanos que, sin haber pisado una escuela de negocios ni tener ganas de hacerlo, sabíamos que tarde o temprano el castillo de naipes se vendría abajo. Si no es así, mi propuesta alternativa es que se lo otorguen a Michael Moore por sus diez medidas para atajar la sangría, que recoge Mikel Eztabai en su blog. Yo soy especialmente entusiasta partidario de las dos primeras: perseguir criminalmente a los que han inducido la crisis a sabiendas desde Wall Street y hacer que los que se han enriquecido con la economía virtual aporten sus casas, sus jets y sus botellas de Bourbon para el rescate. Y tampoco estaría mal que los pasearan en ropa interior por las calles de Novosibirsk.

miércoles 24 de septiembre de 2008

Silencio



No quiero hablar, ni tampoco que me hables,

si al despertar, te recuerdo rodeada
de esa quietud con que vivías a mi lado,
para velar por el silencio primitivo.
Palabras que son cansancio.
Pero yo te prometo inventar un lenguaje nuevo para ti.
(El Último de la Fila: Las palabras son cansancio)



Cariñosamente, cuatro amigos me reprochan mi silencio tras la vuelta a las andadas de los peones de la destrucción nacional. Es cierto: un asesinato, tres coches bomba que pretendían provocar sendas matanzas, y no he sido capaz de sentarme a escribir sobre ello. Un Pepito Grillo que no sé si juega a la equidistancia o ha tomado partido, me recuerda que tampoco ha visto una línea mía sobre la semana fantástica de la ilegalizaciones o sobre el radiotelegrafiado portazo en las narices de la Consulta. Ahí sí salto: justificar lo primero con lo segundo me parece, además de una villanía, una demostración de infantilismo estratégico e intelectual. A setas o a Rolex, pero si tengo que elegir, a setas.


Como soy un tipo introspectivo, peso, sopeso, analizo, despiezo, rumio, calibro y, finalmente, me encojo de hombros. No, no es indiferencia. Tal vez, perplejidad. Seguramente, impotencia veteada de hastío. ¿Qué voy a decir que no se haya dicho? Es más: ¿qué voy a decir que no sepamos todos? Si no me paro trece veces por minuto (Celaya) a describir mi respiración, no veo por qué me voy a detener a contar lo que ocurre frente a los ojos y los oídos de todo el mundo. No hay nada más cansino que explicar lo evidente. Corrijo: sí lo hay. Aún da más pereza tratar de explicárselo a quien no quiere verlo.

martes 16 de septiembre de 2008

¡¡Todo el poder para los soviets!!


Nobody knows where you are,

How near or how far.
Shine on you crazy diamond.
Pile on many more layers
And I'll be joining you there.
Shine on you crazy diamond.
And we'll bask in the shadow
Of yesterday's triumph,
And sail on the steel breeze.
Come on you boy child,
You winner and loser,
Come on you miner for truth and delusion, and shine!
(Pink Floyd: Shine on you crazy diamond)



No voy a pedir a nadie que me lo explique, porque lo único que me queda claro del reguero de noticias que causan mi perplejidad bañada en estupor es que los listillos de la cosa económica no tienen ni puñetera idea. ¿Cómo carajo se puede ir al guano de un rato para otro el cuarto banco de inversión más importante de Estados Unidos? ¿Qué es eso de que los chulazos que se dedicaban específicamente a emitir recomendaciones de compra o venta y a repartir certificados de buena conducta (o sea, de solvencia) de otras entidades han tenido que ser comprados a toda leche por el Bank of America?


Todo esto, cuatro días después de que el gobierno del Imperio, que deja que se mueran millones de pringados sin seguro médico, haya puesto un pastucio para salvar de la quiebra a los dos gigantes hipotecarios del país de las barras, las estrellas y la mantequilla de cacahuete. Y a este lado del Edén, lo mismo: primero el gobierno británico vacía sus arcas para parchear las cantadas de sus colosos inmobiliarios y hace unas horas, el Banco Central Europeo rompe el cerdito para inyectar pasta al mercado, como quien le da un chute de metadona a un jonco sin remedio.


Luego tienen las santas narices de andar reprendiendo al personal que no calzamos Lotus ni tenemos jet privado porque nos dejamos la luz de la cocina encendida mientras estamos viendo la tele. Lo menos que se merece esta panda de manguanes que dejan arruinarse negocios trillonarios es que les pongan unas orejas de burro y los paseen en calzoncillos (Abanderado, nada de seditas ni Calvin Klein) por Nueva York, Londres, París o Madrid. Hace falta ser mastuerzo para fundirse en un titá esos patrimonios. Como decía esta mañana uno de los curritos del Lehman, es como si el hermano tonto se hubiera pulido la herencia.


Pero no, claro. Los gañanes esos van a seguir teniendo sus casoplones, sus limousinas, sus yates y sus gemelazos de oro. Me juego el plan de pensiones a que todos y cada uno tienen ya un nuevo despacho desde el que jugar al monopoly con la choja de los demás. No me digáis que no es como para salir a la calle a pedir todo el poder para los soviets. Habrá que hacerlo, aunque sea como homenaje a una de las bandas genuinamente rojas, que ha perdido hoy por un cáncer traidor a uno de sus fundadores. We don't need no education. We don't need no thought control!!!

domingo 10 de agosto de 2008

Pensamientos de vacaciones

Hay demasiados profetas,
profesionales de la libertad,
que hacen del aire, bandera,
pretexto inútil para respirar
en una noche infinita
que va meciendo a este gran ataúd
donde olvidamos que el día
sólo es un punto, un punto de luz.
Que no, que no, que el pensamiento
no puede tomar asiento,
que el pensamiento es estar
siempre de paso, de paso, de paso...
(L.A. Aute: De paso)


Os veo perfectamente preparados para superar cualquier reto... aunque me temo que el que os tendí tampoco era el más difícil del mundo. Efectivamente, ese día que empieza a quedar lejano en mi recuerdo, estuvimos en la playa de La Isla (Colunga), Oier se aburrió en el para mí apasionante museo de la sidra de Nava e hicimos una doble parada en Villaviciosa, que significa "villa fértil" y no lo que parece.


Esta vez, sin embargo, no va de enigmas, sino de simples pensamientos que pasan por mi cabeza de skinhead (¡sí, es la de la foto!) mientras conduzco, dormito en la arena, arrastro mis pies por parajes pintorescos, espero que nos traigan el combinado o los bocadillos reglamentarios o fumo al fresco fresquísimo de la noche asturiana.


Lo de los elogios debilitadores que surgió entre los comentarios de un apunte anterior me ha dado bastante juego, y cuando ordene las ideas, ya en mi próximo destino más al sur, las compartiré con vosotras y vosotros. Además de ese, que considero fuera de concurso, el pódium de mis pensamientos de estos días queda compuesto de la siguiente manera:


Medalla de bronce: ¿Te cansas más de vacaciones que trabajando? Físicamente, sí, desde luego. Yo empiezo a estar para el arrastre.


Medalla de plata: Por tremendas que sean, las cifras de muertos en carretera son pequeñas... al lado de los méritos que hace el personal para dejarse los cuernos en el asfalto. Si el cálculo de probabilidades se cumpliera, los cincuenta o sesenta tipos a los que he visto salvarse por los pelos acabarán saliendo en esos números negros. No lo sentiré demasiado por ellos, pero sé que es inevitable que se lleven por delante a unos cuantos. Luego, claro, está la excusa del estado de la red viaria y bla, bla, bla. A mí no me cuela.


Medalla de oro: Sigo sin tragar con lo de la crisis. O, bueno, trago porque no se puede estar ciego ante los números, pero me da que somos una cuadrilla de suicidas gastando la última pasta que tenemos... o la que nunca tendremos. Hordas y más hordas de turistas en Gijón, Llanes, Ribadesella, petando todos los locales de hostelería y sacando alegremente ronda tras ronda; colas en las gasolineras, como anticipo a las interminables caravanas en fechas que no son precísamente días punta de veraneo... No, definitivamente, no me cuadra con las vacas flaquísimas.


Por supuesto, todo esto tendrá gracia cuando digáis lo que os parece, así que pliego yme despido hasta el próximo trozo de wifi o de cobertura de mi módem USB de Orange (¡¡¡ni se os ocurra picar!!!) que sea capaz de cazar por ahí. Que nos/os sea leve.

viernes 25 de julio de 2008

Mucho Jorge Corsi suelto

Mentira la mentira
mentira la verdad
todo es mentira en este mundo
todo es mentira la verdad
todo es mentira yo me digo
todo es mentira ¿por qué será?
(Manu Chao: Mentira)


Dicen que en Argentina ha causado conmoción, pero a mi no me ha extrañado ni media gota la detención de uno de los mayores expertos en violencia familiar del país, acusado de liderar una banda de pederastas que, entre otras cosas, montaba orgías con menores captados con engañifas.


No conozco al aún presunto delincuente Jorge Corsi, pero sí a un buen puñado de samaritanos con derecho a ponencia en curso de verano o jornadas de buen rollito que viven de pontificar contra sus propias miserias. Admito mi complicidad remota porque he entrevistado a varios de estos ejemplares que, bien mirado, no es incorrecto calificarlos como expertos, pues conocen de primera mano los turbios paños en los que son considerados autoridades.


A estos sujetos los suele perder el ego. Hace años, un fulano que vino a MQP a ablandar los corazones del personal contando cómo funcionaban en un lejano país las tramas de prostitución infantil al servicio del turismo sexual, nos dio tantos detalles y tan escabrosos, que Dani Álvarez y yo llegamos a la misma conclusión: “Este tío lo ha probado, y muchas veces”, coincidimos tras despedir al invitado, que sigue por ahí haciéndose de oro gracias, en el mejor de los casos, al infortunio ajeno.


Soy consciente de que es inevitable que nos cuelen gato por liebre alguna vez, pero no estaría de más afinar el espíritu crítico y, si hace falta, aplicar la duda metódica. Y no es necesario llegar al extremo de lo que suponen los abusos sexuales a menores. A mi no me cuadra que me venga a hablar del hambre un tipo con un traje de tres mil euros o que otro con cuatro por cuatro de chopecientas válvulas e Iphone en ristre me venda la moto de la vuelta a la naturaleza y el respeto al moribundo medio ambiente.


La lista de falsarios es ampliable a simpáticos cocineros a los que no les agunta ni Dios y no distinguirían unas vainas de una sandía, sexólogos que no han pasado en su cama del misionero, mediadores de pareja a los que la suya les puso la maleta en la puerta, gurús del protocolo que se limpian el morro con la manga de la camisa, paladines del multiculturalismo que se llevan la mano a la cartera cuando se les acerca alguien de piel morena, abertzales que llevaron con orgullo camisa azul y correajes, linces de la información bursátil que no han comprado una acción en su vida, aguerridos corresponsales de guerra que no han visto jamás una bala, viajeros del copón de la baraja que se pierden en la Gran Vía de Bilbao, cardiólogos que se ponen ciegos a callos a la madrileña y fuman tres paquetes al día o pacifistas que llevan en el coche un bate de beisbol por si alguien les pita en un semáforo.


Confesad que habéis puesto, por lo menos, un nombre propio a la mitad de los casos. El tal Jorge Corsi no es más que uno de entre los miles de vendepeines que toleramos por acción u omisión. No hay lugar para la sorpresa.

jueves 10 de julio de 2008

Paso del juguetito

You don't like my face
No you look just fine
I don't know my place
No you're out of line
Should I shave off my hair?
Yeah, and I'll shave mine
I don't like the things you try to make me do
And I don't need you
I don't need you
(Kirsty MacColl: I don't need you)









Me pirran los cachivaches rellenos de chips. Por prescindibles que sean, acabo encontrándoles alguna utilidad remota para mi trabajo que edulcora mi mala conciencia. Si soy justo conmigo mismo, he de reconocer que buena parte de las pijadas que parecían un capricho han sido generosamente amortizadas. Otras, lo confieso también, tienen una vida efímera, antes de ser aparcadas en cualquier estantería a la espera de una limpieza general que las condenará al garbigune.


De acuerdo, soy un adicto. Pero con el Iphone no trago, y menos, después de ver un clarificador cuadro elaborado por El País que demuestra a los ilusos que presumirán de haberlo conseguido gratis que les acabará saliendo por más de dos mil euros en dos años. Que sea, además, una exclusiva de una compañía en estos tiempos en los que nos dejamos las cejas por una tecnología al alcance de todos (dos punto cero se llama el invento) me parece un escándalo.


Lo triste es que muy pronto veré a un puñado de gurús de las TICs sociales desenfundando su juguetito para, por ejemplo, escribir en su blog un chachiapunte sobre lo guay que es esto de las redes sociales y la difusión del conocimiento urbi et orbi.


Julen, por favor, ¡resístete al demonio de Steve Jobs!

miércoles 2 de julio de 2008

Oigo, patria, tu afición

Gure selekzioak
Partehartzearen lehia
Euskal selekzioak
Nortasunaren deia
Gure selekzioak
Munduari begira
Euskal selekzioak
Gure gureak dira.
(Gozategi:
Euskal Selekzioa)


Confieso que en el partido de cuartos, del que sólo vi los penaltis, apoyé a Italia. De la semifinal pasé bastante porque estaba hasta el cuello de trabajo y ni tuve tiempo de pensar quién quería que ganara. En la final, que me tragué a trocitos, me dejé llevar por mi sentido de la justicia y tuve claro que España había bailado a Alemania y, por tanto, mereció el triunfo.


Lo que vino después lo he mirado con curiosidad profesional -ayer y hoy he escrito sobre ello en Público-, pero también personal, sin dejar de hacerme una pregunta: ¿Qué habría pasado si en lugar de la ahora llamada roja, la gesta la hubiera conseguido la verde?


Sí, hablo de esa que no sabemos si llamar Euskadi o Euskal Herria. ¿Os lo imagináis? Yo tengo una aproximación en mi cabeza y no es muy diferente, cambiando el color de las banderas, del espectáculo que estamos teniendo desde el domingo, incluyendo alucinógenas interpretaciones en clave política. ¿No os parece?

viernes 27 de junio de 2008

A favor de la lengua española


Estoy a favor de la lengua española. Me parece una de las más bellas y ricas del mundo. Disfruto hablándola, escribiéndola, escuchándola y leyéndola. Cada día me sorprende más su fuerza, su flexibilidad, su predisposición al juego, la sencillez con la que resuelve cuestiones complejas y, en el mismo viaje, lo contrario, su capacidad para complicar lo más simple.


He querido y me han querido en castellano. También he odiado y me han odiado en castellano. En ese idioma he dicho hola y adiós cien mil veces a lo mejor y a lo peor de mi vida, que no se entiende sin Neruda escribiendo los versos más tristes, sin Benedetti explicando la diferencia entre su táctica y su estrategia ni sin Cortázar advirtiendo sobre la faena que te hace quien te regala un reloj.


Creo que todo eso y lo que no añado para no eternizarme me deja libre de sospecha de padecer cualquier tipo de fobia contra algo que considero tan mío como lo más mío y que defendería en primera línea si alguna vez lo sintiera en riesgo, no ya de perderse, sino siquiera de debilitarse. Pero no veo amenazas, ni ataques, ni agravios por ningún lado. Es más bien al contrario: lo que percibo a mi alrededor es que la potencia de esa lengua que amo neutraliza por pura inercia y no necesariamente a propósito todos los esfuerzos para que salga del viejo pozo profundo la otra lengua que adoro.


Por eso no me engaño. Los que ahora dicen defender la que llaman lengua común son señoritos cabreados porque creen que su jacuzzi haría más burbujitas si los criados no tuvieran agua corriente. En su egocentrismo de niños caprichosos, proyectan sus obsesiones y culpan de sus presuntas desdichas a quien no es dueño ni de un cuarto de la mitad de lo que poseen ellos. Odian lo que no tienen y lo que no comprenden. En lugar de cuidar de lo suyo, se entregan a destrozar lo que sienten ajeno.


¿Persecución al castellano? ¿Cuándo, dónde, cómo? Ah, ya, la vieja historia de los malvados conejos lanzándose contra las inocentes escopetas, el tan rentable negocio del victimismo, que es una de las formas más repugnantes de atacar a las verdaderas víctimas. Buscan hacer ruido, buscan la notoriedad que la mayoría de ellos ya no es capaz de alcanzar con su creación. ¿Qué han escrito que merezca la pena en los últimos años Savater, Delibes o Vargas Llosa? Buscan también, y eso es peor, hacer daño. Se manejan como nadie en campos sembrados de odio. Cada exabrupto, cada bravuconada, cada ladrido, es una entrevista promocional, una columna encargada, la invitación remunerada a una tertulia de hooligans o a dar una conferencia a tanto por palabra. Viven -en lujosas urbanizaciones, por cierto- de eso y cuando se miran al espejo, en lugar de ver su miseria, creen contemplar a un intelectual comprometido, mientras maquinan, con su mentalidad de bombero pirómano, el próximo incendio que provocarán.

lunes 16 de junio de 2008

Europa, ¿qué Europa?

No hay muro en Berlín. ¡No!
No hay valses en Viena. ¡No! ¡No!
No hay bancos en Suiza. ¡No!
No hay Papa en Roma. ¡No! ¡No!
Europa ha muerto.
(Ilegales: Europa ha muerto)


Me ha dicho un amigo (Copyright Muguruza) que el destacado político al que iba a entrevistar el otro día llegó a la cita temeroso de que le fuera a preguntar algo sobre el no irlandés. Mal disimulando el nerviosismo, echó un vistazo a los periódicos que había en la mesa y, para sorpresa de propios y extraños, preguntó qué había pasado. Cuando se le explicó que Irlanda había rechazado en referéndum el Tratado de Lisboa, el dirigente confirmó que no sabía por dónde le daba el aire al comentar: “¡Ah! Pero no es el primer país donde eso pasa...” Hubo que aclararle que lo que se había sometido a las urnas era algo diferente a lo que él tenía en la cabeza.


Creo que no hay que hacer mucha sangre con el político. Su ignorancia es sólo fiel reflejo de la que nos adorna a cualquier ser humano que no tengamos entre nuestros vicios atizarnos en vena las plúmbeas informaciones y/o análisis sobre ese artilugio ideológico-geográfico del que sólo sabemos que sirve para que los partidos se quiten lastre o para que nos entre el canguelo ante una vuelta al siglo XIX en materia de derechos laborales.


Europa es una palabra que llena mucho en la boca, pero luego no sabe a nada, sólo a la sospecha de que nos están colando el timo de la estampita. Hmmmm... ¿Sólo sospecha?

domingo 8 de junio de 2008

Hoy soy de El Correo


Esta mañana he hecho mi programa en Radio Euskadi y hace unos minutos acabo de terminar mi columna de mañana para Público. Sin embargo, durante todo el día me he sentido de El Correo. La bomba de esta madrugada es la demostración de que ETA sabe que no tiene argumentos para poner encima de una mesa. En su inmensa pobreza moral e intelectual no es capaz de oponer la palabra a la palabra. Su ley es la del más fuerte, es decir, la de quien no tiene la razón (ninguno la tenemos, en realidad) pero tampoco razones (eso sí es grave).



No es ningún secreto que yo he sido muy crítico con El Correo y con otras cabeceras de Vocento. Seguiré siéndolo cuando entienda que hay motivos para ello, pero cada vez que alguien ataque con otra arma que no sea la palabra a las personas que trabajan en cualquier medio de comunicación (me da igual que se llame Egunkaria, Egin, El Correo, EITB o COPE) yo estaré al lado de esas personas. Aunque no piense como ellas, seré una de ellas.

sábado 7 de junio de 2008

Crisis en la cabeza




Crueles mensajes

en el contestador,
tú y tus chantajes,
reconozco tu voz.
Juegos de guerra,
noches entre satén.
Ruidos salvajes,
pánico en el Edén.
(Casal: Pánico en el Edén)




Alguien con cierto poder le susurró hace unos días a un baranda empresarial que si infundes pesimismo es peor. No entro en lo estético de ese nuevo fuera de micro, pero creo que no andaba muy desencaminado el que hablaba por lo bajini.


Imagino que los listos habrán mirado y remirado los números para concluir que vamos de culo y cuesta abajo. Yo mismo me acuerdo de parentelas diversas cuando lleno el depósito de mi Saxo o al pagar un cortado aguachirloso a precio de Blue Mountain jamaicano (la faena de verdad es para quien no puede soñar ni con un saxo ni con un café), pero soy incapaz de discernir cuánto de real y cuánto de virtual hay en estas vacas flacas.


Que la economía sea una ciencia -eso dicen- no impide que sean los estados psicológicos los que marquen la pauta. Si hay cuerpo de subidón, da lo mismo que los bolsillos y las cuentas corrientes estén vacías, que siempre parecerá que es domingo. Si, como ahora, hay sensación de que se nos cae el cielo encima, nada nos convencerá de lo contrario y dejamos para mejor rato el próximo trago, la próxima entrada para el cine o el próximo viaje. Como esto funciona de acuerdo al efecto dominó, lo notan en el bar, en el cine y en la agencia de viajes, lo que hace que el camarero, la taquillera y el comercial de la agencia se aprieten el cinturón... y así en una conga infinita que nos afecta a todos. Al final, la profecía o parte de ella se cumple a sí misma y vivimos con las orejitas abajo y ojos de peluche lastimero hasta que vuelve a sonar el timbre del nuevo ciclo.


Supongo que esto es el capitalismo y que lo tenemos asumido, aunque a mi cada vez me enfada más que haya quien siempre gane pinten oros o bastos y, peor todavía, que haya otros muchos que palman igual en las duras que en las maduras.

lunes 2 de junio de 2008

El Factor E





Veo veo

¿Qué ves?
Una cosita
¿Y qué cosita es?
Empieza con la E
¿Que seré, qué seré, qué seré?
(Teresa Rabal: Veo veo)







El debate sobre el Tren de Alta Velocidad está definitivamente envenenado. Los sólidos argumentos de los que se oponen sinceramente a la mayor obra pública de nuestra historia van perdiendo audiencia. Es cierto que nadie, empezando por los promotores de la “Y”, los ha rebatido suficientemente. Es también verdad que no ha habido lugar a una puesta en común de pros y contras que a muchas personas les habría servido para tener una postura basada en datos y no en intuiciones. Pero a partir de ahora casi nadie va a echar en falta ni lo uno ni lo otro. Ha entrado en juego (no sé si ha sido la segunda o la tercera vez) lo que un día llamé el Factor E y lo racional ha dejado paso a lo primario, traducido en el siguiente pensamiento simple pero real: “Si ETA está en contra, yo estoy a favor”.


No aplaudo que sea así. Me limito a constatarlo. Aunque tratemos de utilizar el cerebro, los seres humanos actuamos con las tripas. Es más: la paradoja es que la cabeza se moviliza tres segundos después que las vísceras y no necesariamente para traer cordura, sino para envolver intelectualmente el sentimiento primario. Pensad en esa persona que os cayó mal al primer golpe de vista y cómo ahora os cae todavía peor porque vuestra masa gris os ha provisto de decenas de razones construidas a medida de esa impresión a bote pronto. Cuando, además, la sensación es de agresión, los resortes saltan con mayor intensidad y vehemencia.


Con este asunto me temo que se va a repetir ese patrón de comportamiento que nos lleva a racionalizar lo irracional. No creo que sea necesario tener diez másters en psiquiatría para conocer estos sencillos mecanismos mentales. Por eso me asombra que quienes dedican tiempo y esfuerzo a demostrar con datos el posible impacto negativo que tendrá el TAV en el entorno y en nuestras vidas no hayan tenido en cuenta el Factor E y, peor aún, no parezcan estar dispuestos a hacer nada por combatir sus efectos letales contra su propio trabajo. Veinte informes elaborados por catedráticos de economía, geología, biología, derecho o sociología son papel mojado frente a un simple recorte de prensa sobre una bomba contra una empresa que participa en las obras.

domingo 25 de mayo de 2008

Lo peor no ha pasado

Todo en la vida es
como una canción
que cantan cuando naces
y también en el adiós
La la la la la la la la la la...
La la la la la la la...
(Massiel: La la la la)



Desgraciadamente, el puesto dieciséis no será el final. Aún nos quedan meses para demostrar que tendemos sin remedio al rebaño, al come y calla, al lo que diga el señorito, al guau guau con lametón sumiso y agradecido y, literalmente, a bailar al son que nos toquen. Ahora sí que deberíamos gritar todos sin excepción: ¡¡¡Beeeee!!!


Pensaréis que exagero, que he perdido definitivamente el sentido del humor, que debería relativizar lo que no deja de ser una pequeña gamberrada y ocuparme de asuntos con más sustancia. Pero ahí está el problema y el manantial de mi desazón: ¿cómo coño nos vamos a dedicar a tomar el palacio de invierno si no somos capaces de ocupar la casa de Pin y Pon?


Lo siento, pero este fenómeno -o lo que narices sea- ha llevado a máximos históricos mi desconfianza por la especie humana. En comparación, el aserejé -que me dejaba inmóvil incluso en momentos en que hubiera reventado el alcoholímetro más robusto- me parece un prodigio de profundidad intelectual y buen gusto. Ahora contemplo con nostalgia aquella tonada que tenía su punto de rito tribal, de conexión atávica con el primer lenguaje o, qué se yo, de exorcismo expresado en misteriosos sonidos de arquitectura cabalística. Y desde luego, ni en su letra (es decir, en su ausencia de letra) ni en su puesta en escena había nada digno de petar el correo electrónico de Emakunde. Ya, claro, en este engendro tampoco... Soy yo, que no veo como el recopón de la transgresión la imagen de unos floreros de carne alrededor de fulano que farfulla que no sé quién baila con las bragas en la mano.


Con el pesimismo que conocéis, me preparo para lo peor de lo peor, que en sí mismo no será la reproducción en bucle del bodrio original en garitos de garrafón a diez euros el trago, sino las versiones con que nos agredirán las orquestas pachangueras, los pseudohumoristas de las teles locales, los patéticos animadores de bodas y saraos varios y, por descontado, esa docena de coleguitas graciosos que sufrimos todos sin hemoal que nos alivie sus rigores. ¿Es que nadie ha pensado en hacer una consulta al respecto o, por lo menos, en pedir una condena explícita en la que ya hay en marcha? Yo sabría qué votar.


(PS: Los principios morales del autor -tan bajitos pero correosos como él mismo- le hacen imposible mencionar el título del zurullo musical del que se habla, así como el alias de su perpetrador. Pero... ¿A que todo quisque sabe a qué y quién se refiere? Eso es lo terrible.)

miércoles 14 de mayo de 2008

ETA, no me salves


Esa foto de Efe no nos lleva a Bagdad ni a Beirut; ni siquiera a la Euskadi de los setenta, los ochenta o los noventa. Es Legutio, apenas hace unas horas. ETA, anclada en el tiempo, eternamente añeja, carcamal y reaccionaria, además de asesina, ha acabado con la vida de un guardia civil y ha herido a otros tres agentes. ¿Habrá aún quien lo vea como un acto heroico de la resistencia vasca o sabemos todos ya que se trata de un repugnante crimen que, para más inri, es otra memez desde el punto de vista táctico y estratégico? Y esos que se rebelan por todo, ¿cuándo se van a rebelar contra los secuestradores de su fuerza transformadora? ¿O es que tienen asumido que su auténtico y único papel posible es decir beeeee?
Pues yo sí lo grito bien alto junto a otros muchos: ETA, no me salves.

lunes 12 de mayo de 2008

Seiscientos kilómetros

Maravillas, Maravillas
florecica de Larraga
amapola del camino
te seguiré donde vayas.
De Monreal a Otxoportillos
de Sartaguda a Santacara
para sembrar las cunetas
con flores republicanas.
(Fermín Valencia: Maravillas)

Santurtzi, Sartaguda, Senpere, Santurtzi: redondeando, seiscientos kilómetros en 48 horas por todo tipo de carreteras bajo las más variopintas circunstancias meteorológicas, con Maripuri, mi contradictoria pero efectiva GPS, como única compañía a bordo del Saxo blanco con abolladuras en el lateral izquierdo. Creo que me he ganado el pitillo y el chupito de orujo de naranja en los que busco inspiración para las próximas líneas.


Del programa de ayer, poco tengo que contar. El sexto Herri Urrats consecutivo. Como en las bodas, las comuniones o los funerales de los amigos, simplemente hay que estar ahí y punto, con la indumentaria adecuada para la ocasión, que en este caso es un vestido de lagarterana en algunos momentos, una camiseta militante en otros y una equipación de portero de fútbol (me pido Yashin, la araña negra) por si hay que volar de poste a poste o salir a la desesperada hasta el borde del área grande. Imposible retirarse al túnel de vestuarios sin haber recogido unos cuantos balones del fondo de la red, pero qué le vamos a hacer. ¡Y menos mal que la defensa -Cris y Olaia en los laterales corriendo la banda; Domínguez de central organizador e Itsaso como líbero al más puro estilo Beckenbauer- me evitó la goleada que parecían aventurar los pronósticos!


Tengo bastante más por digerir de las cinco horas (preparativos aparte) que pasamos el sábado bajo el intenso chaparrón de agua y de emociones en Sartaguda, el pueblo de la viudas, de los melocotones... y de Edurne Mendia, que terminó el programa empapada y embarrada después de haberse entregado hasta más allá del límite de sus fuerzas. Tal vez veo lo que quiero ver, pero sus ojos, de un azul que seríais incapaces de imaginar, me dijeron que había merecido la pena volver a la épica de la radio (sólo los buenos oficios del técnico José Ignacio Revuelta y de la eficaz Mari Luz impidieron que nos electrocutáramos) para contar lo que ocurrió en un día casi mágico para miles de personas unidas por la dignidad antes, durante y después de la derrota del 36.


Pudistéis escuchar al joven de 93 años, Jesús Benito, contar cómo le mataron a media familia y a prácticamente todos sus amigos, con cuyos nombres esculpidos en el muro conversa ahora y les cuenta que se siente un poco menos solo. También os llegó la voz de Néstor Basterretxea, que vino con un brazo en cabestrillo y dolorido, diciendo que no se hubiera perdido ese momento ni aunque le hubieran cortado las manos... Y eso que el sábado hacían falta más de dos: una para el paraguas, otra para la ikurriña o la tricolor republicana, otra para estrechar la de los amigos que se encontraban o se reencontraban, y aún una más con dedos sensibles para acariciar el relieve del nombre de los seres queridos en el lugar más imponente del parque. Fue justamente esa la imagen que se le quedó grabada a Fermín Valencia, el cantor de todas las causas perdidas y de todas por las que hay que seguir luchando.


Porque la lucha sigue, como nos quedó claro al escuchar a Roldán Jimeno, Fernando Mikelarena, Carlos Espinosa, Carlos Martínez, Jose Mari Esparza, Ana Vieitez, Joseba Ezeolaza, Emilio Silva, Jokin Muñoz, Castillo Suárez, José Antonio Labordeta o nuestro Juantxo Agirre Mauleon, que repitieron, con matices, el mismo mensaje: la Justicia está enterrada a más profundidad que los huesos que se van recuperando. El Parque de la Memoria de Sartaguda es sólo un paso de un camino que tiene todavía muchos hitos pendientes. Para alcanzarlos -esto ya es cosecha mía- habrá que ir juntos, después de despojarse de las absurdas rencillas que, desgraciadamente, también nos tocó ver entre personas que buscan (¡eso dicen!) el mismo fin.


Tal vez nos sirvan de ejemplo el alcalde, José Ramón Martínez -que nos atendió con ropa azul mahón de faena- y su convecino Gabriel Martínez, que votan juntos por los mismos objetivos, aunque uno es socialista y el otro, de ANV. Sin su acuerdo no hubiera sido posible la inauguración del Parque. En eso iba pensando a las cuatro de la tarde de anteayer, con los limpiaparabrisas trabajando a destajo, mientras conducía hacia el norte e iba dejando atrás un pueblo en cuyas cuadrillas de jóvenes se mezclan como la cosa más natural del mundo nietos y nietas de los que dispararon y de los que recibieron los disparos.

miércoles 7 de mayo de 2008

Free Burma! (Cien mil muertos después)


Hace unos meses, más por intuición que por conocimiento y documentación, grité Free Burma! junto a millones de personas de todo el mundo. Hoy, con algún dato más y casi inmovilizado por la impotencia intelectual de no alcanzar siquiera a imaginar lo que son cien mil muertos, vuelvo a gritar (ya sé que a la nada) contra la megalomanía asesina de la Junta Militar de ese país que tiene la puta desgracia de ser sólo noticia cuando la represión o la naturaleza se ceban encarnizadamente contra su población. Me gustaría poder hacer algo más que eso, pero como tantas veces, no se me ocurre qué.

lunes 5 de mayo de 2008

No se culpe a nadie

And I'm on the highway to nowhere
Tryin' to get by without you
I don't know why it took me so long to
Wind up back at nowhere with you, oh
Wind up back at nowhere.
(Drake Bell: Highway to Nowhere)


Suelo hacer el tour de mis tres barrios (Desde Kabiezes a Zuazo, y de ahí a Astrabudua) en treinta minutos. Cualquiera menos prudente que yo lo haría aún en menor tiempo. Esta mañana, sin embargo, los apenas veinte kilómetros me han llevado dos desesperantes horas en medio de un caos que me ha hecho pensar en los impresionantes trancones de Caracas como una pequeña broma. Número de agentes policiales que he visto en ese tiempo: cuatro, los que estaban en las inmediaciones del accidente que presuntamente ha desencadenado el colapso. Habría bastado un par de ellos con un silbato en cada uno de los tres embudos por los que he pasado para aligerar notablemente la situación. Mientras crecía la angustia en mi ama por la cita médica perdida, yo no podía dejar de pensar en la cantidad de circunstancias en las que he visto multiplicado por cien el número de policías que hoy he tenido al alcance de mis ojos.


Algún día dejaremos de considerar los atascos como imponderables de esta sociedad consumista y motorizada hasta los dientes. Me resulta una excusa simplona, que roza lo insultante cuando pretenden hacernos creer que una colisión, por grave que sea, en un punto muy concreto puede paralizar el tráfico en decenas de kilómetros a la redonda. Sencillamente, no me lo creo. No ha sido el accidente lo que ha provocado las gigantescas retenciones, sino la ineficacia al gestionar algo estadísticamente previsible y que ha ocurrido las suficientes veces como para saber de memoria el modo de reducir su impacto. Pero es más fácil echarle la culpa a la fatalidad.