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jueves 10 de julio de 2008

Paso del juguetito

You don't like my face
No you look just fine
I don't know my place
No you're out of line
Should I shave off my hair?
Yeah, and I'll shave mine
I don't like the things you try to make me do
And I don't need you
I don't need you
(Kirsty MacColl: I don't need you)









Me pirran los cachivaches rellenos de chips. Por prescindibles que sean, acabo encontrándoles alguna utilidad remota para mi trabajo que edulcora mi mala conciencia. Si soy justo conmigo mismo, he de reconocer que buena parte de las pijadas que parecían un capricho han sido generosamente amortizadas. Otras, lo confieso también, tienen una vida efímera, antes de ser aparcadas en cualquier estantería a la espera de una limpieza general que las condenará al garbigune.


De acuerdo, soy un adicto. Pero con el Iphone no trago, y menos, después de ver un clarificador cuadro elaborado por El País que demuestra a los ilusos que presumirán de haberlo conseguido gratis que les acabará saliendo por más de dos mil euros en dos años. Que sea, además, una exclusiva de una compañía en estos tiempos en los que nos dejamos las cejas por una tecnología al alcance de todos (dos punto cero se llama el invento) me parece un escándalo.


Lo triste es que muy pronto veré a un puñado de gurús de las TICs sociales desenfundando su juguetito para, por ejemplo, escribir en su blog un chachiapunte sobre lo guay que es esto de las redes sociales y la difusión del conocimiento urbi et orbi.


Julen, por favor, ¡resístete al demonio de Steve Jobs!

miércoles 2 de julio de 2008

Oigo, patria, tu afición

Gure selekzioak
Partehartzearen lehia
Euskal selekzioak
Nortasunaren deia
Gure selekzioak
Munduari begira
Euskal selekzioak
Gure gureak dira.
(Gozategi:
Euskal Selekzioa)


Confieso que en el partido de cuartos, del que sólo vi los penaltis, apoyé a Italia. De la semifinal pasé bastante porque estaba hasta el cuello de trabajo y ni tuve tiempo de pensar quién quería que ganara. En la final, que me tragué a trocitos, me dejé llevar por mi sentido de la justicia y tuve claro que España había bailado a Alemania y, por tanto, mereció el triunfo.


Lo que vino después lo he mirado con curiosidad profesional -ayer y hoy he escrito sobre ello en Público-, pero también personal, sin dejar de hacerme una pregunta: ¿Qué habría pasado si en lugar de la ahora llamada roja, la gesta la hubiera conseguido la verde?


Sí, hablo de esa que no sabemos si llamar Euskadi o Euskal Herria. ¿Os lo imagináis? Yo tengo una aproximación en mi cabeza y no es muy diferente, cambiando el color de las banderas, del espectáculo que estamos teniendo desde el domingo, incluyendo alucinógenas interpretaciones en clave política. ¿No os parece?

viernes 27 de junio de 2008

A favor de la lengua española


Estoy a favor de la lengua española. Me parece una de las más bellas y ricas del mundo. Disfruto hablándola, escribiéndola, escuchándola y leyéndola. Cada día me sorprende más su fuerza, su flexibilidad, su predisposición al juego, la sencillez con la que resuelve cuestiones complejas y, en el mismo viaje, lo contrario, su capacidad para complicar lo más simple.


He querido y me han querido en castellano. También he odiado y me han odiado en castellano. En ese idioma he dicho hola y adiós cien mil veces a lo mejor y a lo peor de mi vida, que no se entiende sin Neruda escribiendo los versos más tristes, sin Benedetti explicando la diferencia entre su táctica y su estrategia ni sin Cortázar advirtiendo sobre la faena que te hace quien te regala un reloj.


Creo que todo eso y lo que no añado para no eternizarme me deja libre de sospecha de padecer cualquier tipo de fobia contra algo que considero tan mío como lo más mío y que defendería en primera línea si alguna vez lo sintiera en riesgo, no ya de perderse, sino siquiera de debilitarse. Pero no veo amenazas, ni ataques, ni agravios por ningún lado. Es más bien al contrario: lo que percibo a mi alrededor es que la potencia de esa lengua que amo neutraliza por pura inercia y no necesariamente a propósito todos los esfuerzos para que salga del viejo pozo profundo la otra lengua que adoro.


Por eso no me engaño. Los que ahora dicen defender la que llaman lengua común son señoritos cabreados porque creen que su jacuzzi haría más burbujitas si los criados no tuvieran agua corriente. En su egocentrismo de niños caprichosos, proyectan sus obsesiones y culpan de sus presuntas desdichas a quien no es dueño ni de un cuarto de la mitad de lo que poseen ellos. Odian lo que no tienen y lo que no comprenden. En lugar de cuidar de lo suyo, se entregan a destrozar lo que sienten ajeno.


¿Persecución al castellano? ¿Cuándo, dónde, cómo? Ah, ya, la vieja historia de los malvados conejos lanzándose contra las inocentes escopetas, el tan rentable negocio del victimismo, que es una de las formas más repugnantes de atacar a las verdaderas víctimas. Buscan hacer ruido, buscan la notoriedad que la mayoría de ellos ya no es capaz de alcanzar con su creación. ¿Qué han escrito que merezca la pena en los últimos años Savater, Delibes o Vargas Llosa? Buscan también, y eso es peor, hacer daño. Se manejan como nadie en campos sembrados de odio. Cada exabrupto, cada bravuconada, cada ladrido, es una entrevista promocional, una columna encargada, la invitación remunerada a una tertulia de hooligans o a dar una conferencia a tanto por palabra. Viven -en lujosas urbanizaciones, por cierto- de eso y cuando se miran al espejo, en lugar de ver su miseria, creen contemplar a un intelectual comprometido, mientras maquinan, con su mentalidad de bombero pirómano, el próximo incendio que provocarán.

lunes 16 de junio de 2008

Europa, ¿qué Europa?

No hay muro en Berlín. ¡No!
No hay valses en Viena. ¡No! ¡No!
No hay bancos en Suiza. ¡No!
No hay Papa en Roma. ¡No! ¡No!
Europa ha muerto.
(Ilegales: Europa ha muerto)


Me ha dicho un amigo (Copyright Muguruza) que el destacado político al que iba a entrevistar el otro día llegó a la cita temeroso de que le fuera a preguntar algo sobre el no irlandés. Mal disimulando el nerviosismo, echó un vistazo a los periódicos que había en la mesa y, para sorpresa de propios y extraños, preguntó qué había pasado. Cuando se le explicó que Irlanda había rechazado en referéndum el Tratado de Lisboa, el dirigente confirmó que no sabía por dónde le daba el aire al comentar: “¡Ah! Pero no es el primer país donde eso pasa...” Hubo que aclararle que lo que se había sometido a las urnas era algo diferente a lo que él tenía en la cabeza.


Creo que no hay que hacer mucha sangre con el político. Su ignorancia es sólo fiel reflejo de la que nos adorna a cualquier ser humano que no tengamos entre nuestros vicios atizarnos en vena las plúmbeas informaciones y/o análisis sobre ese artilugio ideológico-geográfico del que sólo sabemos que sirve para que los partidos se quiten lastre o para que nos entre el canguelo ante una vuelta al siglo XIX en materia de derechos laborales.


Europa es una palabra que llena mucho en la boca, pero luego no sabe a nada, sólo a la sospecha de que nos están colando el timo de la estampita. Hmmmm... ¿Sólo sospecha?

domingo 8 de junio de 2008

Hoy soy de El Correo


Esta mañana he hecho mi programa en Radio Euskadi y hace unos minutos acabo de terminar mi columna de mañana para Público. Sin embargo, durante todo el día me he sentido de El Correo. La bomba de esta madrugada es la demostración de que ETA sabe que no tiene argumentos para poner encima de una mesa. En su inmensa pobreza moral e intelectual no es capaz de oponer la palabra a la palabra. Su ley es la del más fuerte, es decir, la de quien no tiene la razón (ninguno la tenemos, en realidad) pero tampoco razones (eso sí es grave).



No es ningún secreto que yo he sido muy crítico con El Correo y con otras cabeceras de Vocento. Seguiré siéndolo cuando entienda que hay motivos para ello, pero cada vez que alguien ataque con otra arma que no sea la palabra a las personas que trabajan en cualquier medio de comunicación (me da igual que se llame Egunkaria, Egin, El Correo, EITB o COPE) yo estaré al lado de esas personas. Aunque no piense como ellas, seré una de ellas.

sábado 7 de junio de 2008

Crisis en la cabeza




Crueles mensajes

en el contestador,
tú y tus chantajes,
reconozco tu voz.
Juegos de guerra,
noches entre satén.
Ruidos salvajes,
pánico en el Edén.
(Casal: Pánico en el Edén)




Alguien con cierto poder le susurró hace unos días a un baranda empresarial que si infundes pesimismo es peor. No entro en lo estético de ese nuevo fuera de micro, pero creo que no andaba muy desencaminado el que hablaba por lo bajini.


Imagino que los listos habrán mirado y remirado los números para concluir que vamos de culo y cuesta abajo. Yo mismo me acuerdo de parentelas diversas cuando lleno el depósito de mi Saxo o al pagar un cortado aguachirloso a precio de Blue Mountain jamaicano (la faena de verdad es para quien no puede soñar ni con un saxo ni con un café), pero soy incapaz de discernir cuánto de real y cuánto de virtual hay en estas vacas flacas.


Que la economía sea una ciencia -eso dicen- no impide que sean los estados psicológicos los que marquen la pauta. Si hay cuerpo de subidón, da lo mismo que los bolsillos y las cuentas corrientes estén vacías, que siempre parecerá que es domingo. Si, como ahora, hay sensación de que se nos cae el cielo encima, nada nos convencerá de lo contrario y dejamos para mejor rato el próximo trago, la próxima entrada para el cine o el próximo viaje. Como esto funciona de acuerdo al efecto dominó, lo notan en el bar, en el cine y en la agencia de viajes, lo que hace que el camarero, la taquillera y el comercial de la agencia se aprieten el cinturón... y así en una conga infinita que nos afecta a todos. Al final, la profecía o parte de ella se cumple a sí misma y vivimos con las orejitas abajo y ojos de peluche lastimero hasta que vuelve a sonar el timbre del nuevo ciclo.


Supongo que esto es el capitalismo y que lo tenemos asumido, aunque a mi cada vez me enfada más que haya quien siempre gane pinten oros o bastos y, peor todavía, que haya otros muchos que palman igual en las duras que en las maduras.

lunes 2 de junio de 2008

El Factor E





Veo veo

¿Qué ves?
Una cosita
¿Y qué cosita es?
Empieza con la E
¿Que seré, qué seré, qué seré?
(Teresa Rabal: Veo veo)







El debate sobre el Tren de Alta Velocidad está definitivamente envenenado. Los sólidos argumentos de los que se oponen sinceramente a la mayor obra pública de nuestra historia van perdiendo audiencia. Es cierto que nadie, empezando por los promotores de la “Y”, los ha rebatido suficientemente. Es también verdad que no ha habido lugar a una puesta en común de pros y contras que a muchas personas les habría servido para tener una postura basada en datos y no en intuiciones. Pero a partir de ahora casi nadie va a echar en falta ni lo uno ni lo otro. Ha entrado en juego (no sé si ha sido la segunda o la tercera vez) lo que un día llamé el Factor E y lo racional ha dejado paso a lo primario, traducido en el siguiente pensamiento simple pero real: “Si ETA está en contra, yo estoy a favor”.


No aplaudo que sea así. Me limito a constatarlo. Aunque tratemos de utilizar el cerebro, los seres humanos actuamos con las tripas. Es más: la paradoja es que la cabeza se moviliza tres segundos después que las vísceras y no necesariamente para traer cordura, sino para envolver intelectualmente el sentimiento primario. Pensad en esa persona que os cayó mal al primer golpe de vista y cómo ahora os cae todavía peor porque vuestra masa gris os ha provisto de decenas de razones construidas a medida de esa impresión a bote pronto. Cuando, además, la sensación es de agresión, los resortes saltan con mayor intensidad y vehemencia.


Con este asunto me temo que se va a repetir ese patrón de comportamiento que nos lleva a racionalizar lo irracional. No creo que sea necesario tener diez másters en psiquiatría para conocer estos sencillos mecanismos mentales. Por eso me asombra que quienes dedican tiempo y esfuerzo a demostrar con datos el posible impacto negativo que tendrá el TAV en el entorno y en nuestras vidas no hayan tenido en cuenta el Factor E y, peor aún, no parezcan estar dispuestos a hacer nada por combatir sus efectos letales contra su propio trabajo. Veinte informes elaborados por catedráticos de economía, geología, biología, derecho o sociología son papel mojado frente a un simple recorte de prensa sobre una bomba contra una empresa que participa en las obras.

domingo 25 de mayo de 2008

Lo peor no ha pasado

Todo en la vida es
como una canción
que cantan cuando naces
y también en el adiós
La la la la la la la la la la...
La la la la la la la...
(Massiel: La la la la)



Desgraciadamente, el puesto dieciséis no será el final. Aún nos quedan meses para demostrar que tendemos sin remedio al rebaño, al come y calla, al lo que diga el señorito, al guau guau con lametón sumiso y agradecido y, literalmente, a bailar al son que nos toquen. Ahora sí que deberíamos gritar todos sin excepción: ¡¡¡Beeeee!!!


Pensaréis que exagero, que he perdido definitivamente el sentido del humor, que debería relativizar lo que no deja de ser una pequeña gamberrada y ocuparme de asuntos con más sustancia. Pero ahí está el problema y el manantial de mi desazón: ¿cómo coño nos vamos a dedicar a tomar el palacio de invierno si no somos capaces de ocupar la casa de Pin y Pon?


Lo siento, pero este fenómeno -o lo que narices sea- ha llevado a máximos históricos mi desconfianza por la especie humana. En comparación, el aserejé -que me dejaba inmóvil incluso en momentos en que hubiera reventado el alcoholímetro más robusto- me parece un prodigio de profundidad intelectual y buen gusto. Ahora contemplo con nostalgia aquella tonada que tenía su punto de rito tribal, de conexión atávica con el primer lenguaje o, qué se yo, de exorcismo expresado en misteriosos sonidos de arquitectura cabalística. Y desde luego, ni en su letra (es decir, en su ausencia de letra) ni en su puesta en escena había nada digno de petar el correo electrónico de Emakunde. Ya, claro, en este engendro tampoco... Soy yo, que no veo como el recopón de la transgresión la imagen de unos floreros de carne alrededor de fulano que farfulla que no sé quién baila con las bragas en la mano.


Con el pesimismo que conocéis, me preparo para lo peor de lo peor, que en sí mismo no será la reproducción en bucle del bodrio original en garitos de garrafón a diez euros el trago, sino las versiones con que nos agredirán las orquestas pachangueras, los pseudohumoristas de las teles locales, los patéticos animadores de bodas y saraos varios y, por descontado, esa docena de coleguitas graciosos que sufrimos todos sin hemoal que nos alivie sus rigores. ¿Es que nadie ha pensado en hacer una consulta al respecto o, por lo menos, en pedir una condena explícita en la que ya hay en marcha? Yo sabría qué votar.


(PS: Los principios morales del autor -tan bajitos pero correosos como él mismo- le hacen imposible mencionar el título del zurullo musical del que se habla, así como el alias de su perpetrador. Pero... ¿A que todo quisque sabe a qué y quién se refiere? Eso es lo terrible.)

miércoles 14 de mayo de 2008

ETA, no me salves


Esa foto de Efe no nos lleva a Bagdad ni a Beirut; ni siquiera a la Euskadi de los setenta, los ochenta o los noventa. Es Legutio, apenas hace unas horas. ETA, anclada en el tiempo, eternamente añeja, carcamal y reaccionaria, además de asesina, ha acabado con la vida de un guardia civil y ha herido a otros tres agentes. ¿Habrá aún quien lo vea como un acto heroico de la resistencia vasca o sabemos todos ya que se trata de un repugnante crimen que, para más inri, es otra memez desde el punto de vista táctico y estratégico? Y esos que se rebelan por todo, ¿cuándo se van a rebelar contra los secuestradores de su fuerza transformadora? ¿O es que tienen asumido que su auténtico y único papel posible es decir beeeee?
Pues yo sí lo grito bien alto junto a otros muchos: ETA, no me salves.

lunes 12 de mayo de 2008

Seiscientos kilómetros

Maravillas, Maravillas
florecica de Larraga
amapola del camino
te seguiré donde vayas.
De Monreal a Otxoportillos
de Sartaguda a Santacara
para sembrar las cunetas
con flores republicanas.
(Fermín Valencia: Maravillas)

Santurtzi, Sartaguda, Senpere, Santurtzi: redondeando, seiscientos kilómetros en 48 horas por todo tipo de carreteras bajo las más variopintas circunstancias meteorológicas, con Maripuri, mi contradictoria pero efectiva GPS, como única compañía a bordo del Saxo blanco con abolladuras en el lateral izquierdo. Creo que me he ganado el pitillo y el chupito de orujo de naranja en los que busco inspiración para las próximas líneas.


Del programa de ayer, poco tengo que contar. El sexto Herri Urrats consecutivo. Como en las bodas, las comuniones o los funerales de los amigos, simplemente hay que estar ahí y punto, con la indumentaria adecuada para la ocasión, que en este caso es un vestido de lagarterana en algunos momentos, una camiseta militante en otros y una equipación de portero de fútbol (me pido Yashin, la araña negra) por si hay que volar de poste a poste o salir a la desesperada hasta el borde del área grande. Imposible retirarse al túnel de vestuarios sin haber recogido unos cuantos balones del fondo de la red, pero qué le vamos a hacer. ¡Y menos mal que la defensa -Cris y Olaia en los laterales corriendo la banda; Domínguez de central organizador e Itsaso como líbero al más puro estilo Beckenbauer- me evitó la goleada que parecían aventurar los pronósticos!


Tengo bastante más por digerir de las cinco horas (preparativos aparte) que pasamos el sábado bajo el intenso chaparrón de agua y de emociones en Sartaguda, el pueblo de la viudas, de los melocotones... y de Edurne Mendia, que terminó el programa empapada y embarrada después de haberse entregado hasta más allá del límite de sus fuerzas. Tal vez veo lo que quiero ver, pero sus ojos, de un azul que seríais incapaces de imaginar, me dijeron que había merecido la pena volver a la épica de la radio (sólo los buenos oficios del técnico José Ignacio Revuelta y de la eficaz Mari Luz impidieron que nos electrocutáramos) para contar lo que ocurrió en un día casi mágico para miles de personas unidas por la dignidad antes, durante y después de la derrota del 36.


Pudistéis escuchar al joven de 93 años, Jesús Benito, contar cómo le mataron a media familia y a prácticamente todos sus amigos, con cuyos nombres esculpidos en el muro conversa ahora y les cuenta que se siente un poco menos solo. También os llegó la voz de Néstor Basterretxea, que vino con un brazo en cabestrillo y dolorido, diciendo que no se hubiera perdido ese momento ni aunque le hubieran cortado las manos... Y eso que el sábado hacían falta más de dos: una para el paraguas, otra para la ikurriña o la tricolor republicana, otra para estrechar la de los amigos que se encontraban o se reencontraban, y aún una más con dedos sensibles para acariciar el relieve del nombre de los seres queridos en el lugar más imponente del parque. Fue justamente esa la imagen que se le quedó grabada a Fermín Valencia, el cantor de todas las causas perdidas y de todas por las que hay que seguir luchando.


Porque la lucha sigue, como nos quedó claro al escuchar a Roldán Jimeno, Fernando Mikelarena, Carlos Espinosa, Carlos Martínez, Jose Mari Esparza, Ana Vieitez, Joseba Ezeolaza, Emilio Silva, Jokin Muñoz, Castillo Suárez, José Antonio Labordeta o nuestro Juantxo Agirre Mauleon, que repitieron, con matices, el mismo mensaje: la Justicia está enterrada a más profundidad que los huesos que se van recuperando. El Parque de la Memoria de Sartaguda es sólo un paso de un camino que tiene todavía muchos hitos pendientes. Para alcanzarlos -esto ya es cosecha mía- habrá que ir juntos, después de despojarse de las absurdas rencillas que, desgraciadamente, también nos tocó ver entre personas que buscan (¡eso dicen!) el mismo fin.


Tal vez nos sirvan de ejemplo el alcalde, José Ramón Martínez -que nos atendió con ropa azul mahón de faena- y su convecino Gabriel Martínez, que votan juntos por los mismos objetivos, aunque uno es socialista y el otro, de ANV. Sin su acuerdo no hubiera sido posible la inauguración del Parque. En eso iba pensando a las cuatro de la tarde de anteayer, con los limpiaparabrisas trabajando a destajo, mientras conducía hacia el norte e iba dejando atrás un pueblo en cuyas cuadrillas de jóvenes se mezclan como la cosa más natural del mundo nietos y nietas de los que dispararon y de los que recibieron los disparos.

miércoles 7 de mayo de 2008

Free Burma! (Cien mil muertos después)


Hace unos meses, más por intuición que por conocimiento y documentación, grité Free Burma! junto a millones de personas de todo el mundo. Hoy, con algún dato más y casi inmovilizado por la impotencia intelectual de no alcanzar siquiera a imaginar lo que son cien mil muertos, vuelvo a gritar (ya sé que a la nada) contra la megalomanía asesina de la Junta Militar de ese país que tiene la puta desgracia de ser sólo noticia cuando la represión o la naturaleza se ceban encarnizadamente contra su población. Me gustaría poder hacer algo más que eso, pero como tantas veces, no se me ocurre qué.

lunes 5 de mayo de 2008

No se culpe a nadie

And I'm on the highway to nowhere
Tryin' to get by without you
I don't know why it took me so long to
Wind up back at nowhere with you, oh
Wind up back at nowhere.
(Drake Bell: Highway to Nowhere)


Suelo hacer el tour de mis tres barrios (Desde Kabiezes a Zuazo, y de ahí a Astrabudua) en treinta minutos. Cualquiera menos prudente que yo lo haría aún en menor tiempo. Esta mañana, sin embargo, los apenas veinte kilómetros me han llevado dos desesperantes horas en medio de un caos que me ha hecho pensar en los impresionantes trancones de Caracas como una pequeña broma. Número de agentes policiales que he visto en ese tiempo: cuatro, los que estaban en las inmediaciones del accidente que presuntamente ha desencadenado el colapso. Habría bastado un par de ellos con un silbato en cada uno de los tres embudos por los que he pasado para aligerar notablemente la situación. Mientras crecía la angustia en mi ama por la cita médica perdida, yo no podía dejar de pensar en la cantidad de circunstancias en las que he visto multiplicado por cien el número de policías que hoy he tenido al alcance de mis ojos.


Algún día dejaremos de considerar los atascos como imponderables de esta sociedad consumista y motorizada hasta los dientes. Me resulta una excusa simplona, que roza lo insultante cuando pretenden hacernos creer que una colisión, por grave que sea, en un punto muy concreto puede paralizar el tráfico en decenas de kilómetros a la redonda. Sencillamente, no me lo creo. No ha sido el accidente lo que ha provocado las gigantescas retenciones, sino la ineficacia al gestionar algo estadísticamente previsible y que ha ocurrido las suficientes veces como para saber de memoria el modo de reducir su impacto. Pero es más fácil echarle la culpa a la fatalidad.

martes 15 de abril de 2008

Han vuelto

Hau dena aldatu nahi nuke,
Alferrik bizi ez naizela uste.
Bainan soilik amorrua senti dezaket
Zuen kontra botatzeko.
Eta ezin dut indar gabe eta, bakartua naho, edo.
Beharbada
Drogatuegia egongo naiz bainan...
Errepikatzen dut, eta berriz diot,
Berriz diot:
Hau dena aldatu nahi nuke.
(Hertzainak: Hau dena aldatu nahi nuke)


[Pronúnciese el título del apunte con el soniquete de la niña de Poltergeist]


Bonita conmemoración de la República. Tuvo que ser ayer, 14 de abril, cuando la primera plana de todos los periódicos digitales nos mostrase ese par de jetas (tómese en el sentido que se quiera) casi superpuestas. Es madrugada cuando escribo, pero me apuesto lo que sea a que hoy las ediciones de papel repetirán la jugada, dejando en las hemerotecas la consabida lección: todos somos iguales, aunque unos son más iguales que otros. Tienes que echarle mucha miel a la democracia para que acabes de tragarla. Y a veces, ni aún con toda la granja San Francisco te llega.


Berlusconi gana por mayoría absoluta. ¿Respetamos la decisión del pueblo que lo ha votado? Roca, el que decoraba wáteres con fieras disecadas, compra la libertad por un kilo de euros. ¿Respetamos la decisión de los jueces que han puesto el precio? Qué dilema. Si respondes no a las dos preguntas, pasas por un totalitario que no cree en la soberanía popular y por un disolvente que no cree en la independencia judicial. Si respondes sí es que has entrado en este blog por error.

martes 1 de abril de 2008

Felicidad

Felicita e un cuscino di piume
l'acqua del fiume che passa e va.
E' la pioggia che scende
dietro le tende la felicita.
E abbassare la luce per fare pace
la felicita, felicita.
(Al Bano & Romina: Felicita)




No deja de crecer mi admiración por Imanol Querejeta y encontraréis el penúltimo motivo para que sea así en sus sabias palabras en la entrevista que le hizo Mitxel Ezquiaga en Diario Vasco el domingo pasado. Mi nariz me dice que la intención del periodista era que nuestro psiquiatra de cabecera certificase con su rúbrica una gavilla de encuestas que venían a sostener que los vascos nos las apañamos muy bien con la felicidad. Sin embargo, si leéis entre líneas, veréis que Imanol imita a su compatriota Morenito de Maracay y acaba llevando el toro a una arena de tonos ocres en lugar de rosados para clavarle unos cuantos pares de banderillas. No es lo que yo percibo en mi entorno, dice en su segunda respuesta, inmediatamente después de haber vaciado un enorme jarro de agua fría en la primera con un dato irrebatible: Entre los vascos hay cada vez más demanda de asistencia psicológica o psiquiátrica.

Con mi conocida tendencia al optimismo [ironía], yo siempre he pensado que la felicidad fue ayer o será mañana porque hoy toca otra cosa. Parecerá bobada, pero chutándome esa filosofía de todo a cien en lugar de fluoxetina he conseguido tener a raya lo que si me hubiera dejado diagnosticar, alguien con bata blanca habría bautizado Depresión. No me cuesta nada deducir que buena parte de los que acaban en el diván contestaron un día a un encuestador que se sentían la mar de felices. Es lo que pasa cuando se cae la tramoya en la que la mayoría elige vivir.

Si pongo la lupa sobre algunos de los autoproclamados felices que conozco, aparte de unos pocos casos genuinos de satisfacción con lo que son y lo que tienen, no distingo más que seres que huyen a galope de la autenticidad. Inventan amigos para siempre allá donde, en el mejor de los casos, hay aliados circunstanciales y como tienen pavor a encontrarse con ellos mismos en cualquier esquina, disparan sobre quien amenace con desordenar los hilvanes de su conciencia. Es cierto que a muchos la farsa les dura toda la vida, pero a otros la realidad les acaba cercando y no les queda más remedio que firmar la capitulación en la consulta del psiquiatra. O joderse y bailar.

martes 11 de marzo de 2008

Hoy es 11 de marzo

A la sombra de mi sombra
me estoy haciendo un sombrero;
sombrero de largas pajas
que he recogido del suelo.
Lo haré con el ala ancha,
que casi llegue hasta el cielo
pa' muchas veces no ver
las cosas que ver no quiero.

(Manolo Chinato: A la sombra de mi sombra)


He necesitado tres cuartos de hora desde que me he levantado de la cama hasta que he caído en la cuenta de que hoy es 11 de marzo. No sirve como excusa para mi olvido, pero los periódicos digitales que han acompañado mi primer café me han dado muy pocas pistas. Ahí seguían los cuadros, los gráficos y las valoraciones del domingo, en algunos casos, aún más destacados que la emocionante manifestación de ayer en Arrasate o, si pensamos en otro tipo de asuntos que también son actualidad, las consecuencias del temporal. Me ha parecido definitivamente significativo que, cuando por fin he encontrado una referencia al 11-M, la noticia no fuera tanto el aniversario de la matanza terrorista de Madrid como el hecho de que en los actos de conmemoración vayan a aparecer juntos José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Como en tantas ocasiones, las víctimas son la excusa, la coartada, los personajes secundarios que necesita cualquier drama para que brillen los protagonistas.


Recuerdo minuto a minuto este día de hace cuatro años y las horas que vinieron después. En medio de la incredulidad, la indignación, el dolor y todos los sentimientos que aún no han sido bautizados pero existen, yo me repetía que algo así era imposible de superar. Obviamente, me equivoqué y, además, por goleada. Ya para el domingo siguiente, día de las elecciones, las 192 personas muertas, las centenares que resultaron heridas y las incontables familias afectadas habían sido bañadas en formol mental, envasadas al vacío y reducidas a la condición de arma arrojadiza, de puro instrumento para conseguir un fin. Ese ha sido su destino hasta hace nada. Ahora que quienes más desvergonzadamente las utilizaron parecen haberlas dado por definitivamente amortizadas, me pregunto qué papel les ha sido asignado. Me temo que únicamente el de efeméride.

miércoles 5 de marzo de 2008

La eterna Sección Femenina

Si yo fuera mujer,
a mí no me tocaba
un tonto con coche,
música de fondo y pose a lo John Wayne.
(Patxi Andión: Si yo fuera mujer)




Creo que no ha llegado a un segundo y tres décimas la duración de mi sentimiento de escándalo (con manos a la cabeza incorporadas) al leer que una asociación de Granada cercana al Opus Dei da cursos para ser la mujer diez de acuerdo a un temario que incluye costura, plancha y cocina. Podéis echar un vistazo a la peregrina convocatoria y compararla con las lisérgicas enseñanzas de la Sección Femenina para concluir que no hay grandes diferencias.


La segunda parte del razonamiento -y la explicación de la brevedad de mi escándalo- es que, en esencia, la consideración de la mujer no ha cambiado tanto desde aquellos grises cincuenta de Doña Pilar y su ejército de procuradoras del descanso del guerrero. Sólo necesito dos gotas de cinismo para proclamar que, en el fondo, hay que agradecer a esta panda de carcas granadinos que no anden por la vida con caretas.


Se puede objetar -y lo aceptaré sin discutir- que hoy las mujeres pilotan boeings, llenan las universidades, gobiernan comunidades autónomas, dirigen empresas, arbitran partidos de fútbol o leen en el Cosmopolitan las diez formas infalibles de ponerle los cuernos a su maromo sin que se cosque. Lo mismo que pienso que hay democracias que son la sublimación de la dictadura, estoy convencido de que esta igualdad es el refinamiento absoluto de la sumisión de la mujer al que seguirá siendo (a este paso, por los siglos de los siglos) el sexo fuerte.


Como lo conozco por razones biológicas y sociales, puedo afirmar que el machismo es muy parecido al virus de la gripe: cada año muta y alcanza un nivel tal de superación en sus disfraces, que es capaz de aparecerse vestido de inofensiva comprensión de la lucha por la equiparación de derechos. Mientras creamos que la igualdad consiste en la posibilidad de ir a striptease masculinos, tener conversaciones verderonas sobre tíos buenos o en que hagan anuncios como el del chico de la cocacola, el auténtico machismo no se sentirá amenazado. Y tampoco se verá en peligro si las jefas se comportan -especialmente con las de su género- como los jefes más garrulos o si al mano muerta de la oficina, ese chico tan simpático que soba porque entre compañeros hay confianza, nadie le pega un bufido que paralice sus tentáculos para siempre. Entretanto, eso sí, podremos poner el grito en el cielo porque unos meapilas de Granada ofrecen en crudo exactamente la misma idea de la mujer que nos tragamos sin rechistar -¡y hasta aplaudiendo!- pasada por la Thermomix de la presunta modernidad.

sábado 1 de marzo de 2008

Noticias y Nuevas

Hoy dijo la radio
que han hallado muerto al niño que yo fui,
que han pagado un pasote de pelas
por una acuarela falsa de Dalí.
Que ha caído la bolsa en el cielo,
que siguen las putas en huelga de celo en Moscú.
Que subió la marea,
que fusilan mañana a Jesús de Judea,
que creció el agujero de ozono,
que el hombre de hoy es el padre del mono del año 2000.
(Sabina: Eclipse de mar)


En buena parte de los idiomas del mundo, incluido el euskera, la palabra noticia equivale a Nueva o Novedad. Ocurre así que en incontables ocasiones, los que nos dedicamos a echarlas a volar por ahí damos gato por liebre, pues lo que prometemos como recién hecho no es más que un congelado con dos minutos de microondas y un poco de alioli para disimular el añejo. La suerte que tenemos es que no hay paladares entrenados para distinguir las novedades de pata negra de la papilla de fletán envasada al vacío (mental) que servimos en nuestras expendedurías.

Sin embargo, de cuando en cuando, al pesar el género antes de regalárselo carísimo al cliente, tenemos la sospecha de que -probablemente por error o estadística- estamos despachando material auténtico, casi puro y casi genuino hecho inédito. A mí me ha asaltado la duda cuando he visto expuesta en el escaparate de la tienda donde yo también soy dependiente una mercancía con la siguiente etiqueta: ANV de Derio muestra su "más contundente rechazo" ante el atentado. Probadla y contadme: ¿También a vosotros os sabe a nuevo?

martes 19 de febrero de 2008

Y en eso se fue Fidel

¡Y en eso llegó Fidel!
Y se acabó la diversión:
¡Llegó el Comandante y mandó a parar!
(Carlos Puebla: Y en eso llegó Fidel)

Por algo motejan a este mes Febrerillo el loco. Sin terminar de rumiar la independencia de Kosovo, los editores de libros de texto y enciclopedias tienen más páginas que corregir: se va Fidel sin que los americanos hayan podido con él, como rezaba la consigna que hizo fortuna dentro y fuera de la isla que -eso no cambiará- seguirá tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos como hasta ahora. Se despide -también es verdad- sin que las promesas de Sierra Maestra se parezcan demasiado al resultado final. Tal vez cuenten los historiadores de pasado mañana que, pretendiendo lo contrario, acabó poniéndoselo demasiado fácil a los que a unas pocas millas náuticas aguardan la caída del mango maduro y que sólo lamentarán quedarse sin la oportunidad de darle al por ellos llamado Coma Andante un finiquito modelo Ceaucescu.

Ya conté que dejé de tararear a Carlos Puebla en el 92, cuando mis ojos vieron lo que había detrás del sueño cubano y mis oídos escucharon a un puñado de auténticos revolucionarios convertidos en proscritos por atreverse a opinar que se había traicionado el espíritu del 59. No necesitaba mucho más para apearme del caimán verde, pero tuve la prueba del nueve de mi desencanto al contemplar hordas de gañanes de todas las nacionalidades -vascos y españoles a la cabeza- comprando con sus asquerosos dólares el sexo que en sus pueblos les habría salido diez veces más caro y contando sus hazañas a voz en grito, convencidos de su irresistible sexappeal. Cuba había dejado de ser el burdel de Estados Unidos para convertirse en el lupanar del resto del mundo.


¿Qué ocurrirá ahora con todo eso? Los analistas no se mojan mucho. Uno de los que más credibilidad tienen para mí, Jesús Torquemada, no alcanza a decirnos más que habrá que ver lo que pasa. Mi indocumentada teoría, basada sólo en la intuición y en la sensación de que la Historia anda con prisa estos días, me dice que lo veremos muy pronto. Apunto un vaticinio apoyado en mi pesimismo sobradamente conocido: lo malo será sustituido por lo peor.

viernes 8 de febrero de 2008

La vida sigue igual

Quiero tener tu presencia.
Quiero que estés a mi lado.
No quiero hablar de la lucha
si no estamos preparados.
(Seguridad Social: Quiero tener tu presencia)


Una bomba de ETA de madrugada y una decisión del Juez Garzón al mediodía. A veces ocurre al revés: el juez actúa mientras la ciudad duerme y la banda lo hace a plena luz. Nada que no esté inventado. Nada que no esté previsto. Nada que, salvo que se sea vecino de Bergara o miembro de ANV o EHAK, haya cambiado notablemente el curso de nuestras vidas.

En la cantina de Termibús, encontradero de fugaces acarreadores de maletas y fijos en la quiniela, se habla de si Yeste es un niñato consentido o un león herido por la calumnia. Un grupo de mujeres se ríe mientras deciden si son diábolos, cilindros o campanas. Cuando cambian de conversación, debaten si hay que declarar personas non gratas a los integrantes de la Kelly Family por dar tanto la tabarra o si es urgente abrir una suscripción popular para que les hagan un sitio en el conjunto escultórico de amigos de los vascos junto a la estatua de Álvarez Solís. Un conductor de PESA con dos teleberris atrasados pregunta mientras enciende una Faria si alguien ha visto lo de esas baldosas que hablan. El camarero abronca amistosamente a una auxiliar de enfermería que trabaja en Basurto porque el día de la huelga no pudo hacerse una resonancia. Yo tomo nota mental de las charlas. Perdono a los futboleros su tono de voz, a las mujeres que me hayan confinado a una esquina de la barra, al chófer la peste de su puro, pero mi clemencia no alcanza al camarero, que me había jurado que el sandwich no llevaba chatka. Ojalá haya otra huelga el día que vuelvas a hacerte la resonancia. Renuncio al cortado. Al salir, recuerdo vagamente que por la noche ETA ha puesto una bomba y que hace unos minutos Garzón ha dictado un auto, pero esa noción me abandona de inmediato, ante la rebelión de mis papilas gustativas castigadas por la maldita pasta de surimi coloreada. Tenía que haber pedido un pincho de tortilla.

jueves 7 de febrero de 2008

La veda de la inmigración

The order is
Rapidly fadin.
And the first one now
Will later be last
For the times they are a-changin.
(Bob Dylan: Times they are a changing)


Casi todos los que se tienen por la última chupada del mate del análisis político me sonreían, ora con displicencia ora con suficiencia, cuando vaticinaba que estaba próximo el momento en que la inmigración se convertiría en el principal caballo de batalla electoral. Con gesto del que se quita una mosca molesta de encima o de quien trata de explicarle a un niño algo que no está a su presunta altura intelectual, tiraban de informes de hace quince años para hacerme ver que eso no ocurriría nunca aquí porque el fenómeno apenas pasaba de anécdota. No faltó quien me recomendó: deberías escuchar menos tertulias fachas. Probablemente un par de viajes en transporte público, un vino tomado en un bar de barrio o poner la oreja en una peluquería con descuento para jubilados les habría ayudado a ver más allá de la venda. Pero no: los sabios con ceguera voluntaria se alimentan exclusivamente de potitos elaborados por otros eruditos que, como ellos, se niegan a que la realidad desmienta sus acojonantes construcciones teóricas.


Servidor se sigue pidiendo en este cuento el papel del niño que veía al rey desnudo y, por si pudiera servir de utilidad -o tal vez para probar en el futuro que ya dije que se veía venir- señalo las palabras del que podría ser muy pronto presidente del Gobierno español: el que no respete las costumbres, que se vaya. Por supuesto, lo ha dicho de un modo más fino. Es cierto que quedan unos cuantos capítulos antes de clamar contra la escoria venida de fuera, pero es el camino que indica el GPS y me encantaría reconocer un día que me dejé llevar por mi fatalismo, pero me temo que no tendré tal placer.


Mariano Rajoy rompió ayer un tabú y en el mismo viaje abrió una veda, sabiendo que no van a faltar escopetas que se apunten al jolgorio. De hecho, no creo que lo hiciera tanto por convicción como por dotes de cálculo. Si frecuentáis esos lugares que citaba antes -transporte público, bar de barrio, peluquería de media tijera- tendréis una idea aproximada de la cantidad de votos huérfanos que anhelaban que alguien los adoptase con un discurso como el del líder del PP. La única sociología creíble, que es la que se hace después de que los fenómenos ocurran y no antes, nos enseña, por ejemplo, que en Francia cientos de miles de obreros de izquierdas votaron primero a Le Pen y, cuando se volvieron más realistas, a Sarkozy. De acuerdo que en España aún hay otros factores -sin ir más lejos, lo nuestro- que pueden tener peso en el veredicto de las urnas, pero sólo es cuestión de tiempo que la inmigración sea el centro del debate político. Y cuando eso suceda, no penséis que las palabras que más vamos a escuchar serán multiculturalidad, convivencia o integración sino sus antónimos.